Despedida de Les Luthiers en Madrid
Con cuarenta años sobre los escenarios, continúan siendo unos genios.
Todo un palacio de congresos lleno hasta reventar y siendo difícil de encontrar entradas meses antes.
Se notaba que era una despedida. El público conocía de memoria los números y estaba, ya de entrada, entregado. Recordaba al Miguel Gila de los últimos tiempos cuando todo el mundo esperaba que sacase su teléfono y preguntase «Oiga ¿es la guerra?» y muchos habrían podido repetir el número de memoria.
Es inevitable que algunos recursos humorísticos se conozcan y se pierda el factor sorpresa pero, aún así, números como el de «Warren», «San Ictícola» o «María Amaría a María» son simplemente geniales.
Los echaremos de menos pero, aún así, es mejor quedarnos con la pena de la despedida antes que dejar que pasen los años y empezar a preguntarnos por qué no lo habrán dejado. Hay que saber retirarse y esa retirada a tiempo muestra que no sólo hay inteligencia en el escenario sino fuera de él.
