«Y si habla mal de España…es español» de Fernando Sánchez Dragó

Durante la época en que Sánchez Dragó dirigió el noticiario nocturno de Telemadrid, tengo que confesarme adicto. Sus primeros momentos no pudieron ser peores, con un ego estratosférico que se manifestaba a cada palabra, a cada gesto y, sobre todo, sin necesidad alguna. No sé si fue consejo ajeno u observación propia, al cabo de un tiempo cambió. El ego seguía estando ahí, faltaría más, pero salía en un tono suficientemente ligero y de broma como para ser disculpable y, al hacerlo así, permitir disfrutar con las rápidas salidas de Sánchez Dragó sin que éste ya se atragantase. Todo un homenaje a la capacidad para aprender.

Con este libro la cosa es distinta. Un autor que se jacta de escribir con una máquina Olympia -supongo que tendrá serios problemas para conseguir que se la arreglen si se avería- ha descubierto lo que es un blog por accidente y dándole forma impresa. Lo que ha escrito Sánchez Dragó no es un libro sino una serie de artículos con un punto común: Parece que cuando el autor escuchaba alguna noticia que no le gustaba decía «¿Ah, sí? ¡Os vais a enterar!» y, a continuación, la pobre Olympia pagaba los platos rotos y el resultado pasaba a incorporarse como una pieza del libro.

La falta de unidad y su composición con momentos de cabreo como materia prima hace que se pueda leer en cualquier orden o, si se desea homenajear al autor, en ningún orden para corresponder así a la esencia del libro. Sin duda, tiene comentarios divertidos, de ésos que a muchos nos gustaría tener a mano en la situación adecuada, critica feroz y justificadamente el comportamiento de los políticos y dice cosas que mucha gente reconoce pero no se atreve a decir en público. En otros asuntos, tal vez exagere un poco en la descripción de los hechos actuales pero, de no alterarse las trayectorias criticadas, tal vez podría estar describiendo un futuro próximo.

Sánchez Dragó se dice liberal repetidas veces a lo largo del libro. El libro tiene momentos divertidos aunque su desorden a caballo entre el blog y el desmadre total hace que no se pueda considerar como libro de cabecera. Más aún, y estoy por asegurar que el autor no se tomaría muy a mal este comentario, Sánchez Dragó es un personaje difícil de tomar muy en serio y quizás por eso nadie le retira la palabra, ni siquiera a los que critica con más ferocidad. Si alguien es de los que sólo lee un libro al año, mejor que no escoja éste; si, además, está de acuerdo con los principios del pensamiento liberal y quiere leer una crítica quizás más feroz y más ordenada que la de Sánchez Dragó, tiene un libro a medida de sus deseos:  https://factorhumano.wordpress.com/2008/01/17/el-conocimiento-inutil-de-jean-francois-revel/ o la opción de Thomas Sowell con «The vision of the anointed». Si no se tienen unas limitaciones de lectura tan ajustadas, el libro de Sánchez Dragó se puede leer y pasar un rato divertido, siempre que se tenga en cuenta que no es un libro. Es un blog impreso.

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