Categoría: Temas sociales y políticos
¿Por qué la gente del espectáculo es mayoritariamente de izquierdas?
El espectáculo de los premios Goya, que teóricamente trataban sobre cine pero se convirtieron en una plataforma política, mostró algunas conductas que a cualquiera que intente no dedicarse al aplauso ni al insulto fáciles le producirán perplejidad:
Que una persona vestida con un modelo de Dior de los caros y que hace poco tiempo ha hecho anuncios de hipotecas aproveche su momento en el escenario para protestar contra los desahucios queda extraño. Tan extraño como que un consejero de Cajamadrid puesto por UGT se apuntase a las manifestaciones contra los desahucios realizados, entre otros, por la entidad de la que el cobraba más de 180.000 euros al año.
Que otra persona diga defender la sanidad pública al mismo tiempo que su hijo y su nuera alquilan una planta entera en un carísimo hospital norteamericano, por supuesto privado, también descoloca.
Que alguien se burle del exilio fiscal de Gerard Depardieu sin mencionar nada de la feliz pareja aludida antes…pues eso, también resulta extraño.
No creo que nadie tenga derecho a exigirles que no disfruten de su fortuna y pedirles que, cual Urdangarín a su regreso, salgan a la calle con un Volkswagen Golf de 14 años porque eso ya sí que sería hipocresía abierta y sin atenuantes. Sin embargo, hay modelos de actuación muy distintos de la proclama política que tan querida les resulta a los autodenominados «gente de la cultura» en España: Bill Gates, en su día el mayor millonario del mundo, dejó de serlo gracias a las sustanciales donaciones de su fundación que mueve unas cifras de vértigo en ayuda a países y grupos desfavorecidos. ¿Ejemplos más cercanos? Amancio Ortega, español como prácticamente todos los protagonistas del espectáculo de los Goya, y su contribución a través de Cáritas. ¿Prefieren cercanía de oficio y no de nacionalidad? También la tienen: Brad Pitt y Angelina Jolie o viceversa, además de su innumerable familia por vía adopciones, prestan como mínimo su imagen a multitud de campañas en países pobres.
¿Por qué en lugar de estos medios que implican la acción directa y rascarse el bolsillo nuestros Goyas prefieren dedicarse al activismo político de salón? ¿Es ésa su contribución a los más desfavorecidos? Me reconocerán que les sale mucho más barata que las de los ejemplos que les he puesto. Por otra parte ¿piensan que es bastante la aparición de su exaltada imagen denunciando todo lo denunciable? Es discutible pero, si así es, denuncien siempre que haya algo que denunciar. Durante la etapa de Zapatero los protagonistas de los Goya de este año han estado mayoritariamente calladitos. ¿No había entonces desahucios? ¿No se agravó una situación simplemente negando que había una crisis y no actuando cuando aún era tiempo? ¿No había corrupción? ¿Por qué entonces callaban?
Juan Manuel de Prada daba una hipótesis: Exhibir bandera de izquierda permite mantener una imagen de revolucionario a la vez que se disfruta de los beneficios de la cercanía del poder. ¿Es eso? Por mi parte, me permitiré sugerirles algunas líneas de actuación para el futuro:
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Haber tenido suerte o talento en la vida no es malo y si, como consecuencia, son ustedes ricos no tienen por qué tener mala conciencia. Disfrútenlo.
- No estaría de más una acción más directa del estilo de los ejemplos en la que parte de su fortuna la pudiesen dedicar a atender a las causas con las que estén más sensibilizados.
- Si creen que contribuir con su imagen es más que suficiente, háganlo y denuncien siempre que haya algo que denunciar y no según quién o de qué partido sea la persona que vaya a quedar en evidencia por su acción o por su omisión.
- Hagan lo que quieran pero sepan que ejercer de revolucionarios de Chanel subvencionados resulta grotesco e hipócrita.
«Aftershock: The Next Economy and America’s Future» de Robert B. Reich (Una visión no liberal de la economía).
Hace tiempo, intenté leer un texto de economía no liberal y que se saliera de los clichés al uso tan queridos por los partidarios de economías más o menos planificadas. Cometí el error de escoger «Economía humanista» de José Luis Sampedro y, en contra de lo que esperaba, resultó ser un panfleto lleno de todos los lugares comunes al uso y con una característica que me resulta especialmente difícil de soportar: La visión hemipléjica que invita a justificar todos los desmanes de los que se consideran propios y crucificar por cualquier motivo a los que se consideran ajenos. No pude acabar de leerlo como se explica en el post reseñado más arriba.
Reich es distinto. Oiremos hablar bastante de él porque se está preparando una película -al parecer en una línea similar a Inside Job- basada en este libro y en la que denuncia la desigualdad creciente en Estados Unidos y sus consecuencias para el futuro. El análisis de Reich tiene partes que sorprenden por su lucidez, y sorprenden porque conviven con otras en las que de repente parece despeñarse por no se qué abismo ideológico o intelectual, aunque hay casos en los que se echa en falta el paso siguiente en las conclusiones.
Por ejemplo, su explicación sobre el mantenimiento del valor de la moneda china artificialmente bajo es sencilla, lúcida y, sobre todo, probablemente se ajusta mucho a la realidad: China es un polvorín que puede explotar si el desempleo crece y la forma de mantener o incrementar el nivel de empleo consiste en ser competitivos en el exterior a través de medidas monetarias…incluso cuando eso implique que los ciudadanos de lo que hoy por hoy es la fábrica del mundo no tengan acceso a gran parte de lo que ellos mismos fabrican.
Reich apunta que quien en realidad crea empleo no son las grandes fortunas sino las clases medias con su capacidad de consumo; si esa capacidad disminuye, disminuye también el empleo; sin embargo, esto que le parece una verdad autoevidente para Estados Unidos deja de parecérselo cuando se trata de China donde ese mismo hecho es puesto en la raíz de su crecimiento económico.
Llama de modo especial la atención la referencia que hace a Warren Buffett y cómo su carácter ahorrador es dañino para la creación de empleo porque, si gastase más, generaría más requerimientos de productos o servicios y, con ello, aumentaría el empleo. Sin embargo, al aplicar esa lógica Reich pierde de vista algo tan elemental que no parece creíble que se le haya pasado: ¿Tienen Warren Buffett u otros multimillonarios norteamericanos su dinero debajo de un ladrillo en lingotes de oro o en billetes de cien dólares? Si no es así, y cabría suponer que no lo es, el dinero está dedicado a actividades productivas y su consumo personal es completamente irrelevante para la cuestión. El dinero, salvo que esté guardado en una caja fuerte o en actividades totalmente improductivas, financia actividad y, por tanto, produce empleo.
En otro momento, dedicado a «unos minutos de publicidad», Reich se refiere a «la sabiduría de los mercados» olvidando tal vez interesadamente que los mercados no son un ente a quien se pueda atribuir sabiduría ni idiocia sino que los partidarios de que se deje al mercado funcionar tienen una lógica bastante distinta: Cada uno sabe mejor lo que quiere y lo que necesita que un funcionario gubernamental al que se le den los hilos de la economía. «Los mercados» no existen sino que son los individuos los que tienen o no capacidad para elegir qué es lo que más les conviene.
Reich contrapone la receta de recuperación de Roosevelt tras la crisis de 1929 con las actuaciones llevadas a cabo tras la crisis de 2008 y llega a la conclusión de que el endeudamiento del Estado es positivo porque contribuye a inyectar capacidad de consumo en las clases medias y, por tanto, a revitalizar la economía., argumentos que podrían haberse utilizado en España para defender el «Plan E» y sus funestas consecuencias.
En suma, Aftershock es un libro con el que se puede discutir: Buenos análisis junto con otros que parecerían obra de otra persona distinta y mucho menos versada en economía que Reich. Se le pueden encontrar contradicciones y aquí se han señalado algunas pero en la otra orilla -la liberal- también las hay: Por ejemplo, la idea de la capacidad autorregulatoria de las sociedades basada en la libertad de cada individuo para elegir qué es lo que más le conviene resulta atractiva pero hoy plantea preguntas difíciles de responden: A la velocidad a la que se suceden los cambios ¿tiene la suficiente capacidad un sistema autorregulado para responder antes de que las situaciones se vayan más allá del punto en que todavía son controlables? Quizás alguien tenga respuesta para ello; yo no. Sin embargo, el endeudamiento del Estado como receta tiene implicaciones que no siempre se cumplen:
- Que el endeudamiento financie actividades productivas y que puedan relanzar una economía.
- Que exista alguien que vaya a comprar el producto de esas actividades y que esa compra no sea forzada a través de impuestos.
- Que el endeudamiento pueda realizarse a bajo precio.
Dar por supuestas estas condiciones puede ser aventurado en el caso americano. En casos como el español, como los hechos han demostrado, es simplemente ilusorio.
Montajes y corrupción: Un repaso en forma de «links»
La palabra «montaje» está en horas bajas debido a la cantidad de veces que ha sido mal utilizada. Algunos ejemplos:
- Mario Conde atribuye la intervención de Banesto a un «montaje». Objetivamente tenía razón ya que, en aquel momento, había otro Banco que andaba muy mal –Hispano Americano– pero su presidente era amigo del Gobierno. No hablemos de casos como Banca Catalana, en la que ya la familia Pujol apuntaba formas, o de todos los escándalos relacionados con Ibercorp. ¿Tenía razón Mario Conde en que hubo un montaje? Sin duda alguna la tenía y podríamos decir que fue tratado de modo no equitativo si comparamos el trato que recibió con el que recibieron otros pero, pequeño detalle: Si dejamos el montaje aparte ¿metió usted o no la mano en la caja? Podemos tener a gente que conspire en contra de nosotros pero ese hecho no nos convierte en honestos y virtuosos.
- José Bono: Otro «montaje» en el que la salida a la luz de su difícilmente justificable patrimonio responde a los intereses de sus enemigos políticos pero, al igual que en el caso de Mario Conde, que haya habido un montaje no le convierte a él automáticamente en honesto y virtuoso.
- Pedro J. Ramírez: Cuando salió a la luz su actuación estelar vestido con un corsé rojo, la prensa amiga se apresuró a hablar de montaje. Lo fue; en ese momento estaba saliendo mucha porquería relacionada con el GAL y especialmente con Rafael Vera y la salida del vídeo puede calificarse de montaje pero -matiz- el montaje no fue fotográfico sino político. Don Pedro J. fue lo suficientemente pazguato para, sabiendo que había gente que le quería cazar a cualquier precio, meterse en una situación que permitió que lo hicieran.
- PP y Bárcenas: ¿Montaje? Tiene todo el aspecto. Ahora nos encontramos con la casualidad de que El País no tiene los originales del cuaderno que ha publicado. ¿Quizás porque el original permitiría hacer la peritación y mostrar que, como se ha dicho, apuntes realizados a lo largo de años lo han sido con el mismo bolígrafo? ¿Montaje? Cada vez parece más claro que sí y las «manifestaciones espontáneas» se dice que convocadas desde el PSOE, a quien no se le conoce otra manifestación en su sede que la estelar aparición de Ruiz-Mateos vestido de Superman certifican que montaje hay. ¿Convierte esto al PP en un partido libre de toda sospecha? Más bien no. Desde el Jaguar invisible de Ana Mato a muchos flecos de Gurtel incluyendo el mantenimiento en el puesto de Luis Bárcenas, su sorprendente patrimonio que «no tiene nada que ver con el PP» pero que se apresura a pasarle a un ex-tesorero del PP, todo lo que ha ido apareciendo en el Ayuntamiento de Madrid a cuenta del Madrid Arena e incluso la relación nunca aclarada de Gallardón con Montserrat Corulla, persona relacionada con tramas de corrupción…¿montaje? Probablemente pero sigue habiendo muchas cosas que explicar.
Concluyo con las «manifestaciones espontáneas»: Muchos millones de españoles estamos en nuestro derecho de manifestarnos ante la sede de distintos partidos políticos. Es lamentable pero todos los que, de una forma u otra, han tocado poder han incurrido en corrupción. ¿Prueba actual? Las Cajas de Ahorro. Cuando se habla del «sector financiero», se omite cuidadosamente que el problema real del sector financiero en España son, con gran diferencia, las Cajas o sea…los políticos. Sin embargo, cuando escucho a alguien como Rubalcaba protestar y exigir dimisiones en el PP, me dan ganas de pedir el carnet de estos últimos -aunque se me pasan en pocos segundos- porque se da una casualidad: Cuanto más tiempo ha estado un partido en el poder, mayor es su nivel de corrupción. Se cumple en el PSOE, especialmente en Andalucía, se cumple en Convergencia y se cumple en los lugares en que el PP lleva muchos años gobernando.
La protesta es un derecho de los ciudadanos y tenemos motivos para ella pero los ataques entre ustedes son una mezcla de oportunismo, fascismo -el concepto patrimonial del poder tan querido a la izquierda española- o aún más fácil: Pimpinela, terribles discusiones cara al público entre hermanos y reparto de beneficios en el camerino.
¿Han encontrado los militantes del PP la respuesta a sus preguntas?
Desde 2004, el comportamiento del PP ha sido extraño y muchos de sus militantes, simpatizantes, votantes y ex-votantes se han preguntado qué tenía que ganar con tal comportamiento. Por ejemplo, el PP fue expulsado del poder en 2004 con un atentado no aclarado cuyo proceso judicial posterior fue una mezcla de chapuzas, condenas sin pruebas y corrupción. A estas alturas, sabemos cuál fue el efecto del atentado -la salida del poder del PP- pero no quién ni por qué lo organizó. En todos estos años ¿cuál ha sido la respuesta del PP? Silencio.
Para esa misma época comienza la defenestración de los dirigentes vascos que le habían dado mejor resultado en votos -siguiendo la trayectoria marcada por el PSOE con Redondo Terreros- y hoy el PP vasco es difícilmente distinguible del PP, teniendo incluso dirigentes que parecen buscar activamente el acercamiento con la izquierda proetarra. No se ha llegado al extremo del PSOE de avisar a los recaudadores de ETA de que venía la policía pero eso tiene una explicación: No estaban en el Gobierno. A estas alturas, creo que pocos pondrían la mano en el fuego porque el PP no hubiera actuado de la misma repugnante forma que lo hizo el Ministerio del Interior dirigido por Rubalcaba, el que hoy quiere aparecer como implacable azote de la corrupción…ajena.
¿Qué les debe el PP a los nacionalistas catalanes, especialmente en una situación de mayoría absoluta? ¿Es el tancredismo de Mariano Rajoy o hay alguna otra razón?
¿Alguien se ha dado cuenta de que de repente han desaparecido todas las menciones a la orgía de corrupción de los nacionalistas catalanes? Parece que ya sólo existe Bárcenas. Ya no existen los Pujol y los Mas; ya no existen los EREs falsos, ya no existe la inmensa corrupción de los sindicatos y sus liberados, desapareció el caso Faisán, desaparecieron el duque empalmado y la infanta Urdangarina…sólo Bárcenas y, además, una coincidencia temporal y en los medios: Los papeles, sean auténticos o falsos, aparecen de la mano de un periódico que tiene como caseros a los Pujol, principales beneficiarios porque se deja de hablar de ellos y del hecho de que quieran llevarse otro montón de millones -más de 9.000- a cargo del bolsillo de todos y al mismo tiempo que siguen adelante con su movimiento secesionista. Cui prodest?
No estoy de acuerdo con la carta que circula por Internet pidiendo la dimisión preventiva; me suena todo a la maniobra habitual de una izquierda que nunca abandonó su idea de hiperlegitimidad -yo prefiero llamarla abiertamente fascismo- por la cual el poder les corresponde siempre digan lo que digan las urnas. No vi llamamientos parecidos en la etapa de Zapatero y motivos hubo, tanto por corrupción como por sectarismo e inutilidad. Sin embargo, que en España tengamos una izquierda con un comportamiento vergonzoso no puede en modo alguno justificar los desmanes y la corrupción de la derecha. Habrá que llegar hasta el final en este caso…y en todos los demás, caiga que caiga y esté en el partido que esté. También si es una testa coronada que, como tal, no está en ninguno.
Vuelvo al punto inicial: ¿Empiezan a tenerlo claro los afines al PP? La política española funciona con el mismo principio que garantizaba la paz en la guerra fría; la doctrina MAD que, además de «loco» significa Mutual Assured Destruction, es decir, que a nadie le interesa disparar porque los dos enemigos van a quedar aniquilados sea quien sea el que dispare primero. ¿Este comportamiento tan extraño del PP, incluyendo su consentimiento de los abusos nacionalistas, tiene algo que ver con que hubiera y haya todavía documentación que, de salir, pueda derribar cualquier gobierno del PP? ¿Por eso callaron ante el 11M y están ejerciendo más como una prolongación de Zapatero que como los limpiadores que las urnas reclamaron a gritos hace poco más de un año?
Si es así, señores, márchense. Si no pueden actuar porque les tienen cogidos con una serie de papeles que les derribarían inmediatamente, no pueden seguir ni un minuto más. Unas nuevas elecciones darían lugar hoy a un panorama similar a Grecia, país en el que el hartazgo de la corrupción de los dos grandes partidos llevó a una atomización del voto que lo ha hecho ingobernable. Muchos de los que han votado al PP no lo harían en una nueva elección pero eso no puede significar que ahora alguien vaya a confiar en Rubalcaba ni en ninguno de los demás pozos de corrupción en que se ha convertido el sistema político.
Señores del Gobierno: Hay muchos motivos para pensar que ustedes no pueden actuar y desde 2004 todos sus hechos parecen apuntar en esa dirección. Los papeles que salen ahora, tan oportunamente tanto por el tiempo para que se deje de hablar de otros casos de corrupción como por el medio, un periódico afín a los Pujol y al PSOE. Si pueden actuar, háganlo y, por supuesto, háganlo en el sentido en que una mayoría absoluta les exigió hace algo más de un año. Si no pueden actuar, márchense, no porque se lo pidan en Internet en una maniobra del tipo de las «manifestaciones espontáneas» de 2004 convocadas por SMS ¿se acuerdan? Con o sin petición, si tienen las manos atadas por la corrupción tienen que marcharse. Hoy mejor que mañana.
Los papeles de Bárcenas y la corrupción en el PP
Cuando alguien trata de guiarse por sus propios criterios, corre el serio riesgo de decir cosas que no le gusten a nadie. Avisado queda el lector:
- Hay quien empieza a pedir dimisiones preventivas y que el PP demuestre que los papeles que ha publicado El País son falsos. ¿Pasamos de la presunción de inocencia a la presunción de culpabilidad?
- A estas alturas del partido, tras los desmentidos tanto del PP como del propio Bárcenas, no me sorprendería en absoluto que los papeles fueran auténticos pero sí hay algo que me sorprende: El periódico «El País», el que en su día se anunciaba como «Diario independiente de la mañana», cosa que hoy sería una broma de mal gusto no es precisamente el medio más fiable para informarse cuando de cuestiones políticas se trata. Naturalmente esto se podría decir de muchos más medios pero no saco esto a colación con carácter gratuito: ¿A nadie le sorprende que los que aparecen en los supuestos papeles de Bárcenas sean las «bestias negras» de «El País» y que, en cambio, no aparezcan sus «niños bonitos» Gallardón y Rato? A mí sí.
Si puede justificarse la procedencia de los papeles sin lugar a dudas, hágase. Si hay dudas, a lo mejor una peritación grafológica -no creo que una cosa de ese tipo sea delegable- podía despejar dudas en un sentido o en otro. Si tiene que caer la cúpula del PP en pleno, no seré quien se oponga a ello pero me asquea esa visión hemipléjica por la cual se perdona todo a los propios y se pide el fusilamiento para los ajenos.
Luz y taquígrafos y, por supuesto, nada de auditorías de la señorita Pepis. Hasta el final pero, hoy por hoy, creo que lo más prudente es no creer ni a «El País» ni a los dirigentes del PP. Ni unos ni otros han mostrado ser dignos de confianza y lo que nos queda es exigir que este caso se lleve hasta sus últimas consecuencias…igual que debemos exigirlo en los EREs falsos, la corrupción de los Pujol, la infanta que no se enteraba de nada y tantos otros casos.
Esto tiene que acabar
La guerra de dossieres entre partidos está dando lugar a una situación chusca: Las últimas publicaciones sobre la corrupción en el PP son silenciadas por los medios afines a la vez que otros, igualmente enfangados en la corrupción, aprovechan para dar lecciones. ¿Quién va a dar lecciones? ¿Un PSOE que en la etapa de Felipe González fue desalojado por el nivel de corrupción alcanzado y en la de Zapatero lo fue por la inutilidad del personaje mientras iban saliendo casos de corrupción como el de los EREs de Andalucía o el del ministro Blanco? ¿Los nacionalistas catalanes, envueltos en la bandera para tapar su propia corrupción?¿Quizás la Corona que vuelve a tratar a Urdangarín como «uno de los nuestros» y que, a la vista de las noticias, no parece ajena a las manipulaciones de éste? ¿Los sindicatos con sus subvenciones, sus liberados y su cobro de comisiones por despido en los EREs?
La única conclusión que puede sacar cualquiera que se encuentre libre de sectarismo es que la corrupción está extendido por todo el arco político exceptuando, de momento, a algunos pequeños partidos. El ciudadano sigue aguantando subidas de impuestos y rebajas de servicios a la vez que contempla cómo las rebajas en la Administración Pública afectan al sueldo de los funcionarios pero no a las decenas de miles de puestos creados para pagar favores a los amigos y compañeros de partido. Ahí sigue primando la barra libre.
No es sostenible; si a alguien le sirve el ejemplo, hace pocos años Grecia tenía un sistema bipartidista -como el español- que se vino abajo porque la corrupción generalizada llevó al ciudadano medio a olvidar la doctrina del voto útil y empezó a votar a partidos pequeños, a menudo antisistema de extrema izquierda y de extrema derecha, convirtiendo el país en algo ingobernable.
Quien no quiera ver la similitud con la situación española porque prefiera seguir chupando de la teta pública todo el tiempo que pueda o porque sea un «optimista antropológico» como un notable imbécil dijo de sí mismo…allá.
Iberia, IAG y British Airways: Misterios
Cuando se planteó la fusión British Airways-Iberia había un gran problema: El enorme agujero de British Airways derivado de su fondo de pensiones; al cabo de un tiempo nos encontramos con que British Airways se ha hecho con buena parte de los destinos más interesantes de Iberia -los de largo alcance- y que aparece Iberia Express, cuya diferenciación con Iberia es bastante dudosa y ahora resulta que la rémora para la fusión no es British Airways sino Iberia. ¿Qué ha cambiado en ese tiempo?
Es cierto que los costes asociados a los pilotos de Iberia son muy altos -de hecho, el sueldo medio de un piloto de Iberia puede encontrarse a la altura del coste anual para el Estado de mantener un coche oficial- pero tampoco creo que los de British Airways vayan muy a la zaga, especialmente considerando que el coste de vida en el Reino Unido comparado con el español se puede ajustar en la mayoría de los casos con esta sencilla fórmula: 1 libra = 1 euro…es decir, lo que aquí cuesta un euro, en el Reino Unido cuesta una libra. Por otro lado, si hablamos de la escasa competitividad de Iberia en relación con las low-cost no parece que la de British Airways sea mucho mayor y, por ello, para aerolíneas de este perfil los mejores destinos pueden ser los de largo alcance…ésos que misteriosamente han ido desapareciendo de Iberia como destinos directos desde Madrid para hacer una escala en Londres y continuar como un vuelo de British Airways.
Al mismo tiempo que se anuncian los despidos en Iberia coincidiendo con el reverdecer de British Airways, se anuncia también la posible OPA de exclusión sobre Vueling, que sería la enésima aventura en el low-cost tanto de Iberia -Clickair y Iberia Express- como de British Airways con su Go. Todo apunta a que Iberia se ha visto convertida en el fuelle de un acordeón pero la conjunción de situaciones pasadas y repentinamente olvidadas con otras anunciadas, como el ERE de Iberia y la OPA sobre Vueling invitan a pensar en quién será el acordeonista y quién, cuánto y cómo le ha pagado por la interpretación de la pieza.
Política y símbolos
Creo que debo estar entre los pocos españoles que abiertamente confiesan haberse escandalizado con la retirada de la última estatua de Franco en Madrid. Entiéndase bien; no se trata de simpatía por el personaje sino de coherencia: Si se retira la estatua de Franco por su contribución a una de las partes más negras de la historia española reciente, no se pueden dejar a pocos metros de ésta las estatuas de Indalecio Prieto y Largo Caballero por idénticas razones. Tal vez incluso merezca la pena recordar que el detonante de la guerra civil fue el asesinato del entonces máximo dirigente de la oposición por miembros de la escolta de Indalecio Prieto, ministro en aquel momento. Tampoco parece que el día elegido para tal retirada sea el más adecuado: El fin de fiesta del cumpleaños de Santiago Carrillo, cuyo vínculo con el genocidio de Paracuellos quedó claramente establecido tras la desclasificación de los papeles de la URSS y personaje al que el Ayuntamiento de Madrid ha considerado merecedor de que una calle lleve su nombre. Puestos a poner nombres de calles ¿por qué no una para Julián Besteiro que, además, fue concejal del Ayuntamiento de Madrid y cuyos esfuerzos por evitar la guerra y su contribución para acabarla son conocidos?
En Bilbao, durante el gobierno de Zapatero, le pusieron a una estación el nombre de Indalecio Prieto y, para no ofender a los simpáticos nacionalistas, se cambió el nombre de algunas instituciones. Así el tradicional Instituto Nacional de Meteorología pasó a denominarse Agencia Estatal de Meteorología, por si la palabra «nacional» asignada a una entidad distinta de su terruño le provocaba ronchas a alguno. Lo mismo pasó con la «Agencia Estatal de Seguridad Aérea» sin que quede claro por qué no se denominó «Agencia Española de Seguridad Aérea» o «Agencia Nacional de Seguridad Aérea». ¿Qué decir de «Renfe» que agrupaba la doble ofensa de «Red NACIONAL de Ferrocarriles ESPAÑOLES» y hubo que cambiarla urgentemente a «Adif», que parece la onomatopeya de un estornudo? De puro milagro se libró la Biblioteca Nacional puesto que había que satisfacer en todo a los que se consideraban ofendidos por nombres como «España» o «nacional».
Curiosamente, cuando hay un cambio de gobierno no se produce un cambio igual y de sentido contrario. Normalmente, se pretexta la practicidad pero es un craso error cuando no una forma de ocultar otro motivo: Miedo. Si alguien se comporta en forma sectaria y sus decisiones se vuelven atrás, sabe que en el futuro volverá a ocurrir lo mismo y probablemente cambiará su forma de comportamiento. Si, bajo pretexto de practicidad y de no entrar en polémica, se dejan las cosas como las han puesto los adversarios, se está permitiendo que éstos ganen la batalla de los símbolos que, desde luego, tiene su importancia. Si quien cambia un nombre o quita una estatua sabe que cuando venga otro, repondrá la estatua o volverá a cambiar el nombre…lo mirará mucho antes de hacerlo de nuevo. Si sabe que va a salir bien de ello, poco a poco conseguirá que las calles y ciudades lleven exclusivamente nombres, estatuas o lo que sea de su agrado y, además, excluyendo todos las demás. Esto es lo que se consigue con la inacción.
Debajo de los símbolos hay principios y los de una gran mayoría de nuestros políticos oscilan entre la inexistencia y el comportamiento fascista. Entiéndase que por comportamiento fascista aquí me refiero a aquéllos que consideran tener una legitimidad intrínseca y que cualquier acción queda justificada si son ellos los que la perpetran. Tanto si se consideran llevados por el «viento de la historia» -léase izquierdas- como si se consideran ungidos por la historia pasada -léase derechas- consideran su salida del poder como una anomalía a combatir por todos los medios. ¿Legitimidad de los medios? Puesto que ellos son LOS legítimos, cualquier medio que utilicen queda legitimado por el simple hecho de que son ellos quienes lo utilizan. Ése y no otro es el significado del comportamiento fascista, tan frecuente entre nuestros políticos de izquierda, de derecha y, sobre todo, nacionalistas.
Frente a estos se encuentran los que no tienen ningún tipo de principio sino que se consideran «prácticos» o de «centro»: Éstos están dispuestos a ceder en cualquier principio si la cesión les sirve para ganar tiempo o para que no se levanten polémicas. Éste es el sentido del silencio generalizado ante hechos como el señalado de la retirada de la estatua de Franco. ¿Quieren borrar parte de la historia reciente? De acuerdo…pero borren también a otros personajes que han conservado cuidadosamente y que, con idénticos criterios, deberían también haber sido retirados. ¿No quieren borrar la historia? Dejen a todos en paz…a unos y a otros. El borrado selectivo es una manifestación del comportamiento fascista descrito y el silencio ante ese borrado selectivo es una manifestación de cobardía…como lo es ahora la calle en Madrid para Santiago Carrillo mientras se mantiene en el olvido a personajes como Besteiro, Melchor Rodríguez o Ángel Sanz Briz.
Por desgracia, la izquierda y la derecha liberales, o sea izquierda y derecha con principios sólidos pero sin incurrir en comportamientos fascistas es una rareza en nuestro país. Cuando alguien critica con vehemencia el estado de cosas es tachado de «extrema derecha» o de «fascista», confundiendo deliberadamente los decibelios de la crítica con los principios de fondo. Baste como ejemplo que en Madrid hay quien ha querido considerar a Esperanza Aguirre como «más de derechas» que Alberto Ruiz Gallardón, en su momento delfín de Fraga en la extinta Alianza Popular. El motivo está claro: Calificar a alguien de «extrema derecha» es una forma de intentar desactivarlo -que responda o no a la realidad no importa- y para muchos adversarios era más importante desactivar a Aguirre que a Gallardón.
La ópera bufa que ahora estamos viviendo, con guión del nacionalismo catalán, tiene esa misma raíz: Abandono de los principios y dejar que otro vaya adelante con sus símbolos sin entrar en esa guerra por consideraciones «prácticas». Los símbolos son importantes como expresión de principios. Por supuesto, si se carece de éstos, la batalla de los símbolos está perdida de antemano y ahora estamos empezando a ver hacia dónde lleva esa dejación aunque, la verdad, visible era desde hace mucho tiempo. Otra cosa es que nadie haya tenido interés en mirar y en fechas que ya empiezan a ser tan lejanas como 1977, alguien decidió darle carta de naturaleza al oxímoron «nacionalismos democráticos» y actuar en consecuencia abandonando toda acción en el terreno de los símbolos y lo que es peor, también en el de los principios.
Política y sofismas
Hoy, dentro del resumen que me envía StumbleUpon he encontrado esta página: http://www.stumbleupon.com/su/2DSEwL/www.informationisbeautiful.net/visualizations/rhetological-fallacies/
La página tiene más interés del que podría deducirse de su calificación como catálogo de trucos dialécticos y da mucho qué pensar sobre a qué llamamos manipulación y qué no lo es. Inmediatamente después del catálogo puede encontrarse un enlace donde muestra las declaraciones de un cardenal católico en contra del matrimonio gay. Catálogo en mano, hacen una estadística de falacias: http://infobeautiful2.s3.amazonaws.com/RhetoricalFallacy_SameSexMarriage.png
Nuestros expertos en manipulación dialéctica han hecho un excelente trabajo identificando un conjunto de ardides muy utilizados pero mucho me temo que si el cardenal analizado estuviera en un debate con un oponente, su oponente podría obtener similares puntuaciones en manipulación aunque, con toda seguridad, las categorías utilizadas serían distintas. Al final llegaremos a una pregunta: ¿La discrepancia es manipulación?
Cualquier construcción del lenguaje vista a través del prisma de la manipulación nos daría unos resultados semejantes a los obtenidos por el cardenal pero ¿estaba tratando de defender una posición oficial o estaba siendo sincero en sus planteamientos? El catálogo no nos dice nada sobre eso y, sin embargo, se trata de una diferencia crucial. En un caso tendríamos el forgiano principio del juro mi más inquebrantable adhesión a lo que haga falta mientras que en el otro se estaría exponiendo honestamente una opinión…y esto vale lo mismo para el cardenal que para su eventual oponente.
La capacidad de manipulación dialéctica es una habilidad instrumental muy utilizada en la política. Si damos por supuesto que no existen principios, creencias ni opiniones sinceras y toda comunicación es evaluada desde el prisma de la manipulación, entenderemos fácilmente por qué estamos como estamos: Hemos renunciado a tener gente de principios y hemos preferido sustituirlos con vendedores de alfombras capaces de colocar la mercancía que haga falta…después preguntaremos por qué hay crisis.
¿Camino de Grecia o de Yugoslavia?
Al ver la situación española actual es inevitable acordarse de las chapuzas perpetradas en 1977. Sin embargo, a medida que pasan los años, quedarnos en eso empieza a ser tan absurdo como la pretensión de algunos de reescribir la historia a partir de una Segunda República presuntamente democrática y rota por un golpe militar de carácter fascista. Naturalmente ni los hechos de la Segunda República la califican como democrática ni las conductas fascistas se dieron en uno solo de los bandos en la guerra.
Esta vieja idea permanecía en 1977, cuando unos se reclamaban herederos de una legitimidad republicana y otros se veían acomplejados por haber vivido bien o muy bien al amparo del régimen que salió de la guerra. La consecuencia fue una transición en la que haber estado en contra de Franco -a veces con decir que se había estado era suficiente- bastaba para adornarse con credenciales democráticas. Al amparo de esas credenciales, en muchos casos falsas, hubo grupos que fueron tomando ventaja a pesar de que su comportamiento no los cualificaba como tales demócratas. Entre estos grupos, merecen una especial mención los nacionalistas. Si alguien duda de esto, le invito a la lectura de la obra de Sabino Arana y a una reflexión sobre si puede ser considerado democrático un partido nacido de tales ideas.
Por supuesto, lo mismo se puede decir del fundador del PSOE Pablo Iglesias y, en cuanto al PP, puede hacerse un silogismo: No todos los del PP proceden del antiguo régimen pero casi todos los que estaban con el antiguo régimen recalaron en el PP…con excepción de algunos notables altos cargos del PSOE entre los que figuran Bono, Fernández de la Vega o Bermejo y que también tenían una relación muy cercana con el franquismo.
Tras el desmembramiento de UCD, las mayorías absolutas del PSOE podrían haber permitido reconducir esa situación generada en 1977 y que era una amenaza latente para el modelo de Estado. Sin embargo, en lugar de esto lo que se hizo es anular virtualmente la división de poderes -cosa que no corregiría el PP cuando, más tarde, tuvo su propia mayoría absoluta ni parece que vaya camino de hacerlo ahora- y, en su lugar, quedó consagrada una situación de bipartidismo en la que, si no había mayoría absoluta, la llave del gobierno quedaba en manos de los nacionalistas.
Los años de Zapatero han llevado al PSOE a un nivel de descrédito cuya recuperación es muy difícil salvo que los ciudadanos españoles hagan tal gala de falta de memoria que estén dispuestos a escuchar a su mano derecha, Rubalcaba, cuyas acciones como tal mano derecha le deberían llevar, como mínimo, a un abandono de la actividad política. Ese descrédito es el que llevó a una mayoría absoluta del PP y a Rajoy a la Moncloa.
Se dice que la democracia no garantiza un buen gobierno sino la posibilidad de librarse de uno malo; pues bien, es dudoso que muchos de los que votaron a Rajoy lo hicieran por el fervor que éste levantaba sino porque lo vieron como la única opción de librarse de Zapatero. Sin embargo, si las dotes políticas e intelectuales de Zapatero eran bien visibles desde antes de que llegase al poder -no cabía la sorpresa que más tarde alegaron muchos- el carácter dubitativo y la falta de resolución de Rajoy eran igualmente visibles antes de que llegase al poder. El PSOE con Zapatero se ganó a pulso su actual descrédito pero el PP con Rajoy lleva camino de superarlo y conseguir ese mismo descrédito en menos tiempo todavía.
Si alguien lo recuerda, en Grecia no hace aún demasiado tiempo había un esquema que funcionaba basado en el bipartidismo. El descrédito de los dos grandes partidos conduciría a una situación en la que empezaron a salir partidos como setas -incluidos partidos abiertamente nazis y comunistas- haciendo imposible gobernar el país. ¿Qué tenemos en España? Dos grandes partidos desacreditados hasta el límite y la emergencia de nuevas formaciones o el crecimiento de otras pequeñas: Julio Anguita acaba de anunciar su vuelta a la política fuera de Izquierda Unida y con una formación que pretende ser transversal, UPyD se ha comportado desde sus inicios más como una plataforma también transversal que como un partido, Izquierda Unida está creciendo y radicalizándose al mismo tiempo, queda por saber qué hará Esperanza Aguirre una vez que tenga a su delfín consolidado y sin que lo torpedeen desde su propio partido y es de esperar que, además de los nacionalistas cada vez más subidos al monte, aparezcan también otras formaciones, incluida la extrema derecha que hasta el momento ha sido marginal en España.
No es un buen escenario para el futuro de ningún país pero, desde luego, se presenta como bastante probable en España y, a pesar de no ser bueno, hay peores opciones: Lo ocurrido en los Balcanes. El permanente juego de ventaja del nacionalismo encuentra ya respuestas en los lugares donde no ha calado. Si alguien duda lo del juego de ventaja, creo que basta con recordar lo que están diciendo ahora mismo muchos de los que abogan por la independencia de Cataluña: Independencia sí pero…dentro de Europa, del euro y con el Barcelona jugando la Liga española. ¡Olé!
Somos muchos los que pensamos que la situación nacida en 1977 ha dado lugar a conflictos que no por fabricados son menos reales y que tal vez sí era buena idea la secesión pero…si quieren entrar en la Unión Europea y en el euro, que se vayan con su deuda y que sigan el mismo camino que han seguido todos los países para su incorporación y, por supuesto, el Barcelona puede jugar la Liga con el Palafrugell pero no tiene sentido alguno que juegue la de un país extranjero. En caso de un referendum, probablemente la mejor garantía de que salga una respuesta favorable a la independencia es hoy que el referendum se haga en toda España. En su momento, Ibarreche se llenó la boca con el «ámbito vasco de decisión» pero hoy, si reclamase la independencia, seguro que no les interesaba eso sino, por el contrario, un referendum conforme a la Constitución y en toda España.
Sin embargo, la idea joseantoniana del «España es una unidad de destino en lo universal» sigue teniendo también sus adeptos, dentro y fuera de las zonas conflictivas gracias a los nacionalismos, que no están dispuestos a permitir que España se trocee. Este enfrentamiento de posturas sin que quepa punto de acuerdo alguno es el que muestra también que la situación que se produjo en los Balcanes podría también repetirse en España.
La chapuza nacida en 1977 no sirve; de hecho no servía ya en el momento de su nacimiento en que sólo se pensó en el riesgo del cuartelazo pero no en otros riesgos más de largo plazo cuya evolución nos ha traído hasta el momento en que estamos. No es momento de locos ni de débiles sino de afrontar los problemas y de darles soluciones duraderas. ¿Pasan por la fragmentación de España? Sea, si ésa es la mejor solución para todos. ¿Pasan por un modelo de Estado radicalmente distinto? Perfecto. Lo que sí está claro es que lo que hay no vale y el camino emprendido desde 1977, corregido y aumentado por la inepcia y el sectarismo de Zapatero y por la indecisión de Rajoy nos lleva a lugares en los que probablemente ninguno querríamos estar.

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