Dos alemanes muy distintos: Günther Grass y Michael Ende

Günther Grass ha sido casi llevado a los altares como una especie de icono político hasta el momento en que se supo que había colaborado con los nazis.

Como tenía difícil salida, acabó diciendo que todos lo hicieron; es cierto que muchos sí. Por ejemplo, en El conocimiento inútil Revel muestra como destacados miembros del Partido Comunista Francés fueron colaboracionistas con el régimen nazi. Sin embargo, por interés político del momento, eso no se supo.

Entre los que no lo hicieron, se encuentra Michael Ende, recientemente fallecido. Después de La historia interminable era difícil que Ende pudiera hacer algo comparable aunque lo intentó y en una de sus obras muy menores, agrupadas en un libro que se ha titulado Carpeta de apuntes, da un conjunto de datos biográficos que muestran el tipo de personaje que era Ende.

A Michael Ende también fueron a buscarle al colegio para que se fuera con los nazis; según él mismo cuenta hubo muchos «Günther Grass» que se fueron con ellos y, cuando le tocó el turno, no se le ocurrió mejor idea que decir que él no lo hacía porque quería ser cura. Semejante respuesta exasperó al jefe del pelotón que no tuvo otra cosa que responderle que «Siéntate, payaso».

Los últimos años de su vida, Michael Ende vivió en el norte de Italia. Cuando alguien le preguntó cómo un alemán, con una mentalidad muy estructurada y acostumbrado a que las cosas funcionen, podía vivir en Italia su respuesta, que también está en el mismo libro, es muy interesante:

Según Ende, si volviera a ver un resurgimiento del nazismo que dividiera a la población entre gaseadores y gaseables, él tenía muy claro a qué lado estaría, es decir, entre los últimos.

En esas condiciones, prefería encontrarse a un policía italiano al que, ante una detención inminente, pudiera contarle una historia familiar sabiendo que el policía lloraría con él a la vez que se llevaba el reloj de oro ofrecido por dejarle marchar que con un incorruptible policía alemán.

Dos formas de vida muy distintas; un hipócrita con un pasado que ocultar que, una vez descubierto, le atribuye a todo el mundo frente a una persona sencilla aunque nada simple.

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