Categoría: Organizaciones
Skype: Mercados libres y mercados en libertad vigilada
La crisis financiera ha sido vista por algunos como la prueba de que el mercado libre no funciona. Naturalmente, confundir el mercado libre con las actividades de una banda de ladrones o con la ley de la selva dice bastante sobre qué entienden por mercado libre; así se entiende su oposición aunque todo se arreglaría con un pequeño esfuerzo en el terreno de la instrucción y otro, tal vez algo mayor, en el de reducción del sectarismo.
En el caso español, todavía hay mercados que se encuentran en una situación de libertad vigilada; entre ellos destacan el energético y las telecomunicaciones con los efectos de tener, en ambos casos, los sistemas más costosos y más ineficientes del mundo supuestamente civilizado. Una muestra puede encontrarse en Skype, probablemente el mayor proveedor de telefonía sobre IP, que ofrece un servicio consistente en comprar un número de teléfono de un país al que cada cual llama al coste contratado para la llamada a un teléfono de ese país pero…el destinatario de la llamada, es decir, el propietario del número, recibe la llamada a través de Skype utilizando el ordenador.
Para cualquiera que viaje bastante o resida fuera, es una forma de ahorrar bastante dinero sin complicarle la vida a los abuelos pidiéndoles a estas alturas que aprendan a manejar un ordenador. Sin embargo, como no todo puede ser perfecto, Skype señala que este servicio está disponible en veinticinco países http://www.skype.com/intl/en/features/allfeatures/online-number/#countries y, si alguien busca España entre ellos, no la encontrará. Lógico; no está.
Cuando se privatizó Telefónica, los sindicatos pusieron el grito en el cielo protestando porque se privatizaban empresas rentables. Claro; cualquier empresa es rentable si su situación le permite hacer los presupuestos al revés, es decir, calculando primero cuanto se quiere gastar y poniendo los precios después. Por supuesto, esa forma de operar implica que se es rentable a través de tener a un cliente cautivo y esa cautividad permanece. Aunque haya distintos operadores de telefonía fija, todos ellos tienen que pasar por Telefónica excepto los cableros y éstos con reservas. ¿Qué tiene de extraño que tengamos el ADSL más caro y más lento y que servicios como el de Skype no funcionen en España? Todavía habrá quien le eche la culpa de esto también a la libertad de mercado.
Eeebuntu Linux: Gracias
Hace algún tiempo publiqué esta entrada:
https://factorhumano.wordpress.com/2008/12/13/¿para-que-sirve-un-netbook/ que respondía a la desesperación de alguien que, tras comprar un netbook, ve que sirve de poco gracias a una configuración absurda. No he podido ampliar la memoria ni conseguir que, teniendo dos unidades SSD absurdamente divididas, la unidad de instalación por defecto fuera la más grande. Todo inútil.
Las cosas han cambiado gracias a Eeebuntu www.eeebuntu.org , distribución Linux que se adapta espléndidamente al netbook que, de repente, se ha convertido en un ordenador rápido. No es la primera vez que Linux me revitaliza un ordenador desahuciado pero, en este caso, ha sido espectacular el resultado y la perfecta adaptación de esta distribución Linux al netbook de Asus.
En espera del muy anunciado Chrome OS,
https://factorhumano.wordpress.com/2010/04/09/¿que-fue-del-chrome-os/ Linux continúa siendo una alternativa sólida y que necesita muchos menos recursos de máquina que Windows. Eeebuntu, además de ser capaz de hacer que funcione un ordenador con unos recursos mínimos mucho mejor que con Windows XP, tiene un manejo totalmente intuitivo y añade todas las aplicaciones normales para un usuario normal de un netbook. Se podría decir que no necesita nada más de lo que ya lleva Eeebuntu.
Existen versiones posteriores pero hay que probarlas: Eeebuntu tiene una versión beta de su edición 4.0 que, al parecer, ya no está pensada para los EeePc sino que su uso es más amplio y Ubuntu tiene una edición específica para netbook. Bienvenidas sean; la versión 3.0 de Eeebuntu a la que se refiere este post, diseñada pensando en EeePc, funciona de maravilla y convierte en útil lo que, si utilizamos su diseño original, no deja de ser un juguetito de escasa utilidad y con muchos problemas de funcionamiento.
ACTUALIZACIÓN A JUNIO DE 2010: Eeebuntu cambia y pasa a llamarse Aurora (www.auroraos.org) y, en lugar de apoyarse en Ubuntu, pasa a hacerlo en Debian y a dejar de estar centrado en la serie EEEPc de Asus. Lo que a continuación escribo es una experiencia particular y como tal ha de tomarse. Cuando instalé en mi EeePc el Eeebuntu Linux la experiencia fue magnífica; al cabo de muy poco tiempo el sistema me ofreció la posibilidad de actualizar y, al hacerlo, me instaló la última versión disponible de Ubuntu sin que haya tenido el menor problema. No sólo eso; al instalar Eeebuntu lo hice sobre la unidad SSD de mayor tamaño con lo que eliminé la carencia de espacio crónica que tenía con un Windows configurado para instalarse sobre la SSD de menor tamaño.
La actualización no ha supuesto ningún problema y el EeePc funciona perfectamente con la versión 10 de Ubuntu sin necesidad de recurrir a la versión «rebajada» para netbook pero…ha dejado algunas configuraciones previas del Eeebuntu. Esto tiene especial importancia porque cuando traté de instalar directamente Ubuntu -lo hice con la versión 9- no funcionó. Conclusión: La receta que me ha funcionado ha sido instalar Eeebuntu 3.0 y aceptar la actualización a la última versión de Ubuntu en lugar de montar ésta directamente. De esta forma quedan ahí las herramientas específicas para la serie EeePc.
No sé como funcionará la sucesora de www.eeebuntu.org pero la experiencia invitaría a darle un voto de confianza a www.auroraos.org sabiendo que ya no está centrado en los EeePc y que, por tanto, puede carecer de herramientas específicas y ser un buen competidor para la versión específica de Ubuntu. Nuevamente yendo al terreno de la experiencia particular, una instalación limpia de la última versión de Debian -distribución en la que se basará el nuevo Aurora- me ha fallado aunque, al mismo tiempo, he podido ver que las herramientas de Debian para el particionado del disco son mucho más transparentes que las de Ubuntu. Tanto es así que después de encontrarme que cada distribución de Linux se montaba en el espacio residual dejado por otras, acabé utilizando Debian para dejar como espacio libre todo el área que pensaba utilizar para la instalación y sobre ese área instalé Ubuntu 10 sin problemas en un ordenador antiguo y como instalación limpia.
Servicios inservibles: American Airlines
La verdad es que se trata de una aerolínea con la que la experiencia anterior es suficientemente negativa para esquivarla en todo lo posible. Lamentablemente, no siempre se puede.
Desde el 11-S, volar se ha vuelto una experiencia bastante repugnante, volar a Estados Unidos mucho más y hacerlo con American Airlines acaba siendo la quintaesencia.
Supongo que tengo cara de sospechoso habitual pero es que, en España, tras ocho siglos de dominación árabe, será raro el que no tenga algún ancestro musulmán y el aspecto mediterráneo y el árabe, desde la perspectiva del sajón rubio y pecoso deben ser muy parecidos. En consecuencia, me ha llegado a tocar incluso desmontar entera la maleta que iba a facturar en Barajas en un vuelo de American Airlines en que, por añadidura, lo único que hacía en Estados Unidos era un tránsito hacia otro país. La experiencia del tránsito por Estados Unidos -especialmente si es por Miami- ha llegado a ser tan negativa que otras aerolíneas como Iberia están utilizando como hub para los vuelos a Centroamérica los aeropuertos de Costa Rica o Guatemala.
También me tocó por primera y hasta el momento única vez en mi vida perder un vuelo transatlántico…de American Airlines. El motivo fue muy sencillo: Un solo mostrador de facturación abierto en el aeropuerto de Orlando lo que propició una cola interminable. Cuando llegó mi turno, habían cerrado a la facturación un vuelo que salía hacia Miami 55 minutos más tarde. Resultó completamente inútil señalar que llevaba más de media hora en la cola. La pérdida de ese vuelo me hizo perder el enlace y me obligó a pasar una noche en Miami para volar de regreso al día siguiente. ¿Disculpas? Ninguna. ¿Indemnizaciones? Menos.
Estos días, sin embargo, estamos llegando al virtuosismo no sé si de la incompetencia, del engaño o de una sabia mezcla de ambas cosas adecuadamente sazonadas de desprecio por el cliente y sus derechos:
Por motivos profesionales, un familiar cercano tiene que volar a Boston el próximo 3 de junio. La oferta más barata disponible era la de American Airlines, quien emitió una reserva para un vuelo que llegaba a Boston a las 15:30 pero, por razones desconocidas, tardó en emitir el billete. Después de insistir y de que en American Airlines afirmasen que no había ningún problema, se emite el billete.
Otra persona que tenía que volar para asistir a la misma reunión pidió los datos del vuelo para recibir de la agencia una respuesta especialmente extraña: Ese vuelo no existía. Finalmente, consiguió billete para volar ese día pero con una diferencia: El vuelo salía de Madrid hacia Chicago donde hacía una escala y llegaba a Boston a las 21:30. Al comprobar el billete emitido, resulta que no tiene nada que ver con la reserva (vuelo directo a Boston con llegada a las 15:30) sino que es el mismo número de vuelo y la llegada a Boston figura también a las 21:30.
Naturalmente, este cambiazo lo hacen por su cuenta y sin tomarse la menor molestia en avisar o preguntar. ¿Para qué?
Supongo que, si a estas alturas de la situación, se insiste en que ha habido un engaño manifiesto, se podría obtener un reembolso del billete. ¿Para qué? ¿Para tener que buscarlo en otra aerolínea a un precio ya 400 euros más caro de cómo estaba cuando se hizo la reserva original?
Ésta es mi experiencia con esta aerolínea. A lo mejor alguien tiene una positiva pero yo no he conocido a nadie que me haya hablado bien ni de los servicios ni de la organización ni de la amabilidad en esa compañía. Lo que sí conozco es bastante gente que a estos casos puede replicar con otros propios de la misma o peor laya.
Servicios inservibles: Vodafone ADSL
Hace unos meses salió una oferta bastante interesante en precio para dar de alta un servicio de ADSL de Vodafone que incluía las llamadas locales y una velocidad teórica de 12 Mb. a un precio muy competitivo para los estándares habituales. Se me ocurrió contratarlo pero no tenía idea de los entresijos de la organización con que me iba a encontrar.
Poco después, contraté un servicio añadido, la posibilidad de poder llevarme el teléfono a cualquier lado para seguir teniendo recepción de llamadas al fijo o realización de llamadas nacionales sin coste desde cualquier punto y no sólo desde la instalación de ADSL. Puesto que este servicio tenía un coste añadido y lo estaba utilizando muy poco, entendí que no me compensaba y decidí darlo de baja. Ahí empezaron los problemas:
Al tratar de dar de baja el servicio el 3 de marzo, me encuentro con una operadora que hace gala de bastante mala educación y me empieza a contar de las penalizaciones que lleva asociada tal baja. Le tuve que aclarar que me refería exclusivamente a la baja de este servicio y no de la línea de ADSL ni del resto de servicios asociados. Al parecer, le sentó bastante mal la puntualización y la conversación concluyó con un escueto «ya está» por su parte. Más tarde, descubriría que el «ya está» se refería a que había producido una baja del ADSL -que, obviamente, no era lo que le había pedido y con eso zanjó el asunto.
Cuando, unos días más tarde, me encuentro que el ADSL no funciona traté de hablar con Vodafone pero, puesto que esto ocurría un viernes por la noche, parece que hasta el lunes no había forma de arreglar nada. Después de un fin de semana sin que funcione el ADSL, el lunes vuelvo a hablar con ellos y les cuento qué ha ocurrido. Su respuesta consiste en que no me preocupe y que se reanudará el servicio.
En paralelo, había puesto una reclamación por Internet. La respuesta comenzó por pedirme que les indicase a qué número se refería la incidencia a pesar de que tal número estaba en el encabezado del mensaje y remitirme al servicio técnico si había algún problema.
El pasado viernes, 9 de abril, llego después de un tiempo de ausencia y compruebo que efectivamente hay un problema: El ADSL sigue sin funcionar. Cuando hablé, tal como me aconsejaba el mensaje de correo electrónico, con el servicio técnico una persona muy amable -detalle muy de agradecer visto lo visto- me comentó que no podían hacer nada porque la línea les aparecía dada de baja administrativamente y tenía que volver a hablar con el área de Administración.
Hoy, 12 de abril a las 10, 10 de la mañana (aunque tendría que decir a las 9.45 por las interminables esperas y la cantidad de veces que me han pedido los mismos datos) hablo con otra persona que me sugiere que, puesto que no hay un proceso interno de reactivación, solicite un alta nueva. Me niego a tal cosa por dos motivos:
- La incidencia la han causado ellos. Por tanto, deberán ser ellos quienes la arreglen internamente.
- La experiencia hasta el momento hace desconfiar profundamente de un atajo como el que sugieren que puede generar costes de alta, penalizaciones por bajas y mil historias más en forma de incidencias subsidiarias más difíciles de explicar que la actual: Me han dado de baja por error o por mala fé y arréglenlo sin exclusas ni atajos.
Al finalizar la conversación, le solicito a la persona que me indica que van a poner en marcha el proceso para resolver el problema, que me facilite algún número de incidencia o similar por si hay que volver al asunto. Esta persona, muy amable, con muchas tablas y sin el menor deseo de identificarse salvo por su obvio acento argentino, me indica que no tienen tal cosa y que bastará con que indique la fecha y la hora de la llamada para que localicen la incidencia…cosa, en principio, bastante difícil de creer.
Parece increíble pero hay veces que se llega a añorar a Telefónica.
ACTUALIZACIÓN: El cargo por penalización por cancelación anticipada al periodo de compromiso -cancelación que yo nunca solicité- ya ha llegado. La cosa va mejorando.
CONCLUSIÓN: El asunto concluyó con una petición de arbitraje a la Comunidad de Madrid. Vodafone aceptó a la primera la petición de que se restituyera el servicio anulando toda cláusula de penalización pero, en el momento en que esto ocurrió, el número de teléfono fijo ya estaba asignado y no lo podían restituir. En consecuencia, se canceló todo tipo de servicio sin penalización alguna.
¿Cómo es posible que un operador de un call-center de un nivel jerárquico presumiblemente bajo pueda, por su cuenta, cancelar un servicio sin que otros niveles teóricamente más altos no puedan reponerlo, incluso siendo conscientes de que era un error -o peor; Vodafone insistió siempre en el error. Yo me quedé con la idea de que hubo mala fé por parte de la operadora- hasta el punto de tener que llegar a un proceso de arbitraje?
¿Qué fue del Chrome OS?
Los infelices usuarios de netbook, a los que nos ha tocado sufrir la extraña imposición de Microsoft sobre la limitación de memoria y las chapuzas de diseño de algunos fabricantes, como Asus y su modelo dotado de SSD dividido en dos unidades, seguimos esperando un sistema operativo que se suponía que estaría disponible para noviembre del año pasado.
¿Qué ha ocurrido?
Cierto que Linux sigue siendo capaz de resucitar ordenadores que se habían dado por perdidos pero, por mucho que muchos de sus entusiasmados usuarios traten de convencernos de lo contrario, sigue siendo un terreno vedado al usuario medio y las supuestas facilidades de instalación a menudo no lo son tanto. Windows, aparte de otros problemas, continúa siendo un pozo sin fondo de consumo de recursos informáticos y sus sucesivas versiones pueden convertir el ordenador más rápido del universo en lento en cuestión de pocos meses y de Apple ¿qué decir? Si los chicos de la manzana tuvieran la posición de predominio de mercado de Microsoft, acabaríamos sacando a Bill Gates en procesión y rogando por su vuelta. Apple se entiende con Apple y punto.
Un estudio sobre el futuro del malware en Internet avisaba de que su siguiente objetivo iban a ser las redes sociales y el Chrome OS. Pues bien, el Chrome OS ha conseguido el record de ser vehículo de malware antes de aparecer. ¿Sorprendente? No tanto. Pueden encontrarse supuestas betas en distintos lugares de Internet y, si no todas, buena parte de ellas llevan un kit completo de virus, troyanos, rootkits y toda la porquería que nos podamos imaginar.
¿A qué están esperando en Google?
E-books: Kindle DX; el futuro que no acaba de llegar
Probablemente el mejor E-book del momento, al menos hasta que Asus ponga a la venta el presentado en el Cebit, pero MUY MEJORABLE.
Lo mejor: El formato. Una pantalla de 10.5 deja pequeños a todos los modelos que ahora mismo se venden en el mercado con la excepción del I-Pad que no es un E-book sino un invento del marketing de Apple. El resto es mucho más cuestionable y deja demasiado en evidencia que el Kindle es, ante todo, un artilugio de Amazon con el objetivo de vender más libros.
Vamos por apartados:
- Formatos admitidos: Amazon dice que su nuevo modelo admite ficheros PDF y es una verdad a medias que, cuando llevamos a efectos prácticos, es casi una mentira abierta. Si alguien hace el intento de conectar el Kindle DX al ordenador como si fuera un disco externo y, por el procedimiento de cortar y pegar, trata de llevarse su biblioteca de PDFs al dispositivo se encontrará con una sorpresa: El Kindle NO lee los PDFs porque, según dice el mensaje, el documento lleva algunas particularidades que lo hacen ilegible, particularidades que al parecer tienen todos los PDFs que están en el ordenador. Es posible, buscando por Internet encontrar programas que transforman un PDF normal al tipo de PDF que admite el Kindle y entonces nos encontraremos con el problema del tamaño de letra. Conclusión: Acaba siendo mucho más práctico buscar otro programa que transforme los PDFs al formato nativo del Kindle porque la transformación no nos la evita nadie. O sea, LA COMODIDAD DEL CORTAR Y PEGAR PDFs DEL ORDENADOR AL KINDLE NO EXISTE.
- Conectividad: La otra asignatura pendiente de muchos E-books. En la publicidad del Kindle DX astutamente nos venden que no tenemos que buscar wireless. Traducido al lenguaje no publicitario, ese mensaje significa que EL DISPOSITIVO NO PUEDE ACCEDER A REDES WIRELESS sino que su forma de conectividad, aparte de la conexión USB al ordenador que acaba siendo lo más práctico, es un sistema por el cual ÚNICAMENTE ES POSIBLE COMUNICAR CON AMAZON bien para compra de libros o bien para descargarse copias de respaldo o nuevo material. Con cada Kindle, Amazon abre una cuenta de correo electrónico a la que sólo se pueden enviar mensajes desde cuentas previamente autorizadas. Si ese mensaje lleva un fichero, éste es transformado en el formato del Kindle y remitido al dispositivo por la conexión 3G privada establecida entre Amazon y el dispositivo y, además, este sistema de conversión puede generar costes tanto por la transmisión del mensaje como por el peso del fichero. Esa falta de conectividad implica que el Kindle no puede ser utilizado para la lectura en Internet de textos si la suscripción no se ha realizado previamente en Amazon. Por ejemplo, hay bibliotecas universitarias que permiten leer prensa, journals o incluso libros enteros pero no permiten descargarlos. Todo este material no es accesible desde el Kindle.
- Estructura de directorios: Inexistente. ¿Para qué sirven 4 Gbs. de espacio si no podemos ordenar los contenidos? Los que, sea por motivos de trabajo o de ocio, acumulamos mucho material para leer en el ordenador, solemos tener ese material en una estructura de carpetas y no «a mogollón», de forma que no sea necesario hacer una búsqueda textual (imposible si el formato es PDF) sino que vamos al lugar donde sabemos que hemos colocado el documento por razón de su contenido. En el Kindle no queda más que navegar por la lista de títulos.
Asus había presentado un E-book que, al parecer, respondía por completo a lo que en otro post establecía como requerimientos del perfecto E-book, es decir, tamaño de pantalla decente, admisión de múltiples formatos, capacidad y conectividad. Sólo falta por ver el precio. La baza del tamaño es lo que hace más atractivo al Kindle DX pero el resto, como puede concluirse de la descripción, se mueve en un terreno pantanoso entre la carencia y el engaño flagrante.
NOTA: Comparativa de E-Readers: http://www.pc-actual.com/Laboratorio/Especiales/El-placer-de-la-lectura-digital-8-ebook-reader-a-examen-59274
Mi perfecto e-book reader: Ni los actuales ni el Ipad
No es infrecuente cuando se tocan desarrollos que tienen que ver con la electrónica y la informática que las realidades vayan más rápidas que la imaginación. Por tanto, este comentario no tiene otro valor que el de un experimento. Me limito a reflejar cómo sería para mí un lector de libros electrónicos perfecto y, una vez hecho eso, todo consiste en esperar a ver cuánto tiempo tarda la industria en tener disponible algo parecido:
Lo primero que necesita es funcionar con tinta electrónica. Decir que el Ipad puede servir de libro electrónico es lo mismo que decir que un portátil puede utilizarse con esa función. Las pantallas son mucho más agotadoras para la vista que la tinta electrónica y no se aguantan sesiones de lectura largas.
Segundo: Un tamaño adecuado, acompañados de un grosor y un peso pequeños y una amplia autonomía. Una pantalla de 6 pulgadas como las que ahora se están vendiendo significa tener que estar jugando con el scroll todo el tiempo y, en consecuencia, el mínimo razonable debería ser justamente el doble, entre 12 y 14 pulgadas.
Tercero: Conectividad con posibilidad de leer material que está en la red a través de conexiones inalámbricas e incluir la posibilidad de conexión de alta velocidad (3,5G) de telefonía móvil.
Cuarto: Compatibilidad con los formatos más populares como PDF.
Quinto: Capacidad de almacenamiento suficiente para poder llevar consigo toda una biblioteca y capacidad de intercambio fácil con ordenadores domésticos.
Sexto: El precio no debería ser superior a los 200 euros aunque, si alguien sacase un producto como éste, podría ponerlo en este momento en un precio bastante más alto, pongamos el doble.
Hoy por hoy, todo esto es una carta a los Reyes Magos puesto que nos están vendiendo por 300 euros aparatos con pantallas de 6 pulgadas, con formatos propietarios y con grosores en algunos casos muy considerables. El Ipad ha perdido una oportunidad de oro para ser ese lector de libros electrónicos útil de verdad que muchos estamos esperando; en lugar de eso, se ha convertido en un portátil de quiero-y-no-puedo aunque, eso sí, con mucho marketing y mucho diseño.
Marketing, diseños complejos y productos equivocados
Una vieja discusión bizantina es la relativa a si el marketing descubre necesidades o las crea. Sea como fuere, lo cierto es que una parte importante del marketing es planificar la obsolescencia de los productos actuales. De esta forma, el público siempre está dispuesto a comprar la nueva generación de un producto que ya tiene y que aún funciona. Por supuesto, para conseguir esto, las innovaciones tecnológicas no se introducen a medida que aparecen sino en función de conveniencias de mercado.
Cada nueva generación de producto aparece con elementos nuevos y más sofisticados, más prestaciones, más integración entre las prestaciones y siempre es vendida como el gran descubrimiento. A veces, la integración produce fallos como ha descubierto a su pesar una firma tan prestigiosa como Toyota en algunos de sus modelos de gama alta que se volvían incontrolables debido a la complejidad de la interacción. Sin embargo, a veces ocurre que alguien tropieza con un diseño básico acertado y que, aunque traten de retirarlo del mercado, sus usuarios se resisten a dejarlo y se me ocurren dos ejemplos (seguro que hay muchos más):
Cualquier financiero que se precie conoce una calculadora fabricada por Hewlett-Packard: El modelo 12C. Tengo una en el cajón y la utilizo con cierta frecuencia y sólo tiene una particularidad: La tengo desde hace 25 años y aún puede encontrarse en las tiendas. Evidentemente, HP sacó calculadoras posteriores con pantallas más grandes para poder tener gráficos, con mayores capacidades de programación, etc. pero el diseño básico, es decir, las cuatro teclas mágicas que hay arriba a la izquierda y que permiten juguetear con las variables de cualquier préstamo, sigue sin ser superado aún hoy.
En telefonía móvil tenemos un ejemplo parecido aunque, desde luego, no ha llegado a la cota de los más de 25 años en producción de la 12C: El modelo de Nokia 5800Xpress Music. El modelo apareció en el mercado como una respuesta de Nokia al I-phone de Apple aunque con unas capacidades muy superiores al modelo de Apple y por un precio mucho más bajo. Así, por ejemplo, el modelo de Nokia lleva GPS y permite la localización mediante el GPS o por triangulación utilizando la red telefónica; el modelo de Apple sólo admite la posibilidad de triangulación; el modelo de Nokia es desde su inicio 3,5G y el de Apple ha introducido como gran novedad en su segunda edición esta característica ausente en la primera. No hablemos ya de cuestiones como incompatibilidades de Bluetooth, de ficheros MP3 o el extraño sistema para recibir los MMS de Apple. Hasta aquí, nada nuevo. En todo caso, Apple merecería un homenaje por su magistral manejo del marketing y Nokia lo merecería por su diseño de producto o, vuelto en sentido contrario, Apple merecería un serio correctivo por el pésimo diseño de su tan cacareado producto y Nokia lo merecería por el pésimo márketing de un producto con todas las bazas de diseño tecnológico para batir al primero.
Sin embargo, Nokia se encuentra con un problema: ¿Cuál es el incentivo para el cambio de modelo para alguien que parta del 5800? Los modelos de gama alta tienen más memoria interna y externa, la cámara tiene más megapixels aunque, con respecto a una cámara de verdad, sigue fallando por el mismo sitio, es decir, el obturador y la exigencia de condiciones de iluminación, las pantallas tienen mejor colorido pero ¿vale todo eso 400 euros o más a pagar como diferencia cuando el producto de partida tiene en realidad las mismas prestaciones básicas?
Quizás los chicos de Apple no son tan chapuceros en el aspecto tecnológico sino que son unos maestros del marketing y se han garantizado el mercado de los forofos de Apple lanzando sucesivas generaciones de productos a los que siempre queda algún defecto importante por corregir. Nokia se lanzó en el terreno tecnológico pero ese lanzamiento no fue acompañado debidamente desde el área de márketing y se encontró pillada en su propia trampa de un producto que, año y medio después de su salida, no precisa reposición. Apple ha ido dosificando las novedades y buena parte de su mercado comprará las sucesivas generaciones de I-phone para estar a la última (aunque Apple y estar a la última se refiera más al mundo de la moda que al de la tecnología).
En toda esta situación, hay algo que falla: La conciencia de un consumidor siempre dispuesto a comprar lo último y presa de este tipo de maniobras. Los errores, como el de HP o el de Nokia, dejarían de serlo en presencia de un consumidor bien informado y con criterios de compra claros.
Creatividad publicitaria: Actimel…consulte a su veterinario
No es el primer caso en que la creatividad publicitaria se luce. Poco después del 11-S, cuando se produjo una serie de envenenamiento por ántrax mediante sobres que llevaban el polvo con el veneno, American Express lanzó una campaña, coincidiendo con una auténtica epidemia de pánico, con el lema «Abra y espolvoree». Al abrir el sobrecito, caían una serie de estrellitas brillantes de papel pero el genio que diseñó la campaña tuvo el don de la oportunidad.
Hace un rato veía un anuncio en televisión que me resultaba difícil de creer. Dentro de la serie de anuncios de Actimel donde nos muestran a personajes de vidas difíciles y que necesitan tener sus defensas en buen estado, nos sacan las imágenes de una veterinaria rural y las dificultades de su profesión especialmente con mal tiempo. Afortunadamente, la veterinaria tiene sus defensas en un estado óptimo ya que toma Actimel «porque se lo recomendó una compañera»…es decir, otra veterinaria. ¿Cómo es posible que nadie haya caído en el detalle antes de lanzar el anuncio?
Gestión del talento en tiempos de crisis
Hace años escuché a un conocido director de recursos humanos afirmar, en una reunión informal de colegas, que en ese momento despedir a alguien no era una pérdida sino una inversión. Seguramente, ésta entra dentro del tipo de afirmaciones que nadie se atrevería a suscribir en público pero más de uno pensaría que, en un momento de crisis, la mejor gestión del talento posible es una puerta de salida abierta de modo selectivo.
Sin embargo, no es cierto, y no lo es porque hay tres problemas que complican una visión tan simple, o simplista, como ésta:
- El problema de la legitimidad.
- El problema de la selectividad.
- El problema de los zombis.
El problema de la legitimidad es muy sencillo de explicar: Cualquier empresa, por bien gestionada que esté, se encuentra expuesta a tener que despedir a parte de su personal o, en un caso extremo, a cerrar. Sin embargo, una queja muy frecuente se produce porque, antes de llegar a esta situación o incluso mientras se está produciendo, son demasiadas las organizaciones que manifiestan una torpeza supina en la gestión cuando no abiertas corruptelas así como el mantenimiento de retribuciones supuestamente sujetas a resultados de los altos directivos y gastos suntuarios para ese mismo nivel. Ése es el problema de la legitimidad. Tener que prescindir de personal porque la situación es crítica puede ser tan doloroso como inevitable en algunos casos. En otros casos no ha sido evitable en absoluto y, para llegar a esa situación se han producido hechos que quitan toda legitimidad al proceso de reducción de plantilla y, por supuesto, a cualquier demanda de sacrificios que se pueda pedir a terceros a cuenta de la crisis.
El problema de la selectividad es tan serio como el primero y tiene dos frentes, uno relacionado con la calidad de la información disponible y el segundo relacionado con la contaminación de las decisiones sobre retención de talento por variables financieras o de relaciones laborales.
En cuanto a la información, parecería obvio que toda organización necesita tener un Who is who de su propio personal tanto en rendimiento actual como en rendimiento potencial. Sin embargo, tan obvio es que debería tenerlo como lo es que la mayoría de las organizaciones no lo tienen o no les sirve para nada. En este momento, es difícil encontrar una organización de cierto tamaño que no tenga una evaluación de rendimiento formal; otra cosa es que esa evaluación mida lo que tiene que medir y, además, sus contenidos sean fiables y no haya quedado reducida a un rito anual que hay que pasar.
Con frecuencia, las evaluaciones no son más que una forma de vestir la discrecionalidad ya que sus datos no se contrastan con ninguna otra fuente que permita su validación y, cuando así ocurre, pretender utilizar esas evaluaciones para tomar decisiones tan serias como quién se va y quién se queda sirve de muy poco. Algunas organizaciones, lamentablemente muy pocas, se toman tan en serio la evaluación que estar por debajo de un determinado centil puede ser causa de despido y eso es una garantía de que todos se van a preocupar de la validez de la información; en muchas otras, las evaluaciones representan un compendio de lugares comunes completamente inútil para la toma de decisiones.
Las relaciones laborales son otra fuente de distorsión para la retención del talento. Las empresas, al confeccionar una lista de despidos, buscan incluir en ellas a aquéllos que les van a suponer menos problemas que, generalmente, suele coincidir con las personas que tienen contratos temporales lo que, generalmente, suele coincidir con las personas más jóvenes que, sólo por ello, es de esperar que sean las que tienen más potencial. En terrenos que evolucionan muy rápidamente ni siquiera hablaríamos de potencial sino de capacidad actual. Cuando las decisiones de despido se toman con la evitación de escándalo como primer parámetro, se está dejando escapar a personal valioso que, en unos casos, representa una generación de relevo que se pierde. En otros casos, puede estarse dejando marchar a las personas más familiarizadas con nuevos desarrollos tecnológicos dejando sin cubrir funciones claves.
Por último, la macrodistorsión viene dada por el área financiera. La decisión de reducción de plantilla es, muy a menudo, motivada por una situación financiera crítica, y ello lleva a veces a cometer el error de permitir que el proceso sea dirigido por financieros con óptica estrictamente financiera. No hace mucho tiempo me encontré explicándole a un financiero que el despido de un analista funcional significaba, lisa y llanamente, que la empresa no podía seguir vendiendo una aplicación informática conocida en profundidad sólo por ese analista. Cuando los criterios que predominan son los de coste de despido o de reducción de los sueldos más elevados, es frecuente que el talento disponible salga por la ventana junto con sus propietarios.
He dejado para el final el problema de los zombis aunque no es menor ni tiene nada que ver con la ahora tan de moda obra de Stephanie Meyer. Se refiere al riesgo de poblar la organización con muertos vivientes como consecuencia de actuaciones que hacen visible el compromiso de la organización con sus personas, es decir, ninguno. El riesgo no está solamente en la eventualidad de que salga de la organización personal valioso, sea por su propio pie ante las negras perspectivas o por decisión de la organización; está también en provocar un estado de desmoralización que convierta a las personas en auténticos zombis más preocupados por su posición que por sus funciones y que, ante la carencia de compromiso desde la organización, hayan tomado una posición recíproca matizada únicamente por el temor al despido.
Bismarck decía que se prohíbe todo aquello que no se ordene expresamente. No hay que retroceder a la Prusia del siglo XIX para ver ese modelo en funcionamiento. Existe en muchas organizaciones actuales cuyo principal motivador es el miedo y éste es el mayor asesino del talento. Sólo a título de ejemplo, hace poco se han publicado las conclusiones de la investigación de un incidente en un vuelo de Ryanair con destino Roma (Ryanair 9672 del 7-9-2005). Sin la menor exageración, puede decirse que los pilotos se perdieron durante la aproximación. En la revista Mach82 de diciembre de 2009 se puede leer lo siguiente:
El comandante perdió a un hijo de 3 meses sólo unos días antes del vuelo y tras una larga enfermedad. En sus días libres, había estado viajando desde su base, Ciampino, a su casa en Varsovia y tras la muerte, declaró a la Comisión de Investigación que no informó a su operador por miedo a perder el trabajo.
El copiloto podría haber echado un cable, aunque es probable que estuviera limitado por su falta de experiencia. Poseía un total de 475 horas de vuelo de las que 300 eran del avión, es decir, había sido contratado por el operador con tan solo 175 horas de vuelo. De hecho, declaró que ese había sido su primer vuelo con meteorología adversa.
¿No podría definirse eso como un régimen de terror? Muchas organizaciones en situación de crisis, y algunas sin estarlo, acaban cayendo en ese modelo creador de zombis. Además, se hace en un momento donde se necesita el máximo de las capacidades de cada uno, capacidades que aunque no desaparezcan quedan, como en la célebre película Cocoon, encapsuladas y esperando que aparezca un ambiente propicio para emerger. Mientras tanto, seguirán escondidas en su cápsula y la actuación del zombi será dirigida por el miedo como principal o única variable.
No es imposible gestionar el talento en época de crisis. Es, incluso, especialmente necesario hacerlo entonces pero muchas de las prácticas utilizadas para capear el temporal son auténticas asesinas de talento. He tratado de recoger las que considero más importantes pero la relación no es ni mucho menos exhaustiva.

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