Tiempos interesantes tras el anuncio de salida de Zapatero
Aunque ahora diga que pensó que dos legislaturas eran bastantes, el que no lo dijera anticipadamente invita a pensar lo contrario: Si hubiera podido, se habría quedado 14 legislaturas y lo han sacado a empujones sus compañeros de partido por el lastre electoral que representaba.
Aunque ha anunciado su permanencia hasta agotar la legislatura, es poco creíble que pueda conseguirlo. Ejercer de «pato cojo» durante un año es demasiado tiempo, máxime cuando ante la inminencia de las elecciones municipales y autonómicas, sus compañeros van a tratar de tomar distancia y le van a manifestar el más abierto de los desprecios. De esta forma, en la medida de lo posible, intentarán hacer creer que Zapatero se eligió a sí mismo y que, cuando todos le aplaudían con las orejas, ellos no tenían nada que ver sino que también era culpa del propio Zapatero.
Visto lo visto en anteriores elecciones, todavía es posible que haya quien compre esa idea y decida olvidar que cuando un partido, sea el que sea, pone a un incompetente o peor en su cúpula, todos se colocan en primer tiempo de saludo y no existe la menor crítica interna…y que eso es responsabilidad del propio partido y no del incompetente. El modelo de disciplina interna en los partidos políticos es tal que, una vez puesto en su sitio, defenderán al incompetente, lo halagarán y le descubrirán cualidades ocultas. Puntuación en crítica interna: Cero. Puntuación en «obediencia debida», la doctrina repugnante utilizada para justificar conductas infames por los nazis y por los militares argentinos: Diez. ¿Por qué? Puntuación en democracia interna gracias a las listas cerradas: Cero.
Zapatero podría tener que aguantar en los próximos tiempos demasiados desprecios y demasiados desplantes para el estómago de cualquiera: Todo el que quiera tomar posiciones en la era post-Zapatero intentará exhibir distancia cuando no oposición respecto de Zapatero y, en la esperable guerra que se va a producir en el seno del PSOE, la distancia, real o fingida, con Zapatero va a ser considerada como un activo electoral…de hecho, esto es lo que impedirá la posibilidad de que Zapatero, en uno de sus múltiples cambios de opinión, decidiera presentarse; sus compañeros se encargarán de hacerlo astillas en los próximos meses.
Como dije hace algún tiempo, no excluyo la posibilidad de un candidato-sorpresa como sería el propio Felipe González. Entre los que aparecen ahora mismo visibles en la carrera sucesoria, ninguno parece tener el peso necesario: Bono ha sido liquidado por las corruptelas convenientemente aireadas desde áreas supuestamente afines; Carmen Chacón, por mucho que digan Público y La Sexta, representaría una reedición de la «operación Roca«. En una de las pocas ocasiones en que la derecha ha manifestado habilidad propagandística, esta operación fue destrozada por Fraga con una simple frase: «¿Cómo vamos a elegir como número uno de España al número dos de Cataluña?».
En cuanto a Rubalcaba, tiene demasiado pasado y un presente muy ocupado por el proceso del «caso Faisán» y las recientemente aparecidas actas de ETA que, por mucho que se quieran desmentir, tienen la incómoda característica de que encajan con los hechos de los últimos años. El apoyo de otro medio de comunicación, PRISA en este caso, puede ser insuficiente. Eso sí, dada la experiencia de Rubalcaba para moverse por las alcantarillas del Estado, en caso de que realmente pensase presentarse, habría que esperar más de un «11M incruento» hasta el día mismo en que se produjesen las elecciones: La aparición de asuntos escandalosos del lado contrario y el manejo de los tiempos de los jueces y de los fiscales (últimas manifestaciones de este hecho: La reapertura de los «espionajes en Madrid» en vísperas de las elecciones por una juez, casualmente hermana de Cristina Almeida, en tiempo récord y el intento de la fiscalía de la Audiencia de llevarse el «caso Faisán» a Irún) puede ser una constante en el tiempo hasta las elecciones.
No; la verdad es que los que han sacado la cabeza hasta ahora como potenciales sucesores son, por unos u otros motivos, poco creíbles. Todos ellos, sin duda, tendrán algo en común: Su peaje de entrada a la carrera consistirá en arrojar unas cuantas piedras contra Zapatero, cosa que alguno de ellos hará con gran placer, pero es dudoso que su viaje llegue a ninguna parte. Una opción aparentemente razonable sería que estuvieran dando por perdidas las elecciones legislativas próximas -teóricamente en 2012- para recomponerse internamente pero esta opción tiene algunos elementos en contra:
- No es fácil que encuentren a alguien dispuesto a sacrificarse y presentarse a unas elecciones sabiendo que las tiene perdidas de antemano.
- Los partidos son, en buena parte y lamentablemente, sindicatos de intereses donde hay mucha gente cuya nómina depende del cargo que, a su vez, depende de su presencia en unas listas realizadas con unos mecanismos cuya democracia interna es digna de toda sospecha. Es dudoso que la enorme cantidad de personas que vive de la política esté dispuesta a quedarse en el dique seco durante cuatro años porque eso le pudiera venir bien a su partido.
