Categoría: Ciencia y tecnología
Acertar en el tiempo inadecuado es no acertar: Apple y Second Life
No todos los fracasos comerciales lo son porque el producto no fuera interesante sino que puede producirse por adelantarse a su tiempo. Aunque a algunos les parezca increíble, Apple también ha tenido sus batacazos comerciales y algunos de ellos lo han sido precisamente por adelantarse en el tiempo. Pocos se acordarán ya del Apple Newton, a pesar de que fue un claro precursor de las por un tiempo omnipresentes PDAs y, por tanto, lo ha sido también de los smartphone y de los tablets.
Posiblemente ni el mercado ni la tecnología estaban maduros en el momento en que apareció el Newton y esto lo convirtió en un sonoro fracaso comercial. No es el único fracaso de Apple; tiene uno mucho más grande que la perseverancia de Steve Jobs acabaría transformando en éxito sin cambiarle una coma: Hace varios años, pocos habrían apostado por la supervivencia de Apple; el mundo estaba tomado por la plataforma Wintel y algunos cacharreaban con el software libre con Linux y no mucho más. En ese momento, se le criticaba a Apple su insistencia en que hardware y software formasen parte del mismo paquete y se señalaba ésta como la causa de su previsible fracaso.
Al regreso de Steve Jobs, Apple hizo una fuerte renovación en los diseños. Posiblemente más de uno recuerde el famoso iMac traslúcido y desde entonces no paró. Los iPhone, iPad y i..lo que venga han sido señalados como los vehículos para el actual éxito de Apple pero nadie hace ahora referencia a que se ha mantenido en su integridad la receta de Jobs que -se suponía- acabaría con Apple a corto plazo, es decir, la unidad de hardware y software. Ciertamente, Apple ha jugado con fuego porque, cuando se trata de controlar todo y al usuario sólo se le dejan las posibilidades de estar dentro o fuera sin puntos intermedios, puede haber muchos -me incluyo entre éstos- que decidan permanecer fuera. Hasta el momento le ha salido bien y tanto con el Newton como con su política de unificar hardware y software mostró que estar por delante de su tiempo era un riesgo grave.
No es Apple la única empresa que se encuentra en la situación de adelantarse a su tiempo. ¿Alguien se acuerda de Second Life? Continúa existiendo aunque, siendo generosos, podríamos decir que es irrelevante. Hubo un tiempo, hace tres o cuatro años, donde todo el mundo quería estar en Second Life y hasta hubo quien hizo dinero vendiendo terrenos virtuales -supongo que los compradores se sonrojarán cuando se lo recuerden- pero la cosa no funcionó como se esperaba a pesar del ruido mediático. Como un consultor me dijo en su momento, «Second Life tiene una audiencia similar a la del «Diario de Sevilla» pero si «Expansión» o «Cinco Días» sacan un artículo diciendo que tu empresa está en Second Life, tu eco será mucho mayor gracias a la amplificación de estos otros medios».
Second Life tenía algo que no tienen las redes sociales al uso como Facebook y es la posibilidad de interactuar mediante avatares en un mundo virtual. Se llegó a aberraciones cuya profundidad se puede comprobar simplemente poniendo en la caja de búsqueda de Google «sexo en secondlife» pero no cumplió con las expectativas: El uso intensivo de información gráfica requería unas capacidades de proceso, unas velocidades de Internet y unas tarjetas gráficas que estaban fuera de alcance para el usuario medio. Además, la aplicación era extraordinariamente compleja de manejar y su aprendizaje consumía una cantidad de tiempo que pocos están dispuestos a afrontar.
Hoy las cosas han cambiado bastante e incluso existen consolas que, sin necesidad de atajos de teclado u otras zarandajas, permiten que el usuario juegue con su propio cuerpo como mando. No es difícil que en cualquier momento aparezca como la gran innovación de una red social -la pregunta podría ser cuál de ellas será- la interacción en un mundo virtual utilizando un avatar manejado por el propio cuerpo pero, cuando eso ocurra y probablemente será pronto, Second Life y sus creadores Linden Labs habrán quedado fuera de juego.
Apple tuvo una segunda oportunidad para insistir en lo que, según la visión de la época, iba a ser la causa de su caída pero no todos tienen esa oportunidad. Los chicos de Linden pueden decir como Galileo -otro adelantado a su época- eppur si muove pero, como le ocurrió al propio Galileo, no es previsible que les sirva de mucho haber diseñado algo para lo que su tiempo no estaba preparado.
¿En qué se parecen un linuxero, un forofo de Android y uno de Apple?
Todos están de acuerdo en algo: Lo peor que existe es Windows y, sin embargo, sigue copando las pantallas de una inmensa mayoría de los ordenadores personales. ¿Es tan malo? Sobre el asunto de los sistemas operativos hay mucho que hablar y nadie lo ha hecho tan brillantemente como Neal Stephenson en «En el principio fue la línea de comandos» antes de que derivase a la ciencia-ficción con igual brillantez.
Cuando a uno le gusta cacharrear -es mi caso- acaba encontrando evidencias de distinto signo y si, además, se esfuerza por ser objetivo y no ocultar evidencias que no le gusten, seguro que va a encontrar para todos los gustos. Ahí van las mías para quien le puedan servir a quien esté pensando en cambiar de ordenador o, al menos, de sistema operativo:
- Tengo dos ordenadores que deberían estar ya jubilados pero gracias a una instalación de Linux están como unos chavales. Linux requiere mucha menos potencia de máquina que Windows y ordenadores que a duras penas son capaces de correr el XP se pueden marcar auténticos sprints simplemente sustituyendo Windows por Linux. A tener en cuenta.
- Mi ordenador habitual es un «falso portátil» con Windows 7 de 64 bits que estuve a punto de cambiar a principios del verano. El motivo es sencillo: Después de darle al botón de arranque me daba tiempo a tomar un café -con churros y en el bar después de ducharme y vestirme- y, con un poco de suerte, a la vuelta ya tenía la pantalla inicial. A partir de ahí, la velocidad era aceptable. El ordenador que utilizo estando de viaje es mucho más rápido -un Sony con 8 Gb, i7 y también con Windows 7- y, sin embargo, he llegado a una situación en que, sin cambiar el sistema operativo, la velocidad de ambos es muy semejante. ¿Milagro? No; cambio de disco.
- Un SSD en lugar de un disco duro «normal» puede hacer milagros siempre que se tengan 4 Gb. o más de memoria y se tomen precauciones como desactivar la desfragmentación automática y se elimine el fichero de intercambio. Si esto último hace cascar al Windows, mejor poner el fichero de intercambio en un disco externo que en el SSD. La diferencia llega hasta el punto de no notarse diferencia entre el comportamiento de todo un i7 con 8Gb. de memoria frente a un CentrinovPro2 al que no se le pueden instalar más de 4 Gb. de memoria. Por cierto, el Sony con el i7 tiene también un disco SSD. El arranque hasta tener Windows 100% operativo dura unos 30 segundos en ambos casos.
- Cuando se hacen comparaciones con la rapidez que tienen los tablets nos olvidamos de dos cosas: Raramente se encuentran apagados por completo sino que suelen estar suspendidos por lo que el arranque, en la mayoría de los casos, no es tal arranque. Desde la situación de apagado total -no suspendido- mi tablet con Android 3.2 tarda prácticamente lo mismo que cualquiera de los dos ordenadores con Windows. Por cierto, los tablets no tienen disco duro con lo que también eliminan ese cuello de botella que, en mi caso, he eliminado de forma expeditiva para poder trabajar con Windows con cierta rapidez.
- Si no utiliza aplicaciones que requieran correr bajo Windows, instalar Linux: La tortuga empezará a volar.
- Si tiene que seguir pegado a Windows y tiene 4 Gb. de memoria o más, un SSD puede ser una buena solución: Cierto que un SSD grande es todavía muy caro pero hay una buena solución que es aconsejable incluso en ausencia de SSD: Guardar los datos en un disco externo y los programas en el interno. Con esta simple práctica, es difícil que no se encuentre un SSD con tamaño suficiente para guardar todos los programas y sin que se vaya demasiado de precio y, además, el disco externo puede utilizarse para tener ahí el espacio de intercambio si se tiene poca memoria.
El curioso mercado de los tablets y los lectores de libros electrónicos
Dicen los castizos «éramos pocos y parió la abuela». La «abuela» es, en este caso, Amazon y su anuncio de entrada inminente en el mercado de los tablets. No todos los mercados buscan lo mismo y así como en España parece que predomina el formato de 10 pulgadas, en otros países prefieren formatos menores o conviven los dos.
Marcas como Samsung lanzaron un modelo de 7 pulgadas para, después, crecer hasta las 10 y, más tarde, recuperar el formato de 7 con considerables mejoras en peso y prestaciones. Cada uno se está tratando de diferenciar en puntos específicos y mientras Sony anuncia modelos que van a permitir ejecutar juegos diseñados para su plataforma PS, Amazon reduce precios para aquéllos que se suscriban a su servicio de películas por Internet, Google entra en la guerra no sólo con su sistema Android sino comprando la división de telefonía móvil de Motorola, de donde salió el modelo Xoom, primero en plantarle cara al todopoderoso iPad…
Una guerra colateral a la guerra de los mercados es la guerra de las patentes: Denuncias cruzadas entre las marcas e incluso entre okupas que no fabrican nada pero que tratan de pescar en el río revuelto del registro de patentes: Apple trata de parar a sus competidores lanzándoles un ejército de abogados con demandas sobre supuestas o reales violaciones de patentes, Microsoft trata de limitar el tsunami Android demandando a operadores que utilizan este sistema para conseguir que se pasen a Windows Mobile que, por mucho empeño que le pongan, nace muerta.
Toda la turbulencia que se está generando podría clarificarse en un futuro dejando dos actores principales, iPad y dispositivos basados en Android donde la diversidad pueda estar en las prestaciones específicas o en el tamaño. Si se piensa bien, un dispositivo de 10 pulgadas, como el iPad o la mayoría de sus competidores, es absurdo porque limita su utilización a sitios donde se podría igualmente utilizar un ordenador pequeño; en algunos países extranjeros eso ya se lo saben y predominan los lectores de libros electrónicos y de tablets de medidas menores que permiten su utilización en sitios como el metro. Si se dispone de una mesa donde apoyar el aparato ¿por qué no tener uno que disponga de teclado?
Es claro a estas alturas que los tablets han machacado a los netbooks debido a que las escasas prestaciones de estos últimos no se veían compensadas por lo adecuado de su tamaño pero no podemos excluir, a pesar de que la inundación de dispositivos invitaría a pensar lo contrario, que los tablets puedan ser flor de un día y desaparezcan con la misma rapidez que han aparecido: Con unos smartphone creciendo y anunciando medidas de cinco pulgadas y capacidades de procesamiento que no envidian a ningún tablet y unos ultrabooks asomando en el horizonte con similares pesos y dimensiones a los de los tablets pero con sistemas operativos diseñados para aparatos completos, no portátiles ¿Cuál es el futuro de los tablets?
Michael Porter, en sus clásicos sobre estrategia, contaba que un mercado emergente no tiene un funcionamiento claramente establecido y hacer profecías sobre qué va a pasar en el futuro es algo muy parecido a consultar una bola de cristal. Ésa es exactamente la situación en que nos encontramos: Mercado turbulento donde los haya para los tablets que está haciendo que se olviden otros desarrollos que están ahí y que, en no mucho tiempo, les podrían robar la merienda. Hace unos meses, una persona no muy versada en gadgets me preguntó qué era un iPad y sólo medio en broma contesté que «un iPhone con pantalla grande». Cada vez eso se podría parecer más a la realidad. Atención a los nuevos smartphone de altas prestaciones y gran pantalla y a los ultrabooks. Podrían ser el nuevo campo de batalla en cuestión de meses.
Apple tras Steve Jobs
En contra de lo que nos prometen, no es cierto que Apple vaya a seguir siendo igual tras Steve Jobs: No soy un forofo de la marca de la manzana y, además, es muy probable que Tim Cook, el sucesor de Steve Jobs, sea el mejor entre los posibles e incluso puede ser que Apple tenga, de la mano de Cook, éxito pero, incluso si así fuere, no tendrá éxito por los mismos motivos que lo ha tenido hasta ahora.
Hay quien cuenta que el secreto de Apple está en su forma magistral de manejar la cadena de suministro, responsabilidad directa de Tim Cook en la etapa de Steve Jobs, y esto parecería avalar tanto la figura de Cook como el futuro de la compañía. Sin embargo, no es así y vamos a tratar de verlo a través de tres simples ejemplos:
- ¿Qué es un smartphone y qué era hace unos años? Seguramente muchos tenemos olvidado en algún rincón de casa dispositivos que eran conocidos con el nombre de PDA y que tenían una pequeña pantalla y un también pequeño teclado, configuración en la que tuvieron un gran éxito los PalmPilot y las Blackberry y pasaría a ser copiada por multitud de marcas, de modo especial HP. La aparición del IPhone hizo que el modelo a imitar fuera otro. Ahora mismo los smartphone no toman como modelo las Blackberry sino el IPhone de Apple.
- Tablets: La idea inicial del tablet no es de Apple ni de Steve Jobs. No vamos a ir hasta Kubrick como hace Samsung para defenderse; nos quedaremos en Microsoft y suTablet-PC, un portátil destinado a ser manejado utilizando una pantalla tactil como alternativa a un teclado. También existen algunos todavía pero hoy, cuando se piensa en un tablet se piensa en un dispositivo sin teclado que puede ser el IPad de Apple, que establecería el patrón a seguir, o cualquiera de los que han venido después. De paso, el IPad liquidaría el mercado emergente de losnetbooks.
- Ultrabooks: Término del que todavía no se oye hablar demasiado aunque algunas marcas han anunciado modelos para el próximo futuro. ¿Qué es un ultrabook? Vamos a ponerlo fácil: Un ordenador que sigue el patrón del McBook Air. El McBook Air es un ordenador excepcionalmente fino, en dos formatos, uno de los cuales se aproxima mucho en tamaño a un netbook pero con mayores prestaciones y el otro a un portátil tradicional. La propia Apple ha decidido imitarse a sí misma y, visto el éxito del formato, adoptarlo también para sus modelos de portátiles de altas prestaciones; los demás van a imitar el modelo para referirse a ordenadores completos -no netbooks- pero de una gran ligereza y excepcionalmente planos. Eso son los ultrabooks.
Tablets ¿Apple, Android u otros?
No soy un forofo de Apple. Me gustan muchos de sus diseños, especialmente el del McBook Air, pero no me gusta la política del caramelo envenenado que, a través de una estudiada incompatibilidad con el resto del mundo, intenta que quien entre en la manzana tenga que acabar teniendo todo de la misma marca. Simplemente por eso, cuando piqué en el tablet no lo hice en el Ipad sino en un Android. Hace pocos días, sin embargo, tuve ocasión de ponerle la mano encima a un Ipad y temía que, como San Pablo, me pudiera caer del caballo derribado por la luz cegadora…nada de eso.
Más ligero que la mayoría de los Android, diseño más cuidado, igual rapidez, igual disponibilidad de aplicaciones…carencias básicas como un USB o cualquier tipo de conexión por cable. En suma, un aparato interesante pero no para salir corriendo cuando anuncian la siguiente generación del juguete.
Al final, ciñéndonos a Ipad y Android, que es donde se pueden conseguir aplicaciones virtualmente para cualquier cosa, no hay unos motivos clarísimos y definitivos para orientarse por uno u otro y es más una cuestión de preferencias personales y de sensibilidad a la última moda que cualquier otra cosa.
En Estados Unidos, que nos lleva alguna delantera en el apartado tecnófilo, hay algunas opciones más: Por ejemplo, en España las pantallas pequeñas son pocas y en vías de desaparición -véase el caso Samsung Galaxy- mientras que en Estados Unidos es frecuente ver tantas pantallas de 7 pulgadas como de 10 y algo parecido ocurre con los lectores de libros electrónicos, mucho más frecuentes en sus formatos pequeños en Estados Unidos que en España. Parece que la ventaja de poder llevar el dispositivo en el bolsillo es algo que cala más en unos países que en otros.
Además de eso, la competencia no está definida por Android .vs. IPad o viceversa sino que en grandes cadenas como RadioShack o Sears tienen siempre en lugares preferentes aparatos como la Playbook de Blackberry o el Omnibook de HP, ambos con sistema operativo propio aunque de tamaños distintos. Es una aventura arriesgada salvo que tengan la seguridad de que su sistema operativo tiene tales ventajas con relación a los que hoy copan el mercado que podrá afrontar la situación.
En España el mercado parece más homogéneo y, por lo que a este ciudadano respecta, que no me vendan las grandes diferencias ni las grandes ventajas de unos con respecto a otros. ¿Se quiere estar a la última y con el diseño más cool? Sin duda, IPad. Eso sí, ábrase un capítulo presupuestario para cambiar el resto del parque informático doméstico o de la empresa porque, mientras no se haga así, habrá un aparato llamando torpe al usuario y recordándole las grandes ventajas que podría tener si su ordenador o su teléfono fueran compatibles con el IPad, es decir, si fueran también Apple. ¿Se es menos sensible a esos aspectos y en cambio se consideran fallos graves la ausencia de USB o similares? Elíjase la que se prefiera entre las mil y una posibilidades Android que son prácticamente idénticas. ¿Nos gustaría llevar el tablet en el bolsillo? La Galaxy de 7 pulgadas o la Playbook de Blackberry son de las pocas opciones comercializadas en España que manejan ese tamaño.
O sea, a gusto de cada uno y, cuando alguien nos venda la abismal diferencia del Aipá con respecto a todo el mundo mundial, se le puede contestar sin ningún tipo de complejo «Menos lobos».
Curiosidades geográficas
En los tiempos de Google Earth y del GPS, todo el mundo sabe que POR SUPUESTO Nueva York está muy al norte de España, Miami puede andar más o menos alineada con Madrid y en la punta de África hay que tener cuidado para no tropezar con los icebergs.
Quien crea todas estas cosas, sólo tiene que mirar en Google Earth para llevarse algunas sorpresas como éstas:
- La estatua de la Libertad está ligeramente al norte de Colmenar Viejo.
- La Casa Blanca coincide casi exactamente con la latitud del monstruoso aeropuerto de Ciudad Real.
- La cúpula del M.I.T. (ésa que tengo detrás en la foto que suelo poner en el perfil) tiene la misma latitud que el aeropuerto de Villafría en Burgos.
- Los 28 grados Norte del archipiélago canario coinciden con la latitud de Miami.
- Los 28 grados Sur no están por Kenia sino…en el cabo de Buena Esperanza, es decir, prácticamente en el extremo de África porque hay otro cabo que está un poco más al Sur o, dicho de otra manera, África acaba por el Sur en la misma latitud que tienen las islasCanarias en el hemisferio Norte.
- Los inviernos en la costa Este de Estados Unidos son especialmente crudos y es difícil asociar temperaturas de 20 o 30 grados bajo cero a Colmenar Viejo y menos aún a Ciudad Real, aunque en algún invierno especialmente crudo también se haya llegado a ese nivel. La consecuencia es que se piensa que «tiene que estar» mucho más al Norte. Sin embargo, la explicación es mucho más sencilla: El Oeste de Europa está bañado por la corriente del Golfo (de México) mientras que la costa Este de Estados Unidos lo está por la del Labrador, que viene del Polo.
- Se asocia «Norte» -incluso en lenguaje coloquial- a sociedades más avanzadas y, según ese estereotipo, colocar al presidente de Estados Unidos en el aeropuerto de Ciudad Real parece un poco rompedor y, en consecuencia, se da por hecho que tiene que estar mucho más al Norte, algo así como entre París y Londres.
Tecnología ofensiva
De una vez para otra, siempre olvido la facilidad que tienen en Estados Unidos para llamar imbécil al que no vive allí con las cosas que deberían ser más sencillas en la vida:
Sacar un billete de metro en una ciudad desconocida es una aventura, entrar por una boca para después buscar la dirección adecuada puede ser un error importante porque, en muchas partes, eso hay que decidirlo antes de entrar ya que la entrada sólo lo es para UNA de las direcciones. Poner en marcha un microondas debería ser muy fácil pero resulta que, si no está ajustado el reloj, no funciona. Por supuesto, este detalle no está avisado en ningún sitio pero, eso sí, hay sitios en Internet especializados en almacenar manuales de usuario y que, por el módico precio de 12 dólares, están dispuestos a suministrar un PDF con el manual correspondiente.
Un simple ventilador puede ser todo un reto para el que busque un botón de puesta en marcha o una forma sencilla de hacerlo funcionar utilizando el regulador de potencia. Conseguir un café decente es prácticamente imposible porque hay tal variedad de marcas -y todas afirman ser las mejores- que encontrar el adecuado por ensayo y error puede suponer 100 años de tragar un café infame y, al final, se acaba haciendo la aparente paletada de traerse el café de España en la maleta. ¿Qué decir de esos grifos que tanto gustan a ingleses y americanos donde ducharse con el agua con su temperatura y caudal adecuados roza lo milagroso para quien los utiliza por primera vez?
Sólo encuentro una excepción a esa regla general: El tráfico. Hace mucho tiempo llegué a la conclusión de que en Estados Unidos, las señales de tráfico estaban hechas para idiotas mientras que en España estaban hechas por idiotas y, desde el punto de vista del usuario, prefiero con mucho la primera opción. Aún así, teniendo en cuenta la cantidad de gente que vive en medio del bosque, es imposible sobrevivir sin un GPS porque, en caso contrario, una vez que uno se haya extraviado en el bosque no va a encontrar ni al lobo de Caperucita para poder preguntarle el camino.
¿Por qué el informe meteorológico del telediario no lo da un meteorólogo?
En una gran mayoría de los casos es así desde hace bastantes años como puede verse en este divertido video. Desde los tiempos de Mariano Medina y su «barco K» en las Azores a la actualidad, en que se buscan presentadores/as y se dan incluso casos como Minerva Piquero, que empezó presentando el informe meteorológico para continuar con una carrera como presentadora, ha llovido mucho…y el perfil de los que nos informaban de que llovía ha ido cambiando.
En realidad, no sólo en la televisión sino en las mismas organizaciones dedicadas a la previsión meteorológica, los meteorólogos han ido perdiendo peso en favor de sistemas cuyos resultados no pueden reproducir ni cuestionar. El aumento de bases y tipos de observación y el procesamiento de todos ellos ha dado lugar a un sistema que es materialmente imposible de ser replicado…en el caso de que el meteorólogo supiera cómo funciona el ordenador y conociera sus algoritmos para la preparación de la previsión.
Simplemente no puede y, si en su propio feudo el meteorólogo se ve desplazado ¿cómo no va a serlo en la televisión? La experiencia nos muestra que las previsiones meteorológicas, cuando son hechas para espacios breves de tiempo, aciertan mucho más que antes -es conocida la historia de un hombre del tiempo, Eugenio Martín Rubio, que se apostó y perdió el bigote en relación con una previsión- pero esas previsiones no pueden ser reproducidas y, de vez en cuando, los ordenadores hacen tonterías: Cuando se produce una situación excepcional que no estaba prevista, puede encontrarse que el algoritmo utilizado funciona bien casi siempre pero no en esa situación precisa pero, lamentablemente, no hay forma real de validar o invalidar una previsión.
La consecuencia es que han echado a los meteorólogos de la televisión pero lo más grave no es esto: También los han echado o los están echando de los sitios especializados en previsión meteorológica.
Quo vadis, Twitter? #buscartrabajoporinternet
Confesaré que uso mucho Twitter. Más que el blog, más que Linkedin y mucho más que Facebook y, sin embargo, cada vez más tengo la sensación de que es un valioso batuburrillo. Es valioso puesto que permite conseguir información con más rapidez que por cualquier otro medio. Cualquiera que se suscriba a periódicos o agencias de prensa podrá leer las noticias que esa misma noche verá en la televisión con unas cuantas horas de diferencia.
En el ámbito de la búsqueda de trabajo, pueden encontrarse algunos portales de empleo y especialistas en el ámbito de la orientación laboral. En España, los portales de más relevancia se prodigan poco en la utilización de Twitter como lugar de anuncios y, en su lugar, utilizan los tweets como forma de atraer a los candidatos a su web para leer artículos relacionados con la búsqueda de trabajo y que, en muchos casos, vale la pena leer. La oferta directa en Twitter es más frecuente en portales de segunda línea dedicados a atender necesidades de ETTs con los tipos de puesto y urgencias que eso conlleva.
Dentro de ese mismo terreno, y como una pequeña ayuda a quien se encuentre en situación de búsqueda de trabajo, puedo ofrecer dos recursos dentro de Twitter:
- #buscartrabajoporinternet Cuando encuentro algo interesante, suelo «retweetearlo» bajo esa etiqueta de forma que, utilizándola, puede encontrarse una buena colección de artículos, tanto propios como de terceros, relacionados con la búsqueda de trabajo.
- Personas a las que sigo: A diferencia de Linkedin, en Twitter, los seguimientos no están ocultos y, entre las personas a las que sigo, pueden encontrarse unos cuantos orientadores que publican cosas que valen la pena. Un vistazo a la relación puede venir bien a quien busque trabajo para determinar qué personas le resultan interesantes e incorporarlas a su propia lista de seguimientos.
Behavioral Economics: Nueva categoría en el blog…más allá de Recursos Humanos
En España, como casi siempre, vamos con retraso pero algunas de las principales Universidades americanas ya tienen Behavioral Economics en su curriculum. ¿Es una moda más? En mi opinión, no. Voy a tratar de explicar por qué y parte de la explicación tendré necesariamente que hacerla en primera persona:
Los que llevamos mucho tiempo trabajando en el área de Recursos Humanos siempre hemos visto que era una materia cajón-de-sastre donde lo mismo cabían técnicas para la planificación de plantillas o para definir una estrategia retributiva que un aliño de técnicas de comunicación, liderazgo, trabajo en equipo y motivación. No parece muy serio pero aún puede empeorar: Cuando alguien ha partido de definir Recursos Humanos como «lo que hace un Departamento de Recursos Humanos» puede haber añadido temas como la gestión de nóminas -100% trabajo administrativo por mucho que le caiga encima a un Departamento de Recursos Humanos- y de puro milagro no han metido también «Servicios Generales», que es otra de las cosas que con frecuencia caen también en los Departamentos de Recursos Humanos.
No parece, por tanto, que se vea un criterio muy claro para definir qué es y qué no es Recursos Humanos. En mi opinión, Recursos Humanos debería ser sinónimo de Gestión de plantillas mientras que el resto de los temas entrarían en un capítulo de habilidades en el ámbito de la relación personal que no tienen relación alguna con la gestión de recursos humanos como disciplina separada sino, en todo caso, representarían una condición necesaria en cualquier puesto de tipo directivo sea cual sea su área funcional.
Sin embargo, aún con esta aclaración, Recursos Humanos se queda cojo y, quizás, algo viejo y no sólo por una nomenclatura con demasiadas resonancias contables sino por su enfoque: Recursos Humanos es tratado hoy como una función de soporte de negocio cuyas decisiones están condicionadas por cuál es el modelo de negocio y, como éste, tiene una perspectiva de búsqueda de la máxima eficiencia en la utilización de los recursos.
Desde hace ya varios años, hay autores que van apuntando en otra dirección: Desde el Management of the Absurd de Farson, recopilación de situaciones tan absurdas como reales, hasta el Freakonomics de Levitt, mostrando cómo puede haber coherencia en conductas aparentemente incoherentes y partiendo de principios económicos hasta el Predictably Irrational de Ariely mostrando cómo también existen las conductas irracionales, sin que irracional y aleatorio sean sinónimos, se ha recorrido todo un camino que no ha sido recogido por la función de Recursos Humanos como parte de su cuerpo de conocimiento.
La lucha por la eficiencia ha vaciado de significado muchos puestos de trabajo, hecho denunciado por Ariely y que yo mismo me he cansado de repetir tanto dentro como fuera del aula: El significado es, a la vez, el gran motivador y desmotivador y, probablemente, no se necesita mucho del aparataje de las diversas teorías de la motivación. El hecho clave es mucho más simple y es ése.
Gary Hamel en The Future of Management también nos invita a pensar si la función de recursos humanos ha de ser de soporte o tiene que estar en el diseño mismo de la organización. Hamel da ejemplos de organizaciones que funcionan con principios muy distintos de los estándares que se ven en un MBA o en una Escuela de Empresariales…y funcionan. Algo se está perdiendo por el camino.
Por otro lado -vuelvo a la referencia personal- hace años que trabajo en el área de factores humanos en organizaciones de alto riesgo y descubrí que la primera y principal pregunta a contestar ante cualquier evento es cui prodest? Naturalmente, no siempre hablamos de dinero sino que las formas de beneficiarse de una situación pueden ser tremendamente variadas y, con ello, volveríamos a otro terreno que no está suficientemente tratado en el ámbito de recursos humanos.
Algunas Universidades americanas han tratado de recoger todos esos puntos oscuros y agruparlos bajo el concepto de Behavioral Economics. Espero que en breve lo estemos haciendo también en España porque, si insistimos en ignorar las carencias de los modelos de recursos humanos al uso y no ampliamos la perspectiva a modelos organizativos distintos y a conductas aparente o realmente irracionales, nos quedaremos como el borracho que buscaba la llave perdida bajo una farola, no porque la hubiera perdido allí sino porque allí había luz.

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