The war between efficiency and safety

I’m going to use some examples from air safety but I have something to add: The problem is much more general than Aviation.  Actually, Aviation has an advantage that many people, involved in Management, does not use: Safety is critical in Aviation. Therefore, if problems arise in Aviation, it could be expected that these problems are going to appear in the short term in Banks, manufacturing plants and many other places. That was precisely the sense of my thesis and I was very surprised to see that many people from Aviation field was interested in it -it was adapted as a book under the name «Improving Air Safety through Organizational Learning»- but the main findings, bringing conclusions from Air Safety to Management were simply ignored. They are still as valid as they were 11 years ago.

Nobody could discuss that a CATIII landing -landing virtually without visibility- is an improvement for safety. However, before CATIII capabilities, pilots simply rejected landing if visibility was under minimum. Then…is the improvement aimed to better safety or to bigger efficiency? Furthermore, the human pilot is a kind of voyeur that cannot perform by himself this kind of landing. He has to trust an automatic system and his possibilities to check it are limited. Is that an Aviation issue? I’m afraid not.

Look at meteorologists: The number of stations providing data is big enough to make impossible to get conclussions in the old way. If a meteorologist tries to process all the information coming from these stations, his conclusions could arrive weeks or months after the situation to be foreseen. It could be a little bit useless forecasting a hurricane weeks after it blew a whole city. Same situation. People cannot challenge the computer that provides the weather forecast since the processing should be very slow and the software manufacturers probably won’t fully disclose the model that the computer uses. That explains why weather forecast is not anymore served by meteorologists in TV. A good anchorman speaking convincingly can be enough.

What about Banks? Could you imagine going to your Bank to complain about interest if you think that calculations are not properly made? What about derivatives? Software instructed to buy or sell when a specific limit is reached. Since many of the programmes could have similar limits, a little increase can trigger an enormous increase and, by the same token, a little decrease, can drive to a crisis. Who controls this? Nobody. Companies have bought speed but it comes at the price of preventing them from any kind of control.

Nassim Taleb in The Black Swan speaks about the impossibility to forecast the most important facts to come. I agree: When someone says that the world always had crises and the Nihil novum sub solem can be used to describe the present situation, I think that something is lost: In the past, we could expect that wars, movements and revolutions could be absorbed by the stabilizing mechanism that the world always had. Not anymore: Movements are sudden and violent enough to make stabilization processes useless. We gain efficiency, especially under the shape of speed, but we lose control over what’s coming next.

Aviation, as many other critical systems, is interesting because it can be used as a light to know what is coming in many other fields. The dynamics is simple: Gaining speed at the cost of control. Keeping this way, we’ll arrive someplace…but it is impossible to know where. Einstein said that he did not know which weapons should be used in the Third World War but he was sure that the Fourth one should be fought with sticks and stones. Probably, he was right.

Montajes y corrupción: Un repaso en forma de «links»

La palabra «montaje» está en horas bajas debido a la cantidad de veces que ha sido mal utilizada. Algunos ejemplos:

  1. Mario Conde atribuye la intervención de Banesto a un «montaje». Objetivamente tenía razón ya que, en aquel momento, había otro Banco que andaba muy mal –Hispano Americano– pero su presidente era amigo del Gobierno. No hablemos de casos como Banca Catalana, en la que ya la familia Pujol apuntaba formas, o de todos los escándalos relacionados con Ibercorp. ¿Tenía razón Mario Conde en que hubo un montaje? Sin duda alguna la tenía y podríamos decir que fue tratado de modo no equitativo si comparamos el trato que recibió con el que recibieron otros pero, pequeño detalle: Si dejamos el montaje aparte ¿metió usted o no la mano en la caja? Podemos tener a gente que conspire en contra de nosotros pero ese hecho no nos convierte en honestos y virtuosos.
  2. José Bono: Otro «montaje» en el que la salida a la luz de su difícilmente justificable patrimonio responde a los intereses de sus enemigos políticos pero, al igual que en el caso de Mario Conde, que haya habido un montaje no le convierte a él automáticamente en honesto y virtuoso.
  3. Pedro J. Ramírez: Cuando salió a la luz su actuación estelar vestido con un corsé rojo, la prensa amiga se apresuró a hablar de montaje. Lo fue; en ese momento estaba saliendo mucha porquería relacionada con el GAL y especialmente con Rafael Vera y la salida del vídeo puede calificarse de montaje pero -matiz- el montaje no fue fotográfico sino político. Don Pedro J. fue lo suficientemente pazguato para, sabiendo que había gente que le quería cazar a cualquier precio, meterse en una situación que permitió que lo hicieran.
  4. PP y Bárcenas: ¿Montaje? Tiene todo el aspecto. Ahora nos encontramos con la casualidad de que El País no tiene los originales del cuaderno que ha publicado. ¿Quizás porque el original permitiría hacer la peritación y mostrar que, como se ha dicho, apuntes realizados a lo largo de años lo han sido con el mismo bolígrafo? ¿Montaje? Cada vez parece más claro que sí y las «manifestaciones espontáneas» se dice que convocadas desde el PSOE, a quien no se le conoce otra manifestación en su sede que la estelar aparición de Ruiz-Mateos vestido de Superman certifican que montaje hay. ¿Convierte esto al PP en un partido libre de toda sospecha? Más bien no. Desde el Jaguar invisible de Ana Mato a muchos flecos de Gurtel incluyendo el mantenimiento en el puesto de Luis Bárcenas, su sorprendente patrimonio que «no tiene nada que ver con el PP» pero que se apresura a pasarle a un ex-tesorero del PP, todo lo que ha ido apareciendo en el Ayuntamiento de Madrid a cuenta del Madrid Arena e incluso la relación nunca aclarada de Gallardón con Montserrat Corulla, persona relacionada con tramas de corrupción…¿montaje? Probablemente pero sigue habiendo muchas cosas que explicar.

Concluyo con las «manifestaciones espontáneas»: Muchos millones de españoles estamos en nuestro derecho de manifestarnos ante la sede de distintos partidos políticos. Es lamentable pero todos los que, de una forma u otra, han tocado poder han incurrido en corrupción. ¿Prueba actual? Las Cajas de Ahorro. Cuando se habla del «sector financiero», se omite cuidadosamente que el problema real del sector financiero en España son, con gran diferencia, las Cajas o sea…los políticos. Sin embargo, cuando escucho a alguien como Rubalcaba protestar y exigir dimisiones en el PP, me dan ganas de pedir el carnet de estos últimos -aunque se me pasan en pocos segundos- porque se da una casualidad: Cuanto más tiempo ha estado un partido en el poder, mayor es su nivel de corrupción. Se cumple en el PSOE, especialmente en Andalucía, se cumple en Convergencia y se cumple en los lugares en que el PP lleva muchos años gobernando.

La protesta es un derecho de los ciudadanos y tenemos motivos para ella pero los ataques entre ustedes son una mezcla de oportunismo, fascismo -el concepto patrimonial del poder tan querido a la izquierda española- o aún más fácil: Pimpinela, terribles discusiones cara al público entre hermanos y reparto de beneficios en el camerino.

¿Han encontrado los militantes del PP la respuesta a sus preguntas?

Desde 2004, el comportamiento del PP ha sido extraño y muchos de sus militantes, simpatizantes, votantes y ex-votantes se han preguntado qué tenía que ganar con tal comportamiento. Por ejemplo, el PP fue expulsado del poder en 2004 con un atentado no aclarado cuyo proceso judicial posterior fue una mezcla de chapuzas, condenas sin pruebas y corrupción. A estas alturas, sabemos cuál fue el efecto del atentado -la salida del poder del PP- pero no quién ni por qué lo organizó. En todos estos años ¿cuál ha sido la respuesta del PP? Silencio.

Para esa misma época comienza la defenestración de los dirigentes vascos que le habían dado mejor resultado en votos -siguiendo la trayectoria marcada por el PSOE con Redondo Terreros- y hoy el PP vasco es difícilmente distinguible del PP, teniendo incluso dirigentes que parecen buscar activamente el acercamiento con la izquierda proetarra. No se ha llegado al extremo del PSOE de avisar a los recaudadores de ETA de que venía la policía pero eso tiene una explicación: No estaban en el Gobierno. A estas alturas, creo que pocos pondrían la mano en el fuego porque el PP no hubiera actuado de la misma repugnante forma que lo hizo el Ministerio del Interior dirigido por Rubalcaba, el que hoy quiere aparecer como implacable azote de la corrupción…ajena.

¿Qué les debe el PP a los nacionalistas catalanes, especialmente en una situación de mayoría absoluta? ¿Es el tancredismo de Mariano Rajoy o hay alguna otra razón?

¿Alguien se ha dado cuenta de que de repente han desaparecido todas las menciones a la orgía de corrupción de los nacionalistas catalanes? Parece que ya sólo existe Bárcenas. Ya no existen los Pujol y los Mas; ya no existen los EREs falsos, ya no existe la inmensa corrupción de los sindicatos y sus liberados, desapareció el caso Faisán, desaparecieron el duque empalmado y la infanta Urdangarina…sólo Bárcenas y, además, una coincidencia temporal y en los medios: Los papeles, sean auténticos o falsos, aparecen de la mano de un periódico que tiene como caseros a los Pujol, principales beneficiarios porque se deja de hablar de ellos y del hecho de que quieran llevarse otro montón de millones -más de 9.000- a cargo del bolsillo de todos y al mismo tiempo que siguen adelante con su movimiento secesionista. Cui prodest?

No estoy de acuerdo con la carta que circula por Internet pidiendo la dimisión preventiva; me suena todo a la maniobra habitual de una izquierda que nunca abandonó su idea de hiperlegitimidad -yo prefiero llamarla abiertamente fascismo- por la cual el poder les corresponde siempre digan lo que digan las urnas. No vi llamamientos parecidos en la etapa de Zapatero y motivos hubo, tanto por corrupción como por sectarismo e inutilidad. Sin embargo, que en España tengamos una izquierda con un comportamiento vergonzoso no puede en modo alguno justificar los desmanes y la corrupción de la derecha. Habrá que llegar hasta el final en este caso…y en todos los demás, caiga que caiga y esté en el partido que esté. También si es una testa coronada que, como tal, no está en ninguno.

Vuelvo al punto inicial: ¿Empiezan a tenerlo claro los afines al PP? La política española funciona con el mismo principio que garantizaba la paz en la guerra fría; la doctrina MAD que, además de «loco» significa Mutual Assured Destruction, es decir, que a nadie le interesa disparar porque los dos enemigos van a quedar aniquilados sea quien sea el que dispare primero. ¿Este comportamiento tan extraño del PP, incluyendo su consentimiento de los abusos nacionalistas, tiene algo que ver con que hubiera y haya todavía documentación que, de salir, pueda derribar cualquier gobierno del PP? ¿Por eso callaron ante el 11M y están ejerciendo más como una prolongación de Zapatero que como los limpiadores que las urnas reclamaron a gritos hace poco más de un año?

Si es así, señores, márchense. Si no pueden actuar porque les tienen cogidos con una serie de papeles que les derribarían inmediatamente, no pueden seguir ni un minuto más. Unas nuevas elecciones darían lugar hoy a un panorama similar a Grecia, país en el que el hartazgo de la corrupción de los dos grandes partidos llevó a una atomización del voto que lo ha hecho ingobernable. Muchos de los que han votado al PP no lo harían en una nueva elección pero eso no puede significar que ahora alguien vaya a confiar en Rubalcaba ni en ninguno de los demás pozos de corrupción en que se ha convertido el sistema político.

Señores del Gobierno: Hay muchos motivos para pensar que ustedes no pueden actuar y desde 2004 todos sus hechos parecen apuntar en esa dirección. Los papeles que salen ahora, tan oportunamente tanto por el tiempo para que se deje de hablar de otros casos de corrupción como por el medio, un periódico afín a los Pujol y al PSOE. Si pueden actuar, háganlo y, por supuesto, háganlo en el sentido en que una mayoría absoluta les exigió hace algo más de un año. Si no pueden actuar, márchense, no porque se lo pidan en Internet en una maniobra del tipo de las «manifestaciones espontáneas» de 2004 convocadas por SMS ¿se acuerdan? Con o sin petición, si tienen las manos atadas por la corrupción tienen que marcharse. Hoy mejor que mañana.

Los papeles de Bárcenas y la corrupción en el PP

Cuando alguien trata de guiarse por sus propios criterios, corre el serio riesgo de decir cosas que no le gusten a nadie. Avisado queda el lector:

  1. Hay quien empieza a pedir dimisiones preventivas y que el PP demuestre que los papeles que ha publicado El País son falsos. ¿Pasamos de la presunción de inocencia a la presunción de culpabilidad?
  2. A estas alturas del partido, tras los desmentidos tanto del PP como del propio Bárcenas, no me sorprendería en absoluto que los papeles fueran auténticos pero sí hay algo que me sorprende: El periódico «El País», el que en su día se anunciaba como «Diario independiente de la mañana», cosa que hoy sería una broma de mal gusto no es precisamente el medio más fiable para informarse cuando de cuestiones políticas se trata. Naturalmente esto se podría decir de muchos más medios pero no saco esto a colación con carácter gratuito: ¿A nadie le sorprende que los que aparecen en los supuestos papeles de Bárcenas sean las «bestias negras» de «El País» y que, en cambio, no aparezcan sus «niños bonitos» Gallardón y Rato? A mí sí.

Si puede justificarse la procedencia de los papeles sin lugar a dudas, hágase. Si hay dudas, a lo mejor una peritación grafológica -no creo que una cosa de ese tipo sea delegable- podía despejar dudas en un sentido o en otro. Si tiene que caer la cúpula del PP en pleno, no seré quien se oponga a ello pero me asquea esa visión hemipléjica por la cual se perdona todo a los propios y se pide el fusilamiento para los ajenos.

Luz y taquígrafos y, por supuesto, nada de auditorías de la señorita Pepis. Hasta el final pero, hoy por hoy, creo que lo más prudente es no creer ni a «El País» ni a los dirigentes del PP. Ni unos ni otros han mostrado ser dignos de confianza y lo que nos queda es exigir que este caso se lleve hasta sus últimas consecuencias…igual que debemos exigirlo en los EREs falsos, la corrupción de los Pujol, la infanta que no se enteraba de nada y tantos otros casos.

El dudoso futuro del PC tal como lo conocemos

Hace aproximadamente un siglo, las casas pudientes norteamericanas tenían UN motor eléctrico. Este motor, a través de complejos sistemas de poleas, reenvíos, etc. alimentaba todos los dispositivos que requerían algún tipo de movimiento rotativo y que, por supuesto, no eran eléctricos sino mecánicos aunque alimentados por una energía eléctrica que venía del motor único situado generalmente en el sótano.

Ahora mismo, esa situación nos resulta impensable porque cada dispositivo tiene su propio motor. Si a alguien se le pregunta cuántos motores eléctricos hay en su casa y hace recuento, probablemente se sorprenderá del resultado y, además, fallará en el resultado porque siempre habrá varios más en los que no había pensado. Algo similar está ocurriendo con el PC a medida que se va introduciendo «inteligencia» en los más diversos dispositivos. Además de esto, hay un dispositivo emergente que amenaza con tomar el relevo del PC a corto plazo: El teléfono móvil.

Hace varios años, un cambio de PC era obligado cada dos años porque la velocidad de evolución de los programas hacía que un ordenador de dos años ya fuera incapaz de manejar los más nuevos.  Este post, sin embargo, está escrito con un ordenador que tiene ya cinco años y ninguna prisa por cambiarlo, eso sí, tras haber sustituido el disco duro interno por un SSD. La velocidad de cambio se ha trasladado ahora a la telefonía móvil: Van apareciendo aplicaciones más pesadas y que teléfonos de un par de años son incapaces de manejar forzando al cambio. El dominio del teléfono móvil sobre el ordenador puede verse incluso en el aspecto estético: Al margen de la opinión sobre su calidad, basta con ver Windows-8 para tener la certeza de que se está viendo un sistema operativo de telefonía móvil.

El último Windows para PC ha sido el Windows 7 y en los entornos competidores, Android e iOs, puede verse una convergencia similar: Android es un Linux limitado que, a medida que va aumentando la potencia de los teléfonos móviles, va dejando de serlo hasta el punto de que ya se habla de la posibilidad de móviles con Linux sin limitaciones. En el mundo de la manzana, las quejas sobre iOS que han conducido a una notable pérdida de posición en el mercado es muy probable que tengan también una respuesta: MacOS también en los dispositivos móviles.

Los teléfonos con cuatro procesadores, memorias y capacidad de almacenamiento perfectamente homologables con un PC hacen esperar que, a muy corto plazo, la utilización de un teléfono móvil como ordenador sólo tenga dos barreras: Pantalla y teclado grandes. Los tablets y los ultrabooks podrían ver su final en el momento en que alguien decida sacar el «ultrabook tonto», es decir, una pantalla y un teclado provistos de batería y físicamente conectados al teléfono. Si el «ultrabook tonto» es suficientemente grande podríamos tener el perfecto sustituto del ordenador de sobremesa, al igual que ahora muchos utilizamos falsos portátiles como sustitutos.

¿Cuanto tardará este movimiento en producirse? A la velocidad que crece la potencia de los teléfonos móviles, aventuraría un máximo de dos años para que la era PC, al igual que el motor eléctrico único, comenzase una desaparición lenta pero inexorable.

«El vuelo» o el gusto de los directores por las utopías en aviación

Lo confieso: Ha habido un momento en que he empezado a ver películas en las que un avión tiene un papel más o menos protagonista para ver cuántas barbaridades imposibles se veían. El record, por ahora, lo lleva una película de la que ni recuerdo el título pero con un logro fuera de lo común: Una niña, sola en la cabina de un avión en vuelo, después de que alguien le diga que no puede desconectar el piloto automático -tampoco se sabe por qué- consigue lo imposible por el expeditivo procedimiento de golpear con un bate de baseball sobre el indicador luminoso. Chapeau.

Aviador tiene también una bonita escena, por cierto parecida a una que puede verse en El vuelo en la que un avión va cortando los tejados de las casas como si fueran de mantequilla y -atención- ello lo hace no sólo sin romper el ala sino sin alterar lo más mínimo su rumbo mientras va cortando tejados. En 2012, protagonizada por un Nicholas Cage con una cara de susto permanente, un avión a punto de estrellarse va arando el suelo con la punta de una de las alas sin que, de nuevo, el ala se rompa ni el impacto haga girar al avión clavando el morro en el suelo.

Siempre es admisible que haya ciertas licencias en el cine como, por ejemplo, el ADN de dinosaurio en un mosquito mantenido en ámbar de Parque Jurásico pero un poco más de documentación tampoco vendría mal.

En El vuelo, con una buena actuación de Denzell Washington en una película que se puede hacer larga y aburrida, hay algo más que licencias: La película se inspira lejanamente en el accidente del vuelo Air Alaska 261 pero con algunas diferencias importantes. En el vuelo tomado como inspiración, el estabilizador horizontal -la parte horizontal de la cola- quedó suelto debido al fallo de la pieza que explican al final de la película en lugar de quedar bloqueado. Si la pieza hubiera quedado bloqueada, como en la película, es probable que hubieran mantenido bastante control utilizando los controles convencionales para contrarrestar la superficie bloqueada pero supongamos que no. Supongamos que la cola del avión ha quedado bloqueada en la posición incorrecta y que no hay forma de contrarrestar el hecho…el avión no habría entrado en picado sino que habría seguido cambiando de dirección -es lo mismo que si en un coche a la salida de una curva no se endereza el volante- hasta que, en caso de que la estructura hubiera aguantado, hubieran conseguido su bonito vuelo invertido sin necesidad de hacer nada…eso sí, el vuelo invertido lo habrían conseguido tras un bonito looping exterior con lo que el avión estaría volando en sentido contrario del que llevaba al inicio.

Olvidemos ese pequeño detalle y concedámoslo también como licencia cinematográfica…supongamos que el avión ha picado y cuando está apuntando al suelo el piloto inicia el giro que les dejaría volando cabeza abajo. ¿Alguna idea de la pérdida de altura que en un avión no acrobático y de ese tamaño representa la maniobra? No especulemos; basta con ver este video en que el piloto de pruebas de Boeing Tex Johnston hizo eso mismo con un Boeing 707.  Aunque el piloto defendió después que la maniobra no tenía riesgo, puede verse la pérdida de altura que representa como para pensar que es posible lo visto en la película y, cuando están cerca de tierra, pueden volver a colocar el avión en su posición normal sin estamparse contra el suelo.

Se les incendian los motores aunque no se sabe muy bien por qué. Ya puestos ¿qué tal unas cuantas anacondas o tigres de Bengala que fueran en la bodega y se escapan para dar animación al asunto? De nuevo, aceptémoslo como licencia cinematográfica. Extinguen el incendio del motor y luego piden potencia máxima…por supuesto, la extinción del incendio deja el motor totalmente incapacitado para dar mucha ni poca potencia pero, además, van en invertido -no se sabe de dónde están tomando el combustible las bombas aunque tengan el detalle de poner el aviso de que falla la alimentación- y han estado arrojando todo el combustible antes del «aterrizaje». Para concluir, la torre golpeada con el ala, aunque hubiera sido de papel, habría bastado para romper el ala o, como mínimo, para desviar la trayectoria del avión en la dirección del impacto y no al revés como ocurre en la película.

Si a alguien se le vuelve a ocurrir hacer una película sobre accidentes de aviones, le sugiero que tome como modelo este otro caso más creíble sin necesidad de recurrir a tantas licencias cinematográficas e igualmente útil para reflejar el drama del héroe alcohólico. El director no ha podido sobreponerse a la tentación de colocar en su película un avión de pasajeros en vuelo invertido y sale lo que sale…lo de siempre.

What happens with Boeing 787?

Some journalists have started to compare 787 with Comet. That is not the right comparison:

De Havilland Comet was the first jet, by far, more little than the present ones, and it developed a nasty habit: Exploiting in mid-air. Comets were flying higher and faster than propeller planes but the engineering was the same and there was the problem: The difference of pressures between the cabin and the outside were fatiguing the materials until the final crack. Of course, this final crack happened at a moment when the difference of pressure was at its peak, that is, flying at cruise level.

Perhaps a nearer plane to compare should be the DC-10 by McDonnell Douglas. The final scene of the plane, an also of the manufacturer, should be the accident of Turkish Airlines 981. The investigation should discover many things about the manufacturer like ignoring serious design flaws or «oiling» the regulator to pass as a recommendation something serious enough to guarantee a design change. Nothing of this kind has been seen in Boeing but an idea remains: A bad design, and DC10 was a bad design, can kill a big manufacturer.

Boeing 787 was and still is the weapon that Boeing was trying to use to reach Airbus level in commonality and cost contention. When Airbus launched, years ago, its A320 model, it was not a single plane but a platform that, repeated in different sizes and ranges, could start a full family. Boeing never had that family and the situation was even worse once Boeing had to buy the remains of McDonnell Douglas with a fully different fleet. Boeing 787 was intended to be the «A320 from Boeing», that is, the starting point for its future models.

The plane has some very attractive things from the passenger point of view like a higher cabin pressure getting a more natural environment especially for long flights or a big increase in windows size having more natural light in the cabin…it also had a new model of batteries that seems to be guilty for almost all of the problems that the plane had during its first months of commercial life.

It’s true that it has been a problem with a window in the flight-deck but this is not the first time that this happens with a new model. Furthermore, an Airbus A380 had an explosion in one of the engines and it was very near to disaster (it is not an engine stop in one plane with 4 engines but an explosion that severed a lot of hydraulic, electric and data lines and provoked massive fuel leaks). The presentation of the A320 was also «funny». Even though, the model and the whole family who came afterwards have been successful.

Boeing can recover from the 787 issue but  time is against them, not to say competitors as Airbus and new ones as the Chinese Comac and, of course, Russian manufacturers that start to try to compete in the high-technology aviation.

Esto tiene que acabar

La guerra de dossieres entre partidos está dando lugar a una situación chusca: Las últimas publicaciones sobre la corrupción en el PP son silenciadas por los medios afines a la vez que otros, igualmente enfangados en la corrupción, aprovechan para dar lecciones. ¿Quién va a dar lecciones? ¿Un PSOE que en la etapa de Felipe González fue desalojado por el nivel de corrupción alcanzado y en la de Zapatero lo fue por la inutilidad del personaje mientras iban saliendo casos de corrupción como el de los EREs de Andalucía o el del ministro Blanco? ¿Los nacionalistas catalanes, envueltos en la bandera para tapar su propia corrupción?¿Quizás la Corona que vuelve a tratar a Urdangarín como «uno de los nuestros» y que, a la vista de las noticias, no parece ajena a las manipulaciones de éste? ¿Los  sindicatos con sus subvenciones, sus liberados y su cobro de comisiones por despido en los EREs?

La única conclusión que puede sacar cualquiera que se encuentre libre de sectarismo es que la corrupción está extendido por todo el arco político exceptuando, de momento, a algunos pequeños partidos. El ciudadano sigue aguantando subidas de impuestos y rebajas de servicios a la vez que contempla cómo las rebajas en la Administración Pública afectan al sueldo de los funcionarios pero no a las decenas de miles de puestos creados para pagar favores a los amigos y compañeros de partido. Ahí sigue primando la barra libre.

No es sostenible; si a alguien le sirve el ejemplo, hace pocos años Grecia tenía un sistema bipartidista -como el español- que se vino abajo porque la corrupción generalizada llevó al ciudadano medio a olvidar la doctrina del voto útil y empezó a votar a partidos pequeños, a menudo antisistema de extrema izquierda y de extrema derecha, convirtiendo el país en algo ingobernable.

Quien no quiera ver la similitud con la situación española porque prefiera seguir chupando de la teta pública todo el tiempo que pueda o porque sea un «optimista antropológico» como un notable imbécil dijo de sí mismo…allá.

«The Management Myth: Why the Experts Keep Getting it Wrong» by Matthew Stewart: The real mistake of Taylor

Many books start with a promise that starts to fade once read a few pages. «The Management Myth» is just the opposite: It starts with common knowledge about how consulting firms work to go into the roots of the problem and the author puts those roots in…Taylor.

For many of us, Taylor is interesting mainly for historic reasons about how organizations evolved. Taylor has been strongly critiziced because of his hard-nosed approach but nobody spoke about his results. Taylor’s results seemed to be right but through the wrong way. In other words, criticism to Taylor has been based in his «The goal justifies the means» practice. Nobody has never -at least, as far as I know- questionned if the goal was really reached or everything was a carefully crafted myth.

Taylor, the father of the so-called «Scientific Organization of Work» started his successful career in Bethlehem with workers moving pig-iron bars. He reported a big increase in productivity from the application of strict scientific principles and -this is the most important part- this principles could be applied to any organization in any activity. The idea of common principles shared by all business activities and scientific methodology to deal with these activities should be the starting point of Business Schools.

Perhaps, the supposition that pig-iron moving is a kind of micro-world whose principles are valid to every single business activity could be discussed. The most common discussion never reached this point but remained fixed in the social model that Taylor model could imply. Stewart in his book goes beyond: He shows data alleging that the Bethlehem works were not so successful as Taylor pretended; the methods were not as scientific as Taylor alleged and the big one: Profits coming from Taylor improvements were directly to the pockets of Taylor since they were by far minor than his consultancy bill for the project.

The book has some parts to be discussed. For instance, the author says that a scientific attitude does not imply the existence of a scientific field and, from this point of view, he rejects the possibility of speaking about something as a science of management. The first point is true but the conclusion could be wrong: Management is a continuously evolving activity and complex enough to justify the existence of some general principles. If these principles have to be called science or technique, that should be a minor point. Business Management is a discipline in itself and pretending to be «scientific» could be a way to escape from his findings to be discussed but this attitude itself -the one that Taylor showed- cannot be named scientific.

Science means open discussion and information enough to reproduce the alleged findings. Taylor did not meet any of these conditions in his work and that is the main objection that can be made. Stewart goes beyond: He shows how some of the problems of management today have their roots in Taylor ideas: Underinvestment, strict labor división, simplistic indicators and so on.

In a moment where Taylor appears again under the shape of Information Technology , the approach of Stewart can be especially relevant, even if we disagree about the role of Business Management as a discipline.

When the wrong person is at the wheel

Can the wrong person spoil a well-conceived project? Napoleon Bonaparte already answered this question when said to prefer an army of rabbits driven by a lion than an army of lions driven by a rabbit. In the second half of II World War, some of the collaborators of Hitler were driven crazy because Hitler was waiting for “the voice” to tell him what to do.

Perhaps, mentions of Napoleon or Hitler could invite to think that cases where a single person can be very damaging for organizations are scarce and limited to war situations. Far from it. One of the first duties of real managers could be defined by a single word: Contention. The world outside is confusing enough to have someone at the top introducing more confusion instead of choosing carefully where to look and which are the issues that deserve attention.

Instead of that, some ill-selected managers enjoy making waves. If someone is not very sure about his position and his abilities –perhaps with good reasons- the experience of having a whole organization confused as an answer to his erratic behavior could be rewarding. At the end, he could not be able to find a positive way to affirm his own importance. Hence, the noise returned from the organization to his own behavior is like music for his ears. The noise says about his importance, not to mention his inadequacy for the job but this is harder to hear for him.

I would not like to put names to this kind of behavior even though, as any enough experienced person, I should miss fingers in both hands if I had to count all the times that I have seen this pattern. When it appears once more, it is a dejà vu feeling. Perhaps many head-hunters are convinced of Dilbert Principle where it states that bad workers are displaced to the place where they can be less damaging, that is, to the top of the organization. Perhaps that is why many of them seem to be more concerned with “aestethics” than with the real value –or the real threat- that they can introduce into an organization.

Of course, shouting the own incompetence with every single action is not the only way to have the wrong person at the wrong place. There are others even worse and very common, for instance, showing a behavior full-centered in their own convenience at the expense of the organization whose interest they are supposed to defend. However, these people are professional liars and harder to detect than the first ones.

Crazy, erratic and impulsive people are much easier to detect. If every single day is a test showing the incompetence of someone, if decisions made yesterday are reverted without reason today, if a whole workforce is asking every day “now, what?”, a question has to be asked to the one who decided about hiring someone visibly incompetent: Where were you looking at?

Please, feel free to put the name that fits the description of the glorified incompetents that you have gone into. Of course, I have my own list but it is not the objective of this post to make it public 🙂