Curiosidades de la complejidad tecnológica

Hoy mismo me he pasado a la televisión por cable y ha habido un curioso incidente tecnológico: El mando a distancia del descodificador respondía de forma intermitente, es decir, el tipo de avería que más suele enloquecer a los técnicos. Cuando, después de la instalación, ha venido uno que parecía que llevaba mucho recorrido comentó que tal vez el televisor estaba interfiriendo con la frecuencia del mando a distancia. Razón para creerlo: Ya le había pasado más veces.

Orientó el descodificador 90 grados con respecto al televisor y milagrosamente desapareció la avería y otra más que tenía detectada con un disco duro multimedia con un comportamiento un tanto bizarro también. El técnico se quedó muy satisfecho hasta que se me ocurrió hacerle una pregunta: «Y si, en lugar de colocarme en una posición de 90 grados, coloco un espejo en la pared ¿reflejaría las ondas de forma que pudiera utilizar el mando desde la posición normal para ver la pantalla?». Después de mirarme con una cara que podía significar «¿De dónde se ha escapado este marciano?» me dijo que no lo sabía pero que tenía lógica y tal vez sí.

Casualmente había un florero moderno con el exterior en espejo que, colocado en el ángulo conveniente, podía servir para el uso propuesto y, tal como había imaginado, el invento funcionó: Apuntando al espejo con el mando a distancia se consigue que respondan tanto el descodificador como el disco duro. Me doy un autohomenaje al ingenio pero a continuación me pregunto: Si este tipo de cosas pueden ocurrir en una casa normal ¿qué no puede ocurrir en un entorno de mayor complejidad tecnológica?

Tomando como ejemplo el ámbito de la aviación y sin otra causa para ello que mi familiarización con su tecnología -estoy seguro de que similares consecuencias se podrían extraer en muchos otros ámbitos- encuentro que ya no les valen los aviones fly-by-wire, es decir, aviones donde no existe una conexión física entre los mandos y las superficies controladas. Se habla ya del desarrollo de los aviones wireless, es decir, aviones donde la unión entre control, ordenador y superficies no se hace mediante cables sino utilizando el sobresaturado espectro radioeléctrico. Al mismo tiempo, algunas aerolíneas comienzan a ofrecer conexión cómo no wireless a Internet durante el vuelo y siempre hay algún despistado que se deja encendido el teléfono móvil. Los sistemas de navegación inercial han cedido su sitio a los GPS que, a diferencia de los primeros, también implican utilización del espacio radioeléctrico y la presión por meter más aviones en el mismo espacio aéreo conduce a la necesidad de que los aviones en vuelo se transmitan información entre sí y que se exija una precisión en altimetría que puede estar por encima de la capacidad de los instrumentos tradicionales basados en la medición de la presión atmosférica. A todo esto, y para completar el paisaje, los UAV -aviones sin piloto para los profanos-empiezan a ser cada vez más comunes.

No dudo de que esta pequeña descripción de lo que está ocurriendo en aviación es trasladable a muchos otros terrenos. Si en una simple casa no excepcionalmente sofisticada en el terreno tecnológico pueden ocurrir interferencias como éstas ¿Qué puede ocurrir en otros sitios?

Estupidez aeroportuaria

En mitad del viaje de Boston a Madrid tenía el firme propósito de recomendar que NUNCA se volase con la aerolínea portuguesa SATA ni que se comprasen los billetes con Viajes Barceló. Creo que la recomendación hay que extenderla más:

Lo único bueno que tiene SATA es la proverbial amabilidad portuguesa. Lo malo: Todo lo demás; no sólo aviones viejos, asientos estrechos y servicios mínimos -incluyendo ausencia de películas y de fingers en los aeropuertos- sino escala forzosa en las Azores en la que hay que desembarcar y, en el vuelo de ida, pasar además el control específico para Estados Unidos.

Sin embargo, a la vuelta nos hemos encontrado con la estupidez en estado puro en la vecina Lisboa: Bajar del avión de SATA para subirse a uno de TAP en dirección a Madrid exige como trámite previo pasar un exhaustivo control de seguridad donde ya no basta con abrir los ordenadores sino que todo elemento que lleve algo de electrónica es objeto de sospecha.

Llegados aquí, solo cabe preguntarse por qué tal estupidez cuando acabamos de bajar de un avión y hemos pasado todos los controles imaginables y también nos podemos preguntar si la próxima vez que otro estafador nos ofrezca un vuelo con una escala en Lisboa no convendrá decirle «No, gracias».

Psicópatas de segunda mano

Ante la proximidad del regreso a España, coloqué a la venta en el equivalente del Segunda Mano español todo lo que no podía viajar con nosotros de vuelta. Transcribo aquí varios mensajes recibidos y no puedo evitar preguntarme si aquí no hay mucha gente que está muy malita para dedicarse a esto en la noche de un viernes:

Primer mensaje

Hi, I spotted your ad on xxxx and very interested in purchasing and would like to pay in cash.

I am at work right now, so I can’t get in touch with you before I get home.

However, I use a web site that can save details so you may leave your cellular phone number there.

Firstly i need to advise that I have met number of unusual people from xxxx and been sexually harrassed and dread for my safety.

So I only request If you could confirm that your safe to meet on this website xxxxxxxxxxxxxxx , I would come to feel alot more at ease understanding that your not some pychopath.

My user is xxxxx, search me up and message when you can. I be on most of the day.

I am a serious buyer and need this. I will certainly contact you after I get home to arrange a meeting.

Sarah.

Segundo mensaje

hey sorry for this random email but do u want to go out for a coffee whenever u’re free? u sound pretty hot in ur ad and would love to meet with you for some fun. not looking for anything serious just a discreet friendship on the side. anyways, let me know if this sounds interesting at all…i’m currently on my profile site so sign up below and u’ll be automatically connected with me so we can chat to see how it goes first online.
let’s discuss what kind of favors i can do for you to negotiate on ur item. i’ll be waiting for you online, i’ll even show u my picture to prove that i’m not playing around. ttyl! 🙂

Tercer mensaje

Last week I came across the gov is leaving out dough.

This grounds for this is they are making an attempt to frantically fix the country.

Merely pop «gov wehp» in big Google an understand how to grab some for your family.

Cheers, howard magnin

Cuarto mensaje

My family was having a not easy time due to the slow-moving economy until
I was instructed the gov is giving down green notes to The population.

I had not a clue they were undertaking this so I looked into this and found out it was true.

Merely type out «Gov Wehu» into google so you can read more
info on this then you too can help out your household just like I did for mine.

Warm Regards, Lisa XXXX

«Physics of the Impossible» de Michio Kaku

Interesante idea: Physics of the Impossible trata de determinar qué partes de lo que hoy consideramos ciencia-ficción podrían ser posibles dentro de un tiempo y qué otras posibilidades se encuentran con una imposibilidad física que las convierte en imposibles ahora y para siempre. Aunque procedo de Letras, siempre me ha interesado la ciencia y la técnica y es posible que tengan algo de razón dos personas: Un amigo que se presentaba a sí mismo como ingeniero reconvertido en psicólogo y a mí me presentaba justo al revés y mi director de tesis que, en su momento, me invitó a presentar la tesis por ingeniería en lugar de hacerlo por sociología.

El caso es que, apoyándome en ese interés en la ciencia que viene de antiguo, he podido llegar a encontrarle al libro algún fallo en el planteamiento y a concluir que tal vez los imposibles eternos sean menos eternos de lo que supone el autor. Un ejemplo:

En la segunda película de la saga La guerra de las galaxias hay una escena en que Ioda, sólo con el poder de la mente, es capaz de sacar una nave que se había hundido en un pantano. El autor concluye que esto es una imposibilidad absoluta porque un cuerpo humano tiene una potencia total que está muy por debajo de un caballo de vapor y, se haga como se haga, esa potencia sería insuficiente para tal logro. La telekinesia, por tanto, sería imposible como tal aunque -matiza el autor- es posible que pueda hacerse a través de tecnologías capaces de proveer la potencia que le falta al mísero cuerpo humano y, a los ojos de un observador externo, la utilización de ese tipo de tecnología no sería distinguible de la telekinesia tal como se conoce.

Sin embargo, en la causa planteada para la imposibilidad hay algo que sorprende: De acuerdo; la potencia de un cuerpo humano es muy inferior a un caballo de vapor y, por ello, se supone que cualquier cosa que exceda de ese nivel es un imposible absoluto. ¿Estaría de acuerdo Einstein en esa limitación? Él mismo decía que una pequeña cantidad de materia se puede transformar en una enorme cantidad de energía. ¿Podría darse algún fenómeno de transformación de materia en energía del que no tengamos noticia hasta ahora? Hasta hace poco, parecía que la única forma de conseguir la fusión nuclear era mediante el calor producido por un proceso de fisión y, sin embargo, ya hay en marcha a ambos lados del Atlántico procesos alternativos y con un añadido: La fusión del hidrógeno puede proveer de energía a los enormes láseres necesarios para producir esa fusión y, de rebote, nos encontramos además con que se podría estar resucitando el viejo perpetuum mobile: La energía producida es suficiente para alimentar la fuente que la produce.

Ésta es una de las opciones pero, además, no es única. Aunque afirma que es imposible, Kaku adopta una cautela; la de un posible desarrollo tecnológico capaz de proveer la potencia que le falta al cuerpo humano. Sin embargo, volviendo al ejemplo de La guerra de las galaxias, Ioda se apoyaría en «la fuerza», equivalente de esa supuesta tecnología futura utilizada como vehículo. Sin necesidad de plantear la hipótesis dualista más propia del ámbito religioso ¿somos todo lo que se ve o tenemos acceso a otros recursos? Aldous Huxley, agnóstico reconocido, no tenía ninguna duda al respecto sin necesidad de recurrir a entidad espiritual alguna.

Éste es sólo un caso de los muchos planteados en el libro y, como puede verse, da bastante para pensar si la imposibilidad está bien argumentada. El autor plantea tres tipos de imposibilidad: La primera, en la que no se rompe ninguna ley de la física pero la tecnología no ha llegado aún a una solución; la segunda, en la que se están bordeando los límites y, en caso de que sea posible, habría mucho tiempo por delante y la tercera se refiere a la imposibilidad radical. Sin embargo, a la hora de colocar un hecho en uno u otro tipo de imposibilidad, Kaku se apoya en un argumento muy discutible: Cuando miramos al pasado, no se conocían las leyes de la física y se consideraban imposibles muchas cosas que no lo son en absoluto -de hecho, el libro está salpicado de citas donde, entre otros, Kelvin se lució enunciando imposibilidades que resultaron no serlo- pero ahora, al parecer, sí conocemos esas leyes. ¿De verdad?

Pascal decía que el conocimiento es como una esfera que, cuanto mayor es, más puntos de contacto tiene con lo desconocido. Sin duda, los conocimientos actuales son muy superiores a los que se tenían hace un siglo pero es difícil que eso pueda significar que ha quedado cerrado algún capítulo en lo que a principios básicos se refiere. No hace mucho, en el ámbito de la biología, nos enterábamos de que uno de los principios que se consideraban claves -que toda posible vida estaba basada en la química del carbono- era violado por un microorganismo que se basaba en el arsénico y, por tanto, la posibilidad tanto tiempo rechazada de vida extraterrestre volvía a considerarse como viable…no porque se haya descubierto ningún organismo vivo de origen extraterrestre. Se ha descubierto algo mucho más sencillo: Que no tenemos ni idea y que lo considerábamos una condición básica para la existencia de vida resulta que no lo es. ¿Cuántos descubrimientos de ese tipo nos esperan?

Probablemente existan cosas radicalmente imposibles; sin embargo, tomar como punto de partida que ya hemos llegado a un conocimiento suficiente de las bases como para poder establecer cuáles son las cosas a considerar como imposibles absolutos es, como mínimo, aventurado. No obstante, el libro es interesante en cuanto a que representa un paseo por la situación actual de la ciencia, en particular de la física y de la ingeniería pero sus conclusiones hay que ponerlas entre paréntesis.

Escolarización obligatoria: ¿Acierta el Tribunal Constitucional?

Cuando se habla de escolarización obligatoria, habría que aclarar qué es lo obligatorio, si tener un nivel de conocimientos que habitualmente se adquieren en la escuela o asistir al centro escolar. Puesto que el Tribunal Constitucional ha denegado la posibilidad de educar a los niños en casa, parece que lo fundamental no es la enseñanza sino la asistencia.

Probablemente, en el Tribunal Constitucional se han encontrado con presiones y han pensado a qué le estaban abriendo la puerta si admitían la posibilidad de la enseñanza en casa: A la posibilidad de legalizar que, por motivos religiosos, algunos padres puedan prohibir a sus hijos -y especialmente a sus hijas- la asistencia a la escuela.

En otros países, como en Estados Unidos, la enseñanza en casa está institucionalizada y tiene un fuerte apoyo en recursos tecnológicos. Cierto que las dimensiones del país y el hecho de que mucha gente viva literalmente en medio de un bosque hace que eso no sea un lujo sino una necesidad ineludible pero en la España rural las cosas tampoco son demasiado fáciles para los escolares y, si tienen la posibilidad de aprender en casa ¿por qué no? ¿porque abrirían una puerta que puede ser utilizada por otros en fraude de ley? No parece muy justo y siempre se podría condicionar la autorización a la obtención de unos resultados en nivel académico.

A lo mejor ése es el problema: Con un sistema de enseñanza en franco deterioro, autorizar o no la formación en casa utilizando un criterio de rendimiento sería claramente discriminatorio con respecto al que aprueba casi por la mera presencia en el centro escolar. Si el miedo está en que los niños sean adoctrinados ¿no lo están en el sistema escolar? Antes con la Formación del Espíritu Nacional y ahora con la Educación para la Ciudadanía ¿puede negarse que hay un adoctrinamiento durante la escolarización? Pueden cambiar los contenidos pero no el intento de adoctrinamiento que, dicho sea de paso, nunca ha sido demasiado efectivo.

En suma, al Tribunal Constitucional le han preguntado algo y parece que ha contestado a algo distinto de lo que le preguntaban: Le han preguntado si los niños pueden aprender en casa y, en lugar de establecer las cautelas en cuanto al rendimiento y establecer autorizaciones condicionadas a tal rendimiento, se han hecho otras consideraciones que tenían poco que ver con la pregunta inicial y han respondido negativamente…podemos hablar de E-Learning, de redes sociales y de todo lo que queramos. Al parecer, todo eso aún no ha entrado en el Constitucional.

Mafia médica

Bajo este título pueden encontrarse una serie de videos en Youtube, de los cuales tal vez el más representativo sea éste: http://www.youtube.com/watch?v=p4titzUwQn4 aunque pueden encontrarse otros como los de la famosa monja, ya más olvidada que su colega el padre Apeles,  que prevenía contra la vacuna de la gripe por sus oscuras connotaciones mafiosas.  Tuve noticias de la existencia de este video hace unos meses y me resultó indignante que, bajo argumentos de una supuesta omnipotencia del individuo, en realidad lo que estaban haciendo es culpar al enfermo de su enfermedad. Me resultó especialmente indignante porque supe de esta señora a través de una de las innumerables cadenas que circulan por Internet y me fue enviada por una persona a la que aprecio y que padecía una grave enfermedad. Encima de cornudo, apaleado: Además de enfermo, trágate el mensaje de que la culpa es tuya y no se te ocurra ir al médico, supuesto servidor de una mafia dedicada al mantenimiento de la enfermedad.

Cierto que hay médicos suficientemente estúpidos como para hacer equivalentes los términos «psicosomático» y «voluntario» pero, por fortuna, representan más la excepción que la regla. Se podrá tener la opinión que se desee de los médicos como colectivo, algunos sostendrán la idea rousseauoniana de que «la medicina es un arte y los fallos son del médico. Sea enhorabuena; venga la medicina sin el médico porque, mientras no sea así, más habrá que temer de los fallos del artista que socorros esperar del arte» si vamos a un caso extremo pero argumentos como los utilizados en el video son repulsivos.

Entre los médicos, como entre los picapedreros, los hay competentes e incompetentes pero resulta inverosímil una teoría conspiranoica según la cual cuando alguien decide convertirse en médico lo hace con la piadosa misión de ayudar a enfermar a la gente por bien de su organización mafiosa. ¡Ni la Spectra de James Bond habría llegado a tanto! Junto a fenómenos mediáticos de las redes sociales como el de la mafia médica, aparecen otros en sentido contrario como bad science que se permite criticar destructivamente a todo lo que no entre dentro de la más rigurosa ortodoxia, sea cual sea el ámbito de actuación.

Uno de los más celebrados autores en el ámbito de la bad science establecía, por ejemplo, que la acupuntura no sirve para nada…y los chinos sin saberlo y los dentistas que la utilizan con pacientes alérgicos a la anestesia tampoco. Todo lo reducen al efecto placebo y ahí acaba el asunto en contra de la evidencia establecida por una práctica milenaria.

Unos y otros, los de la «mafia médica» y los de la bad science tienen algo en común: Desarman al individuo en el momento en que más necesita utilizar todos los recursos a su alcance. Con la «mafia médica» descubrimos que no enfermamos si no es porque queremos y que la enfermedad, salvo que esté provocada por la mafia médica, no es más que la expresión de algún problema que no hemos sabido resolver y, por tanto, el enfermo tiene dos problemas: Uno, la enfermedad; el otro, que es culpa suya. El hecho de que cualquiera pueda decir cualquier cosa y encontrar el suficiente eco si lo envuelve bien hace que no estemos mejor informados sino, a veces, abiertamente desinformados. Siempre se vende mucho mejor cualquier «solución» que invitar a razonar por uno mismo y pensar en el viejo, tan viejo que ya se utilizaba en latín, cui prodest?

Con el movimiento de la bad science descubrimos que no hay camino posible fuera de la más estricta de las ortodoxias. Todo lo que puede decirse ahí es que el escepticismo como principio es sano -también cuando es referido a la ortodoxia científica o técnica- pero, cuando se da un paso más allá, llegamos a la caza de brujas como profesión y se acaba incurriendo en comportamientos tan fraudulentos como los que se denuncian aunque el fraude sea de signo contrario. Una vez que alguien ha alcanzado cierta notoriedad denunciando algo, y hay notables éxitos en ese terreno como el Unsafe at any speed de Ralph Nader centrado en un vehículo no más peligroso que cualquier otro de la época, se ve obligado a seguir practicando la denuncia. Si es verdadera o falsa, pasa a ser algo secundario; lo que importa es mantener el nivel de escándalo: Se puede empezar, como Martin Gardner, denunciando falsa ciencia realizada por hábiles magos y acabar denunciando a Cervantes como falso autor del Quijote, cuyo auténtico autor era Sancho Panza. Sé que esto último puede sonar a broma pero no lo es en absoluto; está escrito y publicado como tal en un libro de Martin Gardner.

Si vamos a la «mafia médica», ¿alguien puede pensar que cuando uno decide hacerse médico lo hace con el espíritu del Joe Pesci de «Uno de los nuestros» con el único interés de entrar en una familia mafiosa? Resulta poco verosímil; en cambio, los motivos de la «mafia médica» son mucho más sencillos de adivinar: Si enfermas, tienes un problema al margen de tu enfermedad y es que tu «yo» no es lo suficientemente fuerte, compensado, flexible o cualquier otro adjetivo que se nos ocurra y esto te hace enfermar y caer en las garras de la mafia médica que se ocupará de mantenerte enfermo. Ven conmigo y yo te ayudaré a salir de tan penoso estado. Por otro lado, los que se dedican a esparcir todo tipo de basura mediática también tienen ahí un tema suficientemente escandaloso para atraer audiencias. Todos tan contentos, todos excepto el enfermo pero ése es el que menos parece importar en esta historia.

El «no hay camino fuera de la ortodoxia» resulta absurdo, no sólo porque en cualquier terreno imaginable es mucho lo que queda por saber sino porque lo ya conocido se organiza en torno a un conjunto de parámetros clave y, si llega algo que tiene una organización distinta y no utiliza los parámetros básicos, tiende a ser rechazado. Los artífices de la bad science suelen seleccionar experimentos fallidos pero, en el ámbito médico utilizado como ejemplo, evitan mencionar experimentos con médicos formados en la medicina oriental, capaces de realizar unos diagnósticos muy precisos tomando el pulso de los enfermos. ¿Cómo lo hacen? Un médico occidental puede decir que no lo entiende pero no que sea falso, sobre todo si ha visto que el diagnóstico coincide con el que él mismo realiza apoyándose en sus medios habituales.

La conspiranoia de la mafia médica no tiene otro sentido que el de ganar notoriedad a costa de la salud ajena. Habrá que conocer cuál es su reacción cuando les toque practicar lo que predican. Mientras tanto, nos encontramos con que una época donde la información parece estar al alcance de la mano no sólo no le facilita la vida al que busca información sino que puede sumirle en la confusión más absoluta. No resulta extraño que algunos médicos declaren abiertamente que odian Internet; en algunos casos puede ser mera comodidad, en otros se encuentran con que tienen el trabajo añadido de desbrozar la mente del enfermo de la porquería que pueda haber acumulado por el camino.

Wikileaks

Wikileaks ha llegado a ser una preocupación muy seria para muchos políticos en el mundo, especialmente los norteamericanos, pero los acontecimientos van tomando un cariz que va a llevar a que los políticos del mundo, especialmente los norteamericanos, puedan llegar a ser una preocupación muy seria para el resto de la humanidad.

Podemos discutir si Wikileaks ha actuado legítimamente o no al publicar documentos que, por su propia naturaleza, son de uso interno. En algunos casos, incluso, sea o no discutible la acción de Wikileaks, parece que lo que es indiscutible es que se estaban produciendo actuaciones indecentes, la última de las cuales -tal vez a estas alturas ya la penúltima- es la revelación del apaño que se produjo para liberar al terrorista libio que produjo la masacre de Lockerbie. Que hay actuaciones que deben permanecer secretas parece claro y tal vez ahí Wikileaks haya llegado más lejos de donde debía; que el secreto no puede ser una patente de corso para que los políticos eludan todo control y hagan lo que les parezca también tendría que ser claro. A la vista no ya de lo publicado por Wikileaks sino de los acontecimientos de los últimos días, parece que esto último no es tan claro.

En los últimos días se han producido ataques de los partidarios de Wikileaks sobre las webs de Visa, Mastercard y Paypal, simplemente porque estos sitios se negaron a canalizar donaciones para Wikileaks. ¿De quién y de qué grado han tenido que ser las presiones que han sufrido estos sitios para haber llegado a negarse a permitir transacciones entre clientes? Está claro que alguien con mucho, muchísimo poder, quiere ahogar financieramente a Wikileaks.

Los sitios que se hacen eco de las noticias o de las cosas más vistas en la red, como Twitter, han ignorado a Wikileaks en un momento en que las filtraciones estaban alcanzando el máximo eco y habían llegado a buscar sitios backup como www.thepiratebay.org para difundir el material. Misma pregunta: ¿De quién y qué tipo de presión se ha ejercido sobre sitios como Twitter para que deliberadamente ignorasen a Wikileaks ?

La última, por el momento, es la acusación de violación y acoso sexual  a Assange que, como puede deducirse del relato en el artículo aquí vinculado, apesta a montaje. Si alguien ha llegado tan lejos como para presionar a entidades de crédito de gran importancia o a redes sociales del calibre de Twitter, parece bastante coherente que sea también capaz de montar una acusación falsa. ¿Llegaremos también, como en el asesinato de JFK a que aparezca oportunamente un Jack Ruby que liquide al detenido por el asesinato para, más tarde, ser liquidado él mismo en la cárcel?

Wikileaks puede haber puesto a prueba los límites de un Estado de derecho pero la conducta de los políticos y las tácticas mafiosas utilizadas para parar a Wikileaks dejan claro que la prueba no se supera, por generosos que pudieran ser los criterios del examinador.

Controladores aéreos

El pasado viernes los controladores aéreos en España se pasaron tres pueblos. Podemos vestirlo como queramos y acusar a quién queramos, incluso en algunas cosas con razón, pero ésa es una realidad sobre la que parece que se quieren extender cortinas de humo.

Si se quiere, pueden tener razón en lo que se refiere al agravio comparativo. No hace tanto tiempo que hemos tenido una huelga general cuya fecha fue pactada entre los huelguistas y el gobierno para no hacer el feo en la presidencia europea. Nunca se ha sabido que ningún gobierno, y menos el actual, haya extremado la contundencia con los piquetes «informativos» a pesar de que ha habido incluso videos sobre el carácter de la «información». Se ha reclamado muchas veces que se pusiera en marcha la ley de huelga pero, en lugar de eso, a unos se les ha dejado que tomen la calle como si fuera su cortijo, amenazando y destrozando lo que hiciera falta y a otros se les ha mandado el ejército. Se trata de una forma muy distinta a los controladores y a los «compañeros del metal».

Los argumentos que se utilizan contra las privatizaciones son viejos y ya se han oído demasiadas veces antes. En primer lugar, una empresa española compró aeropuertos en Inglaterra y nadie le puso ningún problema. ¿Por qué habría que poner problemas en España porque hubiera un inversor extranjero que decidira comprar un aeropuerto? Cuando se privatizaron empresas como Telefónica se decían cosas, que se vuelven a repetir ahora, como «se privatizan las empresas rentables» olvidando que eran rentables porque tenían mercados en monopolio y, con ese derecho de pernada, es difícil no ser rentable: Se decide cuánto dinero se va a gastar, cuánto se quiere ganar y se establece un precio que, se quiera o no, va a haber que pagar. Realmente habría que ser muy torpe para que en esas condiciones algo no fuera rentable.

Aplíquese el cuento a AENA y encontraremos que el sistema aeroportuario español está sostenido realmente por tres aeropuertos; a lo mejor había que preguntase si el sistema en su conjunto tiene sentido y si no se debería decir que cada palo aguante su vela porque debajo del concepto de «interés estratégico» hay a menudo tocomochos y paleteríos del tipo «si éste tiene aeropuerto ¿cómo no voy a tenerlo yo?» aunque tenga tres vuelos al día. Pocas veces un político se ha atrevido a algo como lo que hizo la muy criticada Magdalena Álvarez quien, cuando le reclamaron un aeropuerto en Jaen, se limitó a cambiar el rótulo del aeropuerto de Granada para que pusiera Granada y Jaen. Genio y figura.

¿Quién paga por un aeropuerto inútil puesto en marcha por el capricho del político de turno? Cuando se puso en marcha el primer AVE de Madrid a Sevilla, recuerdo que un amigo me decía que habíamos tenido la suerte de que el presidente del Gobierno no fuera de Zamora porque, si hubiera sido así, habríamos tenido AVE Madrid-Zamora…¿es por eso que tenemos aeropuerto en León? Es un mero ejemplo que se podía multiplicar a multitud de aeropuertos absurdos y onerosos.

Aquí se nos han juntado dos cosas: Por un lado, presentar a los controladores como privilegiados y sacudirles fuerte; en un entorno que ronda los cinco millones de parados es algo que vende muy bien entre el colectivo sensible a las acciones de cara a la galería y tenemos sobrados indicios para suponer que es muy amplio. Por otro lado, los controladores se nos están presentando como víctimas y, al margen de la salvajada del viernes, disfrutan de unos privilegios pocos comunes, privilegios de que otros colectivos han disfrutado antes y siempre han defendido con uñas y dientes intentando distraer la atención:

Tomemos por ejemplo los farmacéuticos: Tenían un curioso sistema por el cual alguien, que ya tenía una farmacia,  podía solicitar otra para, después, renunciar a ella y, de esta forma, garantizarse una escasez artificial. Aunque muchos de los privilegios les han desaparecido, a lo mejor alguien se pregunta por qué un sitio como El Corte Inglés no tiene farmacia y la respuesta es muy sencilla: Porque todavía han conseguido mantener la norma de que la farmacia tiene que estar a nombre de un farmacéutico, es decir, una persona física y de esta manera se impide que puedan entrar empresas que tengan cadenas de farmacias como ocurre en otros países.

Los pilotos, algunos de los cuales están tomando posiciones de solidaridad con los controladores, se encontraban hace años en una situación parecida. Cuando el 100% de los pilotos provenía del ejército y una licencia conseguida en el extranjero era papel mojado, estaba claro que se había creado una situación de escasez artificial. La aparición de la ENA en Salamanca vendría a corregir parcialmente el problema  y, en este momento, defienden sus intereses como cualquier otro colectivo aunque, eso sí, al menos hay que agradecerles que no ejerzan como correa de transmisión de intereses políticos.

Los controladores se quejan de lo mucho que trabajan y de la cantidad de horas extras que hacen y cualquiera puede razonablemente pensar que eso significa que se necesitan más controladores. Fórmense o contrátense controladores formados. ¿No es así? Pues no; no es así. Mientras AENA mantenga la exclusiva de la operación de aeropuertos y de tráfico aéreo, el número de controladores que entran puede ser pactado de forma que se cree esa situación de escasez artificial que ya hemos conocido en otros casos y de lugar a las horas extras y a las fortunas pagadas por ellas. De ahí que cuando se habla de privatizar es como mentar al diablo.

Estos días se están denunciando corruptelas en AENA, que puede haberlas como en tantos otros sitios. No en vano, en los últimos años España cayó en picado en los índices de transparencia aunque este último año recuperó un puesto en el ranking; se está hablando también de despilfarro -lo hay, sobre todo en la puesta en marcha de aeropuertos absurdos- y de que el sueldo de los controladores no lo pagan los ciudadanos, afirmación que está en la misma línea de «el dinero público no es de nadie» de Carmen Calvo. Ya me contarán quién paga las tasas aeroportuarias que muchas compañías aéreas hacen visibles sacándolas del precio del billete como concepto aparte. Puede haber corrupción, hay despilfarro, hay populismo y ganas de utilizar a los controladores como baza política para ganar parte de la imagen que se pierde a cada segundo que pasa. Todo eso es verdad pero, señores, ninguna de todas esas cosas puede tapar dos cosas que también son verdad:

  1. Lo del viernes fue una salvajada que no se puede admitir.
  2. Los controladores tienen una situación de privilegio que se sustenta sobre un monopolio.
Póngase todo junto en la coctelera y a lo mejor tenemos una idea más clara de qué es lo que hay debajo de todo el cruce de acusaciones y de posturas «heroicas» frente a un grupo y que contrastan con las posturas contemporizadoras que se han tenido con colectivos más afines e incluso hasta con los piratas somalíes.

«Pirate Latitudes»: Obra póstuma de ¿Michael Crichton?

Los autores de éxito son como el Cid, que ganaba batallas después de muerto. Cualquier autor de best-sellers que se precie habrá dejado un libro listo para ser publicado; Mario Puzo llegaría al extremo de dejar varios y todavía siguen apareciendo manuscritos de Asimov pero ésta es la regla general: Un libro listo para publicar del que nadie sabía nada. Agatha Christie sería la iniciadora de esta costumbre cuando, en pleno uso de sus facultades, dijo que tenía en su caja fuerte una obra para ser publicada después de su fallecimiento. Tal obra era Telón donde mataba a su detective favorito, Hercules Poirot, y de esta manera impedía que alguien quisiera seguir sacándole provecho.

Pirate Latitudes responde a esa pauta rota casi en exclusiva por el autor de la trilogía Millenium cuyos problemas de herencia no parecían alentarla: Michael Crichton murió a una edad en que cabía suponer que todavía le quedaba bastante por escribir y Pirate Latitudes, siendo entretenida, tiene elementos que no encajan con el resto de su obra. Michael Crichton era un falso novelista que, bajo la apariencia de novelas, publicaba auténticos tratados de divulgación científica o tecnológica. Autores actuales con los que pueda establecerse un paralelismo hay pero no habría que buscarlos entre gente como el indocumentado -en su acepción más literal- Dan Brown sino en divulgadores como Bill Bryson aunque, eso sí, siempre manteniendo la apariencia de una novela.

Crichton llegaba hasta un punto en su esfuerzo de documentación que su libro Airframe establecía una situación ficticia en cuanto a tecnología aeronáutica que algunos pilotos de gran experiencia señalaban que era el único punto que habían encontrado que no era verosímil en el libro…y, sin embargo, era Crichton quien tenía razón. En Parque Jurásico, a partir de la ficción del DNA de dinosaurio conservado en ámbar, daba un auténtico tratado de nuevo disfrazado de novela, en State of Fear puede encontrarse una de las pocas novelas con más referencias científicas que un libro publicado por Harvard y, otra vez, bajo la apariencia de una horrible novela, se plantea qué hay de verdad bajo la idea del cambio climático; lo mismo ocurre en Presa donde habla de inteligencia artificial. Crichton ha sido un magnífio divulgador y un mal novelista.

Pirate Latitudes rompe esa pauta y eso es lo que puede hacer sospechar sobre su autoría. Cuando se refiere al rey español como Felipe, puede decirse que en España sólo ha habido un Felipe al que se pueda denominar así, sin apellidos, y saber de quién se está hablando: Felipe II. A partir de él, se entraría en lo que se conoce como los «Austrias menores» y siempre se especifica a qué Felipe se refiere el autor. Hunter, el corsario formado en Harvard protagonista de la novela, no pudo coincidir en el tiempo con Felipe II por la simple razón de que, cuando Harvard se fundó, Felipe II llevaba muchos años muerto.  En todo caso, coincidiría en el tiempo con otro Felipe, Felipe IV, que no sólo nunca sería identificado como «Felipe» sin apellidos sino cuyo reinado estuvo mucho más centrado en Europa que en América.

Tampoco parecen propios de Crichton errores en el lenguaje por los cuales, en el original en inglés, introduce expresiones supuestamente en español que, además de llevar mezcla de francés, muestran un absoluto desconocimiento del español…o sea, algo muy parecido al Dan Brown de Digital Fortress y su absoluto desconocimiento de la Sevilla en que ambienta parte de la novela. Pirate Latitudes tiene todo lo que Crichton no era: Es una novela entretenida, y buena parte de las de Crichton son horribles, y tiene fallos de documentación que es difícil que se le hubieran pasado a Crichton. Si pensamos bien, tendremos que concluir que a la obra le faltaba bastante para ser publicada; si no lo hacemos, llegaremos a la conclusión de que una obra oportunamente encontrada de un autor recién fallecido es digna de toda sospecha.

Google y estilo literario: SEOs y otras historias

Artículo excelente: http://davidcantone.com/visibilidad-google/ Sin embargo, para algunos, abre un nuevo campo de inquietud:

¿Escribiremos pronto todos al dictado de Google? ¿Google nos dirá qué palabras utilizar?¿Ordenaremos las frases para aparecer mejor en el buscador?

Parece que estamos invitados a comportarnos como los canales de televisión con el dichoso «share» y, al final, todos diremos las mismas cosas, con las mismas palabras y con el mismo tipo de redacción.

¿No nos estamos pasando? A medida que vamos dejando que Internet invada más facetas de nuestra vida privada, va habiendo menos diferenciación entre la actividad privada y la profesional y no creo que vayamos en la buena dirección actuando así. Conseguir eco puede ser importante cuando se refiere a la actividad profesional pero someterse a la dictadura de Google y sus criterios sobre qué decir, cómo decir y hasta cuándo decirlo para asegurarse de aparecer durante más tiempo en Facebook o similares acaba por no tener demasiado sentido.

Foursquare o Google Latitude informan a nuestros contactos -a algunos de los cuales no hemos visto jamás- de que estamos en un aeropuerto mientras que por Twitter nos quejaremos a esos mismos contactos, o a todo el mundo mundial, de que estamos hasta el gorro del mal servicio de la compañía aérea y del mal tiempo utilizando para ello nuestra Blackberry o nuestro Iphone, eso sí, utilizando las palabras-clave y los formatos de redacción propuestos por Google para salir los primeros en los buscadores…

Al final, Matrix va a resultar un juego de niños comparado con la realidad.