11S: Seis años después
Permítaseme empezar en primera persona: La noticia de que un avión se había estrellado contra una de las Torres Gemelas me encontró escribiendo una ponencia para un congreso que se celebraría dos meses después. La ponencia era sobre ¡seguridad aérea!
En ese momento, no tenía idea ni de la dimensión ni de la naturaleza del hecho con lo que me levanté para poner la televisión y pude ver en directo el impacto del segundo avión. A partir de ahí, sin necesidad de que los noticiarios glosasen el hecho, me quedó claro que lo que había ocurrido estaba fuera de mi ámbito de competencia. Eso no era un accidente; era otra cosa como después se supo.
Es cierto que pueden sacarse algunas consecuencias en términos de seguridad (puede verse en este mismo blog un «post» al respecto) pero seis años después no es eso lo que debe preocuparnos sino qué ha pasado desde entonces.
Muy poco después de acabada la Segunda Guerra Mundial, personajes tan sorprendentes en su diversidad como von Neumann y Bertrand Russell coincidieron en la idea de la «guerra preventiva» encaminada a conseguir un Gobierno mundial porque pensaban que la hipótesis de una guerra nuclear era peor.
Paradójicamente, lo que ocurrió después es que la guerra fría y la doctrina «MAD» («Mutual Assured Destruction» y, al mismo tiempo, «loco» lo que resulta muy adecuado) permitieron mantener una paz relativamente estable con serios sustos como el de la crisis de los misiles cubanos.
Se trataba de dos imperios enfrentados -lejos de mi intención equipararlos en muchos otros aspectos- y, por su propio funcionamiento interno, es difícil que se produzca un caso tipo «Doctor Strangelove», extraño personaje que, en la película del mismo nombre, caricaturizaba a Von Neumann pero no se había contado con otro hecho:
La descomposición de uno de los imperios dejó al alcance del mejor postor mentes y materiales con un enorme potencial de destrucción, especialmente si ese mejor postor es un iluminado fanático del estilo de los que provocaron el 11S.
¿Es más seguro hoy el mundo que el 11S? No lo parece; es cierto que cada vez es más molesto volar -no digamos si lo hacemos hacia o desde un aeropuerto norteamericano- y que cada vez se añaden más elementos a unos protocolos de seguridad que creo que la mayoría estamos convencidos de que, en su caso, no van a ser capaces de evitar otra masacre.
¿Está controlado el arsenal nuclear? ¿Podemos asegurar, no ya que nadie estrellará un avión contra un gran edificio sino que no estallará una bomba nuclear o cualquier artefacto químico o bacteriológico en alguna gran ciudad del mundo? ¿Quién puede asegurarlo cuando no se sabe quién puede disponer de ese tipo de armamento pero sí se sabe que no tiene porque ser un Gobierno de un país más o menos estable y más o menos democrático?
No; no estamos más seguros y una tolerancia mal entendida con los distintos tipos de fanatismo no va a contribuir a ello.
¿Garantizan la seguridad los servicios de inteligencia? El «marrón» del 11S le cayó a la CIA porque, a continuación, comenzaron a salir elementos de información disponible antes de esa fecha que apuntaban en esa dirección.
Sin que tenga ninguna afinidad con la CIA, hay que decir en su descargo que profetizar el pasado es muy fácil. Cuando se quiera ocultar realmente una información, la mejor manera de hacerlo no es imponer el secreto sino inundarla en un mar de informaciones (incluso el último libro de Harry Potter nos muestra cómo la mejor manera de ocultarlo es sacar 10 «Harrypotters» al mismo tiempo 🙂 ).
Es muy fácil una vez que el acontecimiento ha ocurrido seleccionar aquellos datos que apuntaban a que iba a suceder. ¿Con cuántos más datos que apuntaban en distintas direcciones estaban trabajando en ese momento? ¿Tenían criterios para asegurar que esos datos eran fiables y no se trataba de uno más de los miles de bulos con los que tendrán que lidiar?
Hoy puede darse una situación parecida. ¿Cuántas informaciones y cuántos bulos reciben? Si otros fanáticos desalmados provocan otra masacre ¿volveremos a quejarnos de la incompetencia de los servicios de información o haremos algo más efectivo?
Michael Moore, «políticamente correcto» hasta la náusea, decía algo acertado: Cuando los americanos comenzaron a bombardear Afganistán ¿no se equivocaron unos cuantos kilómetros? ¿Dónde están los que ponen el dinero que hacen un 11S posible?
