Educación para la ciudadanía
El ruido que se está organizando con la, para algunos, nueva «Formación del Espíritu Nacional» no parece que se vaya a desvanecer en los próximos tiempos. Muy al contrario, la aparición de la primera objetora de conciencia a tal asignatura, con dieciséis años y procedente de un centro laico, y la respuesta de José Antonio Marina sobre la falta de criterio de la alumna para objetar han abierto la caja de los truenos.
Argumentos como los que escuchaba hoy mismo sobre el hecho de que la alumna tenga madurez para ser madre pero no para esto o que pueda ser manipulada pero no tener criterio para dejar de serlo no son de recibo. Pequeños detalles como la norma de que a los dieciséis años no se tenga derecho al voto podrían ser rechazados con idéntico argumentario.
Es curioso que la «educación para la ciudadanía» pueda ser rechazada por muchos de los que defienden que la religión tenga que estar en el sistema educativo cuando los argumentos que se utilizan en contra podrían, sin quitarles una coma, trasladarse al otro lado.
José Antonio Marina es un escritor muy prolífico y ha tratado temas como el desarrollo de la inteligencia o la voluntad mejor que otros autores internacionalmente conocidos. Su comentario respecto de la capacidad de la alumna para objetar en tal asignatura es difícilmente cuestionable salvo que cuestionemos también asuntos como el derecho al voto. Sin embargo, José Antonio Marina es también parte interesada al ser, al parecer, el autor de uno de los libros de texto a ser utilizados en la nueva materia.
Por cierto, si alguien, más allá del momento actual, tiene interés en saber por dónde va Marina en este tema puede verlo en su propio blog:
http://www.movilizacioneducativa.net/debates.asp?idDebate=116
Quien escribe esto afirmaba en otro post que, si el libro de texto a utilizar era La sociedad abierta y sus enemigos de Karl Popper, estaría dispuesto a firmar por la conveniencia de la nueva materia. Marina, en contra de lo que dicen sus ahora críticos, es un autor de más que reconocida solvencia en estos temas al igual que podría serlo, por ejemplo, un Fernando Savater.
¿Representa esto una garantía de que la nueva materia no va a ser un simple proceso de adoctrinamiento en el pensamiento políticamente correcto si tal concepto tan contradictorio puede existir? Lamentablemente, no. La tendencia a los gestos siempre en esa misma dirección que pretende llevarse al lenguaje común con los ciudadanos y ciudadanas y otros múltiples ejemplos, incluso retando al criterio del uso del lenguaje de la Real Academia Española, es bastante significativa.
¿Puede un autor de prestigio resistirse a ser el autor de un manual donde alguien le pida que incluya algunos elementos inspirados desde el poder de turno? Puede que sí pero no es algo que esté en absoluto garantizado.
José Antonio Marina tiene formalmente razón en su comentario pero hay un sesgo de origen y es el hecho de que él no está cualificado como juez desde el momento en que es un abogado de parte. Personalmente, no me atrevo a dar una opinión mientras no vea el libro ni sepa con qué criterios se selecciona a los profesores que deban impartir la materia.
Posiblemente mi hijo de dieciséis años sea más manipulable que yo -se supone que por eso no le dejan votar- pero, si una vez vistos los elementos -programa, libro y profesorado- encuentro que la materia es una mezcla de adoctrinamiento y de inmersión en lo políticamente correcto, la objeción de Marina valdrá poco porque no será él quien objete sino que lo haré yo en su nombre.
Si, por el contrario, se trata de establecer un conjunto de valores coherentes y ajenos al todo vale del estilo de los que pueden encontrarse en La sociedad abierta seguiré diciendo lo mismo: ¿Dónde hay que firmar?
No puedo eludir un hecho: Las tendencias mostradas en la política en los últimos tiempos me llevan a sospechar que la primera opción puede ser la que los promotores de la materia tengan en mente. No obstante, no voy a prejuzgar en un asunto como éste sino que prefiero analizar previamente qué hay debajo (Qué, quiénes, cómo y qué puede concluirse acerca del «para qué»).
José Antonio Marina es un autor al que admiro desde hace mucho y parece que se aproxima un momento de la verdad de ésos que obligan a alguien a retratarse: O confirmación o gran decepción para muchos de los que le hemos leído con placer y admiración.
