En organización, cuando no quiera hacer nada…invéntese un cargo

Hace años, conocí un caso en una empresa alemana en que un buen día le exigieron a la filial española -que funcionaba como una especie de virreinato independiente- que contratase a un director de calidad porque así lo exigía el programa de certificación que estaban poniendo en marcha.

El presidente español, que sabía jugar sus cartas y no quería que nadie se metiese en sus asuntos, se limitó a buscar a la persona más incompetente que pudo encontrar, le puso un despacho y dejó que las cosas siguieran funcionando como hasta entonces, eso sí, con el añadido de alguien que se paseaba con un walkman por los pasillos y cuya contribución se reducía a arengas a la tropa del estilo Chicos, vamos a hacer grandes cosas...o sea, nada.

¿Qué ocurrió cuando se puso de moda la gestión del conocimiento? Muchas empresas se limitaron a nombrar un director de gestión de conocimiento y con  esto ganaron algún titular de prensa. ¿Efectividad? Escasa o nula. Con la gestión del conocimiento ocurre algo parecido a lo que ocurría con los círculos de calidad: Las organizaciones donde los círculos funcionan son aquéllas muy abiertas a las ideas que vienen de la base y funcionarían igual sin círculos de calidad porque las ideas encontrarían su camino. Sin embargo, si esa apertura no existe, los círculos no la van a lograr y ello nos plantea una duda sobre la efectividad del instrumento. Lo que vale es la actitud de apertura y no el instrumento organizativo.

Si vamos a la política reciente, tenemos hermosos ejemplos de cargos inútiles como el Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo, el Ministerio de Igualdad o el Ministerio de Vivienda. En la anterior etapa socialista hubo otro ejemplo notorio y fue el puesto de reinona que le dieron a Baltasar Garzón, puesto cuya inutilidad era tan manifiesta que acabó marchándose e intentando procesar de nuevo a aquél de cuya mano entró en la política activa.

En todos los casos, la dinámica es idéntica: Alguien no quiere o no puede hacer o no sabe qué hacer y, para ocultar esa situación, se inventa un cargo. A partir de ahí, no habrá resuelto el problema pero habrá salvado su posición. Si las cosas no se arreglan, ya tiene un culpable. ¿No se trataba de eso?

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