«La vida y la muerte me están desgastando» de Mo Yan
La literatura china es una gran desconocida, al menos fuera del terreno de los especialistas. Hace bastantes años, la vida en China pasó al terreno de la novela a través de las obras de Pearl S. Buck, lo que no puede propiamente considerarse literatura china, sobre todo, porque ha hecho del contraste Oriente-Occidente el principal eje de sus novelas. Alcanzó también bastante notoriedad Ami Tan pero, con todo, sigue siendo un terreno casi inexplorado.
En pleno verano, en que siempre se suele contar con algo más de tiempo para leer, la lectura de La vida y la muerte me están desgastando puede ser una buena opción y, con seguridad, es una garantía de leer algo diferente. La historia comienza en los inicios de la revolución china: Un terrateniente, Ximen Nao, es ejecutado y regresa reencarnado sucesivamente en burro, en buey, en cerdo, en perro y en mono antes de regresar de nuevo como persona.
Lo interesante está en que, en todos los casos, regresa a su aldea y conservando perfecta memoria de sus etapas anteriores cruzándose, por tanto, con personajes familiares con los que había una serie de afectos previos y reaccionando conforme a éstos con las limitaciones impuestas por su condición del momento. Otro aspecto aún más interesante es que, con la excusa del reencarnado Ximen Nao, el autor nos va mostrando un panorama de la China rural desde los inicios de la revolución hasta después de la muerte de Mao.
En el aspecto narrativo, sea por el estilo del autor o sea porque ése es el estilo chino habitual, se hace a veces prolijo recordando bastante a los clásicos rusos. La originalidad y el interés de los temas salvan al libro de un ritmo bastante lento y, aún así, es difícil evitar que ocasionalmente algunas páginas sean leídas en diagonal porque son 757 páginas de libro en la edición de Kailas y se acaba notando.
Por último, aparte de la recomendación positiva especialmente para todos los interesados en la sociedad china, el libro tiene un problema que, en realidad, no es del libro sino de los lectores no familiarizados con los nombres chinos: Hay tal cantidad de nombres poco familiares que llega un momento en que es fácil perderse y no saber de quién se está hablando y, para hacerlo más complicado, a algunos personajes los puede denominar de distintas formas, en unos casos utilizando o no el nombre completo y en otros utilizando apellidos distintos debido a que era hijo de una persona y adoptada por otra y las conveniencias del momento político podían llevar a adoptar uno u otro nombre. Los editores son conscientes de esta dificultad y han incluido al inicio del libro un glosario que, en más de una ocasión, puede ser conveniente consultar.

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