Swiftkey: El caso del software demasiado inteligente

Desde que los teléfonos móviles nos permiten hacer buena parte de las cosas para las que antes necesitábamos un ordenador, ha surgido un problema que aún está mal resuelto: La entrada de datos.

Asistentes de voz como el «Siri» de Apple o el «Voice» de Google reconocen bastante bien qué es lo que se está diciendo y lo traducen a texto. Sin llegar ahí, la pequeñez del teclado de un teléfono móvil puede verse parcialmente superada por los teclados tipo «Swype» que, gracias a su reconocimiento de palabras, permiten traducir un trazo sólo aproximado sobre el teclado a la palabra que realmente se quería poner. A veces se equivoca pero, cuando ocurre así, simplemente no da ninguna palabra reconocida o da alguna absurda.

El teclado «Swiftkey» da un paso más allá: Anticipa cuál es la palabra que viene y muy pocas veces da una pulsación como desconocida. A cambio, da demasiados falsos positivos y ése es su riesgo: Salvo que tengamos un exquisito cuidado y releamos qué es lo que se ha escrito, podemos encontrarnos enviando frases que tienen un perfecto sentido gramatical pero que no quieren decir en absoluto lo que pretendíamos decir.

Es un programa potente e ingenioso, tanto que requiere un exquisito cuidado en su manejo para que no acabe interpretándonos en la forma más bizarra posible.

Al final, nos tenemos que preguntar si compensa tal alarde tecnológico o puede merecer la pena ir a algo menos evolucionado y con menos posibilidades de causarnos una seria avería con su inteligencia fuera de contexto.

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