Categoría: Libros y autores
On Intelligence (Jeff Hawkins)
Probablamente el mejor libro sobre la inteligencia humana escrito por un tecnólogo. Hawkins es el padre de algunos modelos de gran éxito de Palm y tiene experiencia como diseñador de microprocesadores en Intel.
Ese tipo de experiencia le ha llevado, al contrario que a muchos de los autores de la llamada inteligencia artificial, a interesarse en el funcionamiento del cerebro humano y en qué lecciones podemos extraer de ahí con vistas a la construcción de una máquina que pudiera tener actuaciones semejantes.
Son muchos los puntos atractivos del libro: Empieza por hacer una historia de la inteligencia artificial, redes neuronales, conceptos de procesamiento paralelo y otros señalando qué han logrado y dónde fallan.
A partir de ahí entra en el funcionamiento del cerebro con un planteamiento sumamente original y que tiene poco que ver con los brochazos de trazo grueso de muchos defensores de la inteligencia artificial al estilo de Brooks o con los igualmente gruesos de algunos psicólogos cognitivos al estilo de Pinker.
Comienza por definir inteligencia como «capacidad para recordar y anticipar pautas en el mundo, incluyendo lenguaje, matemáticas, propiedades físicas de los objetos y situaciones sociales».
Incluso toma la controversia Turing-Searle donde el primero sostenía que una máquina era inteligente si era capaz de engañar consistentemente a una persona -definición de inteligencia derivada de la conducta externa y a juicio de un observador también externo- y el segundo hacía su célebre experimento donde un intercambio de tarjetas entre un chinoparlante y otra persona que, sin conocer el chino, dispusiera de un conjunto de códigos que le permitieran entregar a su interlocutor chinoparlante la tarjeta correcta daba lugar a una situación absurda: Dos personas conversaban en chino pero sólo uno de ellos dominaba el idioma y esto era así incluso en el caso de que el chinoparlante pensase que su interlocutor también conocía el chino -contradiciendo la idea de Turing-. Hawkins aporta una óptica distinta:
«Si la habitación china de Searle hubiera contenido un sistema de memoria capaz de hacer predicciones acerca de qué caracteres chinos aparecerían a continuación y qué era lo siguiente que ocurría en la historia, podríamos decir con confianza que la habitación comprendía el chino y la historia. Ahora podemos ver que Alan Turing estaba equivocado. La prueba de inteligencia no es la conducta sino la capacidad de anticipación».
Alguien podría preguntarse: ¿De qué nos sirve todo esto a los que nos dedicamos a cosas prácticas? La respuesta es simple: Hace tiempo que venimos asistiendo a la sustitución de personas por máquinas en muchos ámbitos; en algunas ocasiones, esa sustitución tiene sentido y es la actuación correcta; en otras ocasiones, no. Diferenciar unas de otras se convierte en una tarea crucial y requiere diferenciar claramente cuáles son las capacidades inimitables de personas y de máquinas. El libro de Hawkins puede ser una muy valiosa ayuda en esa tarea.
5 pasos para transformar una oficina de personal en un área de recursos humanos
Se trata de un libro de Martha Alles publicado en 2005 por Granica.
Lo mejor que se puede decir de él -aunque luego maticemos- es que es un libro que debe ser mirado desde lejos. Las grandes líneas de actuación están tratadas de un modo claro, sintético y atractivo mientras que en el nivel de detalle se pierde e introduce errores de concepto de cierta envergadura.
Así, cuando trata la descripción de puesto vemos que no diferencia «puesto» como conjunto de responsabilidades y actividades de «perfil», es decir, las condiciones que debe cumplir un ocupante del puesto.
Convierte «competencia» en sinónimo (en dos ocasiones) de «características de personalidad». Es cierto que hay competencias que se sustentan en características de personalidad pero NO son características de personalidad.
En el apartado de toma de información forma un lío muy considerable cuando, en realidad, todo puede hacerse mejor y de una forma más sencilla de la explicada en el libro:
Al parecer, la descripción de puesto debe ser totalmente teórica basándose en misión, valores, responsabilidades, etc. y, sobre eso, se debería evaluar al ocupante del puesto.
¿Qué tal hacerlo al revés? Podemos seleccionar a un ocupante con un rendimiento adecuado de forma que éste nos sirva de molde y permita -sabiendo qué es lo que funciona de verdad- definir el perfil para selección o evaluar a otras personas que ocupan el mismo puesto.
Cuando vamos a los temas de contenido puramente práctico, encontramos algo parecido:
- Considerar que una empresa que tiene cien puestos (aclarando que no se refiere a personas porque varias personas pueden ocupar la misma posición) es pequeña parece mucho suponer. Recurriendo sólo a la experiencia propia, he trabajado en una empresa con noventa puestos y mil cuatrocientas personas.
- En cuanto a la idea de que todas las organizaciones tienen que tener una descripción de puesto, aunque sean cinco personas (literal), y calificando de error la opinión contraria me parece totalmente exagerado y asumo plenamente el supuesto error. Una empresa muy pequeña puede funcionar -y hacerlo bien- sin necesidad de estructuras formales ya que cada uno sabe perfectamente lo que hacen los demás. ¿Qué aporta en ese contexto una descripción escrita? Creo que más bien poco.
En suma, sorprenden los altibajos del libro (muy bien en lo genérico, mal en lo específico) y deja la duda de a quién va dirigido:
Los que hacemos consultoría y/o docencia podemos utilizarlo quedándonos con las partes buenas e ignorando las que no lo son. Quien busque una guía de inicio, puede encontrarse con que en algunos terrenos el libro le despiste.
Creo que una reedición del libro revisando en profundidad estos detalles no menores acerca de los «cómos» sería muy bienvenida y haría que fuera un libro muy apreciable para ambos tipos de público. La autora ha resuelto con brillantez lo más difícil y ha fallado en lo más fácil.
«Cómo aprende el cerebro» de Blakemore y Frith
Aparentemente, éste es un asunto que sólo debería interesar a neurólogos, psiquiatras, psicólogos y otros profesionales de parecido perfil.
Sin embargo, saber cómo aprende el cerebro nos sirve también para saber cómo no aprende y cómo evitar una serie de lugares comunes sobre capacidades o incapacidades para el aprendizaje dependiendo de edades u otras circunstancias.
Blakemore y Frith detallan en un lenguaje sencillo experimentos llevados a cabo usando tecnologías que no llevan mucho tiempo en marcha y que muestran cuáles son las áreas cerebrales que se activan en función de qué es lo que se está haciendo.
Lo primero que muestran es que la idea de que el cerebro es plástico es una realidad llegando a citar ejemplos tan concretos como que los taxistas de Londres tienen especialmente desarrollada la parte del cerebro vinculada a la inteligencia espacial, parte que identifican precisamente cuando, bajo observación, le piden que calcule mentalmente un trayecto y viendo qué áreas se activan.
No menos curioso es el hecho de que parece darse un principio de compensación por el cual el desarrollo de un área implica una reducción en otras. Como señalan los autores, «si no fuera así, nos estallaría la cabeza».
Sobre qué son capaces de entender los niños, da un interesante repaso a Piaget reformulando sus experimentos, según los cuales es imposible que un niño pequeño tenga el concepto del número o que maneje dos dimensiones simultáneamente. Los autores introducen el concepto de motivación de una forma sumamente sencilla: Donde Piaget ponía canicas, ellos ponen caramelos y se encuentran con que el niño sí aprende cosas que Piaget creía fuera de su alcance. Incluso en bebés de seis meses, se encuentran que ya existe el concepto del número, aunque sea de una forma muy básica.
El libro es muy notable y merece ocupar un lugar en la estantería -después de leído- junto con las obras de Antonio Damasio y el excelente «On Intelligence» de Jeff Hawkins.
Entradas sobre libros y autores en Live.Spaces
Panfleto antipedagógico
Aunque no sea muy usual, es el título de un libro cuyo autor es Ricardo Moreno Castillo (catedrático de instituto) y que cuenta con un prólogo de Fernando Savater.
Lo único que puede decirse del libro es que es un homenaje al sentido común y, precisamente por eso, el autor critica abiertamente a las tendencias pedagógicas al uso que establecen una dialéctica falsa entre contenidos y procesos.
El autor denuncia que unos contenidos mal estructurados pueden ser incluso perjudiciales pero que unos procesos sin contenido no son nada. En la misma línea, denuncia también la falsa controversia entre memoria e inteligencia y la idea de muchos pedagogos de que el recurso a la memoria debe ser anatematizado.
En suma, un homenaje al sentido común.
Para los interesados en el tema, recientemente ha salido otro libro («La gran estafa» de Alicia Delibes) que trata sobre el mismo asunto si bien, en este caso, lo hace desde una perspectiva histórica señalando todos los pasos que se han dado ordenadamente hacia un destrozo del sistema educativo.
La perspectiva histórica es más completa en Alicia Delibes. Los argumentos son más poderosos y difíciles de rebatir en Ricardo Moreno.
Para quien esté interesado en el tema, además de estar el libro a la venta, el autor lo ha colocado en Internet permitiendo su libre utilización en esta dirección:
Los sistemas de información en la seguridad aérea
http://www.copac.es/webcopac/nueva/Boletin/PDF22/37entrevista.pdf
El mejor resumen sobre el tema es un principio incumplido de Rasmussen: «El operador ha de ser capaz de correr cognitivamente el programa que está ejecutando». Mientras ese principio no se recupere, será difícil lograr una mejora importante en la seguridad.
Dentro de poco saldrá al mercado un libro de Ashgate cuya cubierta tentativa se adjunta, dedicado en forma monográfica a este asunto. El subtítulo Consequences of a technology-led model explica el problema mejor que el título Air Safety improvement through Organizational Learning.
Para bien y para mal, soy su autor y espero que este blog pueda servir como foro de debate sobre sus contenidos. El número 127 de septiembre de 2004 de la Harvard-Deusto Business Review contiene un artículo titulado «Aprendizaje organizativo en entornos complejos: Lecciones aprendidas de la seguridad aérea» donde están presentes, en forma resumida, los mismos planteamientos que en el libro aunque, lógicamente, éste tiene menos limitaciones de espacio y permite desarrollar a fondo los argumentos.

