¿Qué fue del Chrome OS?

Los infelices usuarios de netbook, a los que nos ha tocado sufrir la extraña imposición de Microsoft sobre la limitación de memoria y las chapuzas de diseño de algunos fabricantes, como Asus y su modelo dotado de SSD dividido en dos unidades, seguimos esperando un sistema operativo que se suponía que estaría disponible para noviembre del año pasado.

¿Qué ha ocurrido?

Cierto que Linux sigue siendo capaz de resucitar ordenadores que se habían dado por perdidos pero, por mucho que muchos de sus entusiasmados usuarios traten de convencernos de lo contrario, sigue siendo un terreno vedado al usuario medio y las supuestas facilidades de instalación a menudo no lo son tanto. Windows, aparte de otros problemas, continúa siendo un pozo sin fondo de consumo de recursos informáticos y sus sucesivas versiones pueden convertir el ordenador más rápido del universo en lento en cuestión de pocos meses y de Apple ¿qué decir? Si los chicos de la manzana tuvieran la posición de predominio de mercado de Microsoft, acabaríamos sacando a Bill Gates en procesión y rogando por su vuelta. Apple se entiende con Apple y punto.

Un estudio sobre el futuro del malware en Internet avisaba de que su siguiente objetivo iban a ser las redes sociales y el Chrome OS. Pues bien, el Chrome OS ha conseguido el record de ser vehículo de malware antes de aparecer. ¿Sorprendente? No tanto. Pueden encontrarse supuestas betas en distintos lugares de Internet y, si no todas, buena parte de ellas llevan un kit completo de virus, troyanos, rootkits y toda la porquería que nos podamos imaginar.

¿A qué están esperando en Google?

Google: Decisiones con significado político en empresas privadas

Aparece hoy la decisión de Google sobre la autocensura exigida por China y a la que, finalmente, Google ha decidido negarse:http://www.pc-actual.com/Actualidad/Noticias/Google-pone-fin-a-la-censura-china

No puede sino darse la enhorabuena a Google por una decisión que, en el corto plazo, seguro que va a afectar negativamente a su cuenta de resultados -la renuncia al mercado chino- pero que ha puesto el principio de la libertad de información de sus usuarios por encima de la rentabilidad. A lo mejor, al final resulta cierto que son distintos de Microsoft y no intentan simplemente establecer un monopolio de facto y hay algo más. Ojalá sea así.

No es la primera vez que una empresa toma o se ve obligada a tomar decisiones interpretables en un sentido político. En España, hace algún tiempo tuvimos el caso Air Berlin donde, para vergüenza de las empresas españolas, tuvo que ser una empresa alemana la que diera un puñetazo en la mesa cuando, dentro del intento de eliminar el español por algunos gobiernos autonómicos,  pretendían obligarla a utilizar el catalán en lugar del español, idioma oficial en toda España por el momento.

En Cuba todavía está pendiente la controversia que trajo la famosa ley Helms-Burton que trataba de boicotear en Estados Unidos a las empresas con negocios en la Cuba castrista y hace sólo unos días hemos podido escuchar amenazas a las empresas españolas en Venezuela a cuenta de las acusaciones de colaboración con ETA.

Si muchas empresas mostrasen los principios de actuación que hoy muestra Google, la vida sería mucho más difícil para las dictaduras de cualquier signo, izquierda, derecha o nacionalista.

E-books: Kindle DX; el futuro que no acaba de llegar

Probablemente el mejor E-book del momento, al menos hasta que Asus ponga a la venta el presentado en el Cebit,  pero MUY MEJORABLE.

Lo mejor: El formato. Una pantalla de 10.5 deja pequeños a todos los modelos que ahora mismo se venden en el mercado con la excepción del I-Pad que no es un E-book sino un invento del marketing de Apple. El resto es mucho más cuestionable y deja demasiado en evidencia que el Kindle es, ante todo, un artilugio de Amazon con el objetivo de vender más libros.

Vamos por apartados:

  • Formatos admitidos: Amazon dice que su nuevo modelo admite ficheros PDF y es una verdad a medias que, cuando llevamos a efectos prácticos, es casi una mentira abierta. Si alguien hace el intento de conectar el Kindle DX al ordenador como si fuera un disco externo y, por el procedimiento de cortar y pegar, trata de llevarse su biblioteca de PDFs al dispositivo se encontrará con una sorpresa: El Kindle NO lee los PDFs porque, según dice el mensaje, el documento lleva algunas particularidades que lo hacen ilegible, particularidades que al parecer tienen todos los PDFs que están en el ordenador.  Es posible, buscando por Internet encontrar programas que transforman un PDF normal al tipo de PDF que admite el Kindle y entonces nos encontraremos con el problema del tamaño de letra. Conclusión: Acaba siendo mucho más práctico buscar otro programa que transforme los PDFs al formato nativo del Kindle porque la transformación no nos la evita nadie. O sea, LA COMODIDAD DEL CORTAR Y PEGAR PDFs DEL ORDENADOR AL KINDLE NO EXISTE.
  • Conectividad:  La otra asignatura pendiente de muchos E-books. En la publicidad del Kindle DX astutamente nos venden que no tenemos que buscar wireless. Traducido al lenguaje no publicitario, ese mensaje significa que EL DISPOSITIVO NO PUEDE ACCEDER A REDES WIRELESS sino que su forma de conectividad, aparte de la conexión USB al ordenador que acaba siendo lo más práctico, es un sistema por el cual ÚNICAMENTE ES POSIBLE COMUNICAR CON AMAZON bien para compra de libros o bien para descargarse copias de respaldo o nuevo material. Con cada Kindle, Amazon abre una cuenta de correo electrónico a la que sólo se pueden enviar mensajes desde cuentas previamente autorizadas. Si ese mensaje lleva un fichero, éste es transformado en el formato del Kindle y remitido al dispositivo por la conexión 3G privada establecida entre Amazon y el dispositivo y, además, este sistema de conversión puede generar costes tanto por la transmisión del mensaje como por el peso del fichero. Esa falta de conectividad implica que el Kindle no puede ser utilizado para la lectura en Internet de textos si la suscripción no se ha realizado previamente en Amazon. Por ejemplo, hay bibliotecas universitarias que permiten leer prensa, journals o incluso libros enteros pero no permiten descargarlos. Todo este material no es accesible desde el Kindle.
  • Estructura de directorios: Inexistente. ¿Para qué sirven 4 Gbs. de espacio si no podemos ordenar los contenidos? Los que, sea por motivos de trabajo o de ocio, acumulamos mucho material para leer en el ordenador, solemos tener ese material en una estructura de carpetas y no «a mogollón», de forma que no sea necesario hacer una búsqueda textual (imposible si el formato es PDF) sino que vamos al lugar donde sabemos que hemos colocado el documento por razón de su contenido. En el Kindle no queda más que navegar por la lista de títulos.

Asus había presentado un E-book que, al parecer, respondía por completo a lo que en otro post establecía como requerimientos del perfecto E-book, es decir, tamaño de pantalla decente, admisión de múltiples formatos, capacidad y conectividad. Sólo falta por ver el precio. La baza del tamaño es lo que hace más atractivo al Kindle DX pero el resto, como puede concluirse de la descripción, se mueve en un terreno pantanoso entre la carencia y el engaño flagrante.

NOTA: Comparativa de E-Readers: http://www.pc-actual.com/Laboratorio/Especiales/El-placer-de-la-lectura-digital-8-ebook-reader-a-examen-59274

La otra cara del cambio climático

En Youtube puede encontrarse un documental, en su día emitido por Telemadrid, dividido en varias partes. Ésta es la primera: http://www.youtube.com/watch?v=D-cXe0HHaZ8 y deja claro que cuando un asunto de carácter científico es utilizado por los políticos, se produce un fenómeno parecido al rey Midas…éste transformaba todo lo que tocaba en oro mientras que aquéllos transforman todo lo que tocan en algo mucho más maloliente y menos valioso que el oro.

El punto principal sostenido por el documental es que, a la vista de los datos disponibles, la idea de que el calentamiento está causado por el CO2 que, a su vez, proviene de la actividad humana no tiene un origen científico sino político y da argumentos científicos bastante razonables para pensar que el documental puede estar en lo cierto, incluso antes de conocer las falsificaciones de datos que salieron a la luz gracias a la actividad de un hacker por parte de los defensores de la teoría del cambio climático.

Ésta es una parte del documental, en el que aparecen científicos supuestamente vinculados al IPCC a pesar de que dimitieron por no estar de acuerdo con las conclusiones o con la censura de datos o conclusiones producidos en esa organización. La idea que se transmite es que el clima está cambiando constantemente y que un factor infinitamente más importante para determinar el clima que el CO2 es la actividad solar y sus variaciones.

La otra parte es menos agradable: El documental critica a los partidarios de la teoría del calentamiento global como políticos ejerciendo de falsos científicos pero parece que sus autores han decidido combatir al fuego con fuego y también se realizan críticas y valoraciones de tipo político y, al entrar en ese terreno, se omiten algunos datos de carácter científico porque tanto partidarios como detractores de la idea del calentamiento global están ya en el trazo grueso y en el navajeo político más que en tratar de averiguar qué hay de cierto en todo esto.

Se puede estar de acuerdo en que el registro de temperaturas no llega más allá de principios del siglo XX, se puede estar de acuerdo en que hay un sesgo de los datos por haberse cerrado algunas de las estaciones de observación situadas en Siberia y que contribuían a bajar la media global pero, si es así, la teoría del cambio continuo no es ni más ni menos respetable que la del calentamiento. Si recursos como el análisis del hielo polar permiten establecer con certeza la existencia de cambios a lo largo de toda la vida del planeta ¿qué importancia tienen los registros y el hecho de que sean recientes? ¿Es realmente necesario tratar de convencernos ahora de que la malaria no es una enfermedad tropical porque hubo una epidemia en Arkangel a principios del siglo XX? Parece que todo vale para criticar al contrario, incluso cuando la critica pueda dejar en evidencia lo poco consistente de algunos argumentos propios.

La conclusión sería que es un documental que hay que ver. Los argumentos científicos parecen sólidos y muestran la debilidad de la teoría del calentamiento global que, efectivamente, parece provenir más del activismo político que de la ciencia o de un movimiento ecologista ajeno a la política. Es una pena que, junto con esos argumentos científicos, también se aproveche la ocasión para entrar en la batalla política. O ciencia o política; las dos cosas juntas hacen muy mala mezcla sea cual sea la querencia política de quien intenta tal mezcla.

Infarto cerebral en la cabina del avión (Air France 447)

Hoy mismo leía un interesante artículo con el título de este post acerca del misterio del accidente de Air France en mitad del Atlántico:http://xlsemanal.finanzas.com/web/articulo.php?id=53778&id_edicion=5027

Me llama la atención, sin embargo, por qué tanto énfasis en un problema que debería ser mucho menor importante de lo que ha mostrado ser…y si no es así, es que hablamos de un fallo de mucho más calado que, como el propio artículo señala, puede afectar si no a todos a gran parte de los aviones comerciales actualmente utilizados.

Que un sensor funcione mal puede ocurrir y, al parecer, en este caso ha ocurrido. Que ese sensor dispare una respuesta automática basada en datos erróneos empieza a ser más grave y, al parecer, eso también ha ocurrido en este caso. Que esa respuesta automática coloque al avión en una situación sin recuperación posible es muchísimo más grave y todo va apuntando a que eso también ha ocurrido en este caso.

El «infarto cerebral» a que se refiere el artículo no es otra cosa que un ordenador que se hace un lío cuando comienza a trabajar con datos erróneos. Sin embargo, ese «infarto cerebral» no tiene por qué colocar al avión en una situación irrecuperable y, si ocurre así, habría que empezar a pensar más en el diseño básico del avión que en sensores, ordenadores o software.

No es cierto, como afirma el artículo, que todos los aviones actuales compartan el fallo en el diseño básico pero es cierto que muchos, llevados por la maldita guerra por la eficiencia, lo comparten y eso hoy, una vez que ha ocurrido eso que supuestamente jamás iba a ocurrir, podemos decir que es un fallo muy grave. Ahora se lanza una nueva operación de búsqueda de las «cajas negras» pero, aunque parece prevalecer la ley de la omertá, lo cierto es que todo el mundo tiene algo muy parecido a la certeza sobre qué y por qué ocurrió; la deep stall de que habla el artículo.

Los sensores pudieron ser un agente iniciador pero, si son algo más, es porque ese agente iniciador actuó sobre un fallo mucho más profundo y que responde a una filosofía de fabricación y de operación donde, en una guerra abierta por la eficiencia, se han subestimado otras variables y todos se han convencido de que algo así nunca iba a pasar…hasta que pasa.

Aterrizajes ecológicos: Vale…pero con tranquilidad

Viernes 12 de marzo en el vuelo de Iberia 813 de Gran Canaria a Madrid:

En un momento, el piloto comunica que el avión (un 340-300) ha despegado con 20.000 kgs. de combustible. Después de observar algunos detalles, podría concluirse que los ha pagado de su bolsillo:

Lo primero que hace es que se nos sube a 39.000 pies con el inevitable efecto de que, al cabo de una hora, el estómago está con una hinchazón semejante a la que tendría digiriendo una fabada asturiana pero sin haberla disfrutado. Vale; todo sea por el ahorro.

Lo segundo es una exhibición de aterrizaje ecológico: El avión comienza a descender de forma continua sin que se noten los típicos escalonamientos donde el régimen de motor aumenta y el avión nivela. No hay nivelación y el avión continúa sin dejar de descender en ningún momento.

Se supone que lo ecológico es la aproximación pero no el aterrizaje donde, cuando se está próximo a la pista, se vuelve a meter motor para tener capacidad de reacción en caso de que fuera necesario abortar el aterrizaje en el último momento…así se supone que ocurre pero no en este caso: El avión sigue su descenso continuo sin que en ningún momento aumente el régimen de motor, claramente audible desde la fila 25,  hasta que se encuentra con el suelo.

No sé si era una apuesta o el piloto pagaba el combustible de su bolsillo. Sea como fuere, un aterrizaje en descenso continuo y con los motores al ralentí cerca del suelo no parece muy prudente, especialmente con el avión cargado de pasajeros.

El aterrizaje, más propiamente la aproximación, ecológico va a tener problemas en aeropuertos muy congestionados que no permiten la pauta de descenso continuo y lo requieren escalonado. En momentos de poco tráfico, ese problema desaparece y no hay ningún riesgo para la seguridad del avión…siempre que no se intente llevar el avión hasta el suelo de esa forma.

Para poner un ejemplo accesible a todos, está muy bien la conducción económica tratando de gastar la menor cantidad posible de gasolina pero a casi nadie se le ocurre pensar en la conducción económica cuando va a hacer un adelantamiento y lo que importa es la capacidad de respuesta inmediata. Hablamos de lo mismo: Aterrizaje ecológico vale pero los experimentos con gaseosa.

¿Hablamos de crisis económica o de crisis de principios?

Hace pocas semanas, Carmen Posadas publicaba un artículo sobre «el pensamiento en pack»:http://xlsemanal.finanzas.com/web/firma.php?id_edicion=4947&id_firma=10572. En el artículo, se quejaba de algo que cualquier observador de la realidad reciente española puede atestiguar: En el momento en que un partido toma posición por algo, ese algo pasa a ser «de derechas» o «de izquierdas» aunque, en principio no tenga absolutamente nada que ver con la política.

Siguiendo esa absurda lógica, ya hemos visto que los trasvases son de derechas y las desaladoras de izquierdas, las nucleares de derechas y los molinillos de izquierdas, alejar un barco de la costa es de derechas y llevarlo a puerto de izquierdas, empurar a Garzón es de derechas y cubrirlo es de izquierdas, criticar la ley del aborto es de derechas y apoyarla de izquierdas e incluso podríamos llegar al máximo despropósito de que algo pueda ser alternativamente de derechas para pasar a serlo de izquierdas: Mantener a Montes en su puesto en el hospital de Leganés pasó en un tiempo record de ser de derechas a ser una exigencia irrenunciable de la izquierda.

Clamar por la igualdad de la mujer y llevar principios de discriminación positiva incluso al Código Penal al tiempo que se acepta que, en otros sitios o a veces aquí mismo, en nombre del relativismo cultural sigan dándose prácticas como la ablación del clítoris, clamar porque la pareja homosexual se denomine «matrimonio» para normalizarla más al tiempo que se calla ante países donde se ejecuta a homosexuales simplemente por serlo, atacar a unos dictadores mientras se ejerce de alfombra con otros, no menos repugnantes que los primeros, porque dicen ser de otro signo…podríamos continuar y no acabaríamos con las contradicciones que dejan en evidencia que los políticos o sus lacayos cuando incurren en ellas, lo hacen porque no les importan los principios y lo que defienden son sus intereses particulares.

Los principios son una excusa como muestra claramente su utilización selectiva. Si son principios, lo son siempre; si unas veces se invocan y otras, en que sería de aplicación idéntico principio, se opta por callar, está claro que son intereses lo que se está defendiendo. El «Derecho es lo que aprovecha al pueblo alemán» de los nazis está mucho más cerca de la práctica política actual de lo que a muchos nos gustaría. Cámbiese «pueblo alemán» por «nosotros», es decir, el grupo, partido, secta o como se quiera llamar y se encontrará que define exactamente muchos comportamientos.

El pensamiento no funciona en «packs», como señala Carmen Posadas. Eso, simplemente, no es pensamiento sino esperar a ver qué dicen los que se suponen propios para, a continuación, repetir el mensaje. Es posible que la gran crisis que tenemos que afrontar no es otra que la representada por la renuncia a pensar por cuenta propia y la disponibilidad para repetir consignas hueras.

En la situación actual, hay que explicar cosas incómodas, especialmente incómodas para quienes nunca han querido que sus aborregados altavoces dejen de serlo. Por ejemplo ¿cuál es el sentido del derecho al trabajo en un país donde el nivel de desempleo alcanza cotas históricas? ¿quién paga el derecho a la vivienda o el derecho a una pensión digna? ¿prima la excelencia y el esfuerzo el sistema educativo en todos sus niveles? ¿es justo que los políticos, desde el rey hasta el último sindicalista liberado, vivan en su burbuja y se encuentren ajenos a la situación que padecen todos los demás y fabriquen reglas sólo para ellos? Un autor, al que no tengo demasiado aprecio en su faceta de historiador, definía hace unos días a nuestra «clase política» como «chusma política» y las conductas de que estamos siendo testigos invitan a darle la razón.

¿Es justo que se responda a los hechos en función de quién los haya cometido en lugar de hacerlo en función del hecho cometido? Noriega, el ex-dictador panameño, resumía su programa político en una frase tan refinada como «A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo». ¿No se está haciendo lo mismo en España cuando se apoya a un juez porque es amigo y eso, según la lógica Noriega, debería ser suficiente para que  no importe lo que haya hecho? ¿No se está actuando de esa forma cuando unos dictadores son tratados con mimo mientras que otros son criticados? ¿No se está destrozando lo que queda de un estado de derecho cuando, además de sentencias más que cuestionables, se tiene el estatuto catalán en la nevera y en cuestiones como la negociación con ETA y el 11-M algo huele a podrido y se esté intentando enterrar antes de que se sepa qué es?

José Antonio Marina decía que un mal gobierno puede sumir a un país en unos abismos de imbecilidad de los que puede ser difícil salir. Probablemente, eso es lo primero que hay que hacer: Salir del abismo de imbecilidad que representa ese «pensamiento en pack» según el cual cada uno se entera o no se entera de aquello que le dicen y, además, acepta sin crítica alguna la versión que le venden de los hechos: No sólo nos dicen dónde hay que mirar sino qué es lo que hay que ver.

¿Es tan difícil decir cuál es la situación y partir del principio de que aquí nadie regala nada y, en consecuencia, va a tocar trabajar o estudiar con mayor empeño y posiblemente en peores condiciones? Naturalmente, sí que lo es en un país que creyó ejercer de nuevo rico y, entre incompetentes y golfos propios y ajenos, le han pinchado el globo. Nada tiene que ser intocable, incluyendo a los políticos y sus privilegios que hoy resultan ofensivos. Si eso se tiene claro, saldremos. Si no es así, a lo mejor alguien ha pensado que todos esos derechos, de los que nunca se ha querido decir que comportan obligaciones, los va a pagar «Uropa» y que España va a poder vivir en una situación tipo PER a costa de daneses, alemanes, ingleses, franceses, etc. Si ésa es la idea, que esperen sentados y que miren casos como los de Grecia o Islandia.

La otra opción ya la daba Serrat: «Escapad, gente tierna, que esta tierra está enferma y no esperes mañana lo que no te dio ayer». Sin embargo, hay esperanza pero ésta pasa por tirar por la ventana a los demagogos de cualquier signo que se han acostumbrado a vivir -muy bien- a costa nuestra y no darle vacaciones ni al pensamiento ni a los principios comenzando por la meritocracia y sus parientes, la ética del esfuerzo y la igualdad en la línea de salida pero haciendo que la llegada se la gane cada uno.

Garzón y el porquero de Agamenón

Dícese que «la verdad es la verdad díganla Agamenón o su porquero» y de ahí la referencia.

Está claro que una figura como la de Baltasar Garzón tiene muchas pasiones y muchos intereses encontrados pero lo que se está juzgando en este momento con respecto a él son tres hechos muy concretos:

  • Garzón le pidió dinero -más de 300.000 euros- a un banquero que tenía una causa abierta en su juzgado.
  • Garzón grabó conversaciones telefónicas entre detenidos y abogados a pesar de que esto está expresamente prohibido salvo para delitos de terrorismo.
  • Garzón pretendió encausar a Franco y a algunos de sus generales muertos hace muchos años contradiciendo los mismos argumentos que utilizó correctamente para no encausar a Santiago Carrillo que estaba y sigue vivo.

Se podrá decir, como ha dicho el propio Zapatero, que Garzón ha sido muy valiente. Se podrá o no estar de acuerdo con el comentario de Zapatero pero el problema es que no hace al caso como tampoco hacen al caso muchas otras actuaciones nacionales e internacionales del juez-estrella y las opiniones que éstas le puedan merecer a cada uno.

Ya tenemos experiencia de actos delictivos que son perdonados si uno se envuelve en la bandera adecuada (Pujol y Banca Catalana, por ejemplo) o si cazan con la persona adecuada (los Albertos). Podrán existir amistades e intereses en un sentido y en el contrario pero, si se permite que esos prevalezcan para librar a Garzón de una expulsión que se ha ganado a pulso con los tres hechos señalados, creo que habrá que darle la razón a Pedro Pacheco cuando, siendo alcalde de Jerez, afirmó literalmente que «la justicia es un cachondeo» e incluso se podría ir bastante más allá: Cuando la justicia sale por la ventana, la dictadura -por muy sonriente que quiera aparecer- ha entrado por la puerta.

www.estosololoarreglamosentretodos.org

A lo mejor a algún mal pensado, la campaña del título, creada en los aledaños del partido del gobierno, le recuerda a esta otra: http://www.youtube.com/watch?v=-WyLP8BV4JY&feature=fvw y no es extraño: Al fin y al cabo, viene de la misma factoría.

No es con optimismo vacío de razones y contenidos, ni el de 2008 ni el actual, con el que se va a arreglar la situación por mucho que nos repitan el lema. A estas alturas, parece claro que la habilidad para la propaganda no se ve acompañada con la capacidad de gestión y quizás son muchos los que empiezan a pensar que esto no lo vamos a arreglar entre todos y que, como mínimo, sobra uno si realmente se quieren arreglar las cosas. Exactamente: El que estás pensando.

Mi perfecto e-book reader: Ni los actuales ni el Ipad

No es infrecuente cuando se tocan desarrollos que tienen que ver con la electrónica y la informática que las realidades vayan más rápidas que la imaginación. Por tanto, este comentario no tiene otro valor que el de un experimento. Me limito a reflejar cómo sería para mí un lector de libros electrónicos perfecto y, una vez hecho eso, todo consiste en esperar a ver cuánto tiempo tarda la industria en tener disponible algo parecido:

Lo primero que necesita es funcionar con tinta electrónica. Decir que el Ipad puede servir de libro electrónico es lo mismo que decir que un portátil puede utilizarse con esa función. Las pantallas son mucho más agotadoras para la vista que la tinta electrónica y no se aguantan sesiones de lectura largas.

Segundo: Un tamaño adecuado, acompañados de un grosor y un peso pequeños y una amplia autonomía. Una pantalla de 6 pulgadas como las que ahora se están vendiendo significa tener que estar jugando con el scroll todo el tiempo y, en consecuencia, el mínimo razonable debería ser justamente el doble, entre 12 y 14 pulgadas.

Tercero: Conectividad con posibilidad de leer material que está en la red a través de conexiones inalámbricas e incluir la posibilidad de conexión de alta velocidad (3,5G) de telefonía móvil.

Cuarto: Compatibilidad con los formatos más populares como PDF.

Quinto: Capacidad de almacenamiento suficiente para poder llevar consigo toda una biblioteca y capacidad de intercambio fácil con ordenadores domésticos.

Sexto: El precio no debería ser superior a los 200 euros aunque, si alguien sacase un producto como éste, podría ponerlo en este momento en un precio bastante más alto, pongamos el doble.

Hoy por hoy, todo esto es una carta a los Reyes Magos puesto que nos están vendiendo por 300 euros aparatos con pantallas de 6 pulgadas, con formatos propietarios y con grosores en algunos casos muy considerables. El Ipad ha perdido una oportunidad de oro para ser ese lector de libros electrónicos útil de verdad que muchos estamos esperando; en lugar de eso, se ha convertido en un portátil de quiero-y-no-puedo aunque, eso sí, con mucho marketing y mucho diseño.