D¡nastías de la política
El asesinato de Benazir Bhutto hace recordar no solamente a su padre, ejecutado por unas causas y con unas garantías más que cuestionables pero también la fortuna seguida por el apellido Gandhi que lleva ya tres víctimas aunque, en este caso, el apellido no indicase parentesco entre todas ellas y el apellido Kennedy.
Las dos primeras, claras víctimas de la barbarie y la última no se sabe muy bien de qué, si de esa raza de locos armados tan usual en Estados Unidos o de un complot mucho más oscuro.
