Categoría: Organizaciones
El cielo y el infierno en Europa: La organización alemana
Dicen las malas lenguas que en el cielo los organizadores son alemanes, los policías son ingleses, los diseñadores son italianos y los cocineros son franceses.
Si nos vamos al otro lado, el infierno, los organizadores son italianos, los policías alemanes, los cocineros ingleses y los diseñadores franceses.
Como todos los estereotipos, es una generalización que va más allá de lo razonable aunque, como buena parte de las generalizaciones, también tiene parte de razón.
Hace ya tiempo, me encontré en un congreso en Italia donde, habiendo organizado una cena de gala, decidieron que la mejor forma de transportar a los congresistas era alquilando un autobús urbano -con su dispositivo para picar el bonobus y todo- y, además, decidieron ahorrar en autobuses poniendo pocos y la gente iba apiñada. Era divertido ver a gente vestida con sus mejores galas, trajes largos y demás, en un autobús urbano como en una hora punta. Por añadidura, la cena fue tan lenta que, cuando aún no habíamos empezado el postre, nos dijeron que si queríamos volver en autobús corriésemos porque el autobús se tenía que ir…organización acorde al infierno italiano.
En el momento de escribir estas líneas me encuentro en el cielo alemán, es decir, disfrutando de la capacidad organizadora alemana. Ayer empiezo un seminario en Colonia a las diez de la mañana y hoy, por aquello de enseñar un edificio en que es imposible moverse sin acompañantes, nos cambian de piso y de sala. Hasta ahí, vale. Lo malo es que la nueva sala no tenía absolutamente ninguno de los medios requeridos para el seminario aunque, eso sí, a cambio se podía ver el Rhin y la catedral desde las ventanas.
Después de avisar, llega una persona y creí ver la luz al final del túnel y, como a menudo ocurre, era un tren que venía de frente: Una persona se asoma a la sala y, con tono horrorizado, afirma There’s no coffee!! El hecho de que tampoco hubiera un ordenador ni un proyector ni una pizarra parece que se había volatilizado ante la magnificencia del otro evento que competía por su atención, la falta de café.
O los alemanes están perdiendo cualidades o me han tocado los que nunca las han tenido o, como decía Aristóteles al referirse a las formas de gobierno, la corrupción de lo mejor es lo peor porque ayer tuve otra muestra: Un ordenador que no se entiende con el proyector y, cuando alguien decide cambiar el ordenador, se enfrenta con una monumental bronca de la gente de Informática porque, si cometía tamaño desmán, iba a haber un desajuste en el control de inventario.
Empecé mal; el tren que me tenía que llevar del aeropuerto de Dusseldorf a Colonia , según la planificación alemana que señala en qué vía va a parar un tren con una enorme antelación, no iba a llegar por la vía prevista sino por otra distinta. Hasta ahí, vale. Lo malo es que llega con veintinco minutos de retraso sin que en ningún momento se avise que lleva retraso ni, por supuesto, cuánto y, por tanto, obliga a los sufridos viajeros a esperar la llegada del tren al aire libre, de noche, en mitad de una nevada más que copiosa y con un viento y un frío que congelaban las ideas.
Creía que para un viaje ya había tenido bastantes desdichas pero no; por eso actualizo este post. El tercer día de seminario, y día de regreso, nuevamente había habido una mano negra que había hecho desaparecer todos los medios necesarios para su uso en la clase y de nuevo hubo que remover toda la organización; por cierto, en esta ocasión no hubo nadie que se diera cuenta de que faltaba el café y ni siquiera el café llegó.
Antes de empezar la clase y sabiendo que tenía el tiempo muy ajustado, pasé por la estación que tenía justo enfrente para comprar el billete del tren que me tenía que llevar al aeropuerto. La máquina tenía todos los idiomas imaginables en el menú pero los billetes venían en perfecto alemán sin más opciones; la sorpresa vino cuando la revisora del tren me cuenta que eso que llevaba no eran los billetes sino sólo el cargo en la tarjeta de crédito. Ante mi afirmación de que eso fue todo lo que salió de la máquina, optó por creerme no sin señalar que normalmente no lo habría dado por bueno.
Aún hubo más. En el embarque -retrasado- del vuelo para Madrid, empezamos a bajar una escalera y me pareció que bajábamos demasiado. Así era…tanto bajamos que nos quedamos al pie del avión estacionado a escasos cinco metros del finger que, por la razón que fuera, decidieron no utilizar. A las siete y media de la tarde, ya noche en Dusseldorf, a finales de noviembre y acabando de pasar un temporal de nieve y frío, lo cierto es que la temperatura no es agradable y lo es menos todavía si nos tienen, como así fue, diez minutos esperando a la intemperie a pie de avión.
Todavía hubo un final aunque éste ya no es imputable a la organización alemana y es que, escasos segundos antes del aterrizaje, el avión se fue de nuevo al aire porque, según nos informaron después, el precedente tardó demasiado en abandonar la pista en Barajas y eso nos añadió unos quince minutos más de viaje.
En fin, que si lo sé no vengo.
«El engaño Google» de Gerard Reischl
Interesante. El libro es una crítica sobre Google pero, en realidad, va mucho más allá: Al hablar del fenómeno Google y describir cómo funcionan lo que podrían considerarse sus distintas ramas, nos está diciendo algo más: Tenemos una especie de «Gran Hermano» que se llama Internet. Hoy, Google puede ser su administrador y pasado mañana podría ser otro pero el Gran Hermano mismo continuaría existiendo.
Hace unos cuantos años, nadie podría pensar que IBM iba a ser descabalgada de su puesto como la potencia dominante en el mundo del procesamiento de datos, unos pocos años más tarde nadie podría pensar que lo mismo le iba a ocurrir a Microsoft y hoy parece que nadie puede pensar que eso mismo le pudiera ocurrir en un futuro a Google.
Cuestiones como los trucos utilizados por los anunciantes como incluir en sus páginas web letra y fondo del mismo color -no visibles, por tanto, para las personas pero sí para los buscadores- como forma de aumentar su presencia o trucos más o menos sucios destinados a engañar a los buscadores con el objetivo de difamar a alguien son interesantes, del mismo modo que lo es todo el entramado de servicios gratuitos y el hecho de que una potencia como Google pueda tener información -a través de las direcciones IP y, si se tiene cuenta de Gmail y se utiliza iGoogle más todavía- sobre cada uno de nosotros, qué buscamos en Internet, qué hacemos, cuáles son nuestros intereses y más aún…si utilizamos servicios de almacenamiento en Internet, tanto de tipo general como específico -por ejemplo, historiales de salud- todo esto está registrado y es una información que puede ser cruzada en cualquier momento para tener un perfil de alguien hasta el más mínimo detalle.
La empresa que retrata el autor se ha ido haciendo con ese poder despacito, silenciosamente y cayendo bien a mucha gente que considera a Microsoft como «el poder establecido» y a la que le repelen las actitudes del gigante establecido. No obstante, el problema puede ir mucho más allá del que señala el autor: El problema no es «Google sí o Google no» sino el hecho de que alguien -quien y cuando sea- pueda acumular tal volumen de información individual sin que ésta haya sido proporcionada voluntariamente.
Los que frecuentamos redes sociales tipo Facebook, Xing u otras sabemos que nuestros datos están ahí y que, al fin y al cabo, muchos creemos que son suficientemente públicos como para que haya que ocultarlos. Sin embargo, aún así, siempre se toma la precaución de no aceptar invitaciones de desconocidos porque, automáticamente, éstos tienen acceso al perfil completo. Que Facebook haga una alianza con Microsoft y una de sus partes consista en facilitar a la primera el acceso a los datos de los usuarios no tiene nombre…que algo parecido lo haga Google tampoco y, al final, llegamos al punto de partida: Estamos vigilados en Internet.
Puede que resulte tener razón uno de los protagonistas de «Red de mentiras» (Russell Crowe) cuando, casi al principio de la película establecía que la mayor dificultad para combatir con terroristas islámicos era que no entraban en Internet ni miraban el correo electrónico todos los días. ¿Tenemos entonces que asumir que quien sí lo hace está sujeto a una permanente vigilancia sobre dónde está (localización geográfica de la dirección IP), qué le interesa (búsquedas o textos de mensajes de correo), cuáles son sus planes (calendarios personales en Internet) y así un larguísimo etcétera?
Google no es la enfermedad; es el síntoma.
Servicios inservibles: Telefónica o cómo hacer el ridículo con la publicidad
Un momento antes de escribir este comentario, estaba escuchando la radio y oigo que Telefónica anuncia un servicio para telefonía móvil que llama «Gestión familiar».
El tal servicio implica que los chavales pueden llamar a casa incluso si no tienen saldo y un servicio de localización a través del móvil y, como muchos padres con hijos adolescentes, concluyo que me puede interesar.
Paso siguiente: Llamada al servicio de atención al cliente para pedir más detalles sobre el servicio.
El servicio de atención al cliente me pregunta que dónde he oído eso y, después de dejarme en espera, me dicen que…¡ELLOS TODAVÍA NO TIENEN LA INFORMACIÓN Y QUE VUELVA A LLAMAR MÁS TARDE!
Se puede hacer más el ridículo pero no es fácil. Para ello, como mínimo, habría que dedicarse a la política.
Compras por Internet en Renfe: Cuidadín, cuidadín
Hace pocos meses, una tarjeta que mi mujer utiliza exclusivamente para compras de billetes en Renfe fue cazada. No sabemos cómo pero American Express, que es de lejos quien mayor seguridad tiene para el uso de tarjetas por Internet, llamó por teléfono para preguntar si un cargo era suyo. Al decirles que no, dijeron que habían visto que habían llegado bastantes cargos de un sitio extraño y siempre la misma pauta: Dos o tres pequeñas cantidades para ver si la tarjeta funcionaba y después la cantidad fuerte. Nunca más volvimos a saber del asunto pero nos quedamos con la mosca detrás de la oreja.
Hace poco más de un mes, Renfe dejó de admitir para las transacciones por Internet la tarjeta American Express y comencé a utilizar otra tarjeta que sólo utilizaba muy excepcionalmente y no lo había hecho en los últimos tiempos. El día 8 me llega a las 23.30 un SMS pidiéndome autorización para una cantidad de 2.200 euros. Al ser tan tarde, no pude hablar con ningún bicho viviente sino con un sistema automático y todo lo que pude hacer es bloquear la tarjeta y presentar la denuncia.
En la página de Renfe, después de pedir información sobre billetes y en el momento de pasar a la https, siempre sale un mensaje de error indicando que se abandone o que se trate como una excepción de seguridad. Hasta ese momento, siempre habíamos optado por tratarlo como excepción de seguridad pero después de tener dos veces problemas con dos tarjetas distintas, desde dos ordenadores distintos y con el único punto común de estar haciendo compra de billetes por Internet en Renfe…blanco y en botella.
Por añadidura, en el Banco me dicen que en los últimos tiempos se han disparado las reclamaciones de este tipo. No sé si será general o en Valladolid pero, si fuera esto último, cabe pensar que desde que se abrió la línea de AVE es mucha la gente que hay aquí que lo usa y que compra los billetes por Internet. En la propia oficina de Renfe me comentan que cada vez es más la gente que va a las oficinas a comprar físicamente un billete -con toda la incomodidad, colas, etc. que supone- porque no se fían de la transacción por Internet.
En mi caso particular, la cosa parece bastante clara al haberse dado el problema con dos tarjetas que prácticamente no se usaban para ninguna otra cosa que para compra de billetes de AVE. No sé a qué obedecerá el mensaje de error que da la página de Renfe y es muy posible que algún avispado informático conteste que es un asunto de configuración y que no hay ningún problema y no me lleva a ningún sitio raro.
Es posible…pero si me pongo el gorro de pirata informático pensaría en los siguientes términos: Si hay un sitio en Internet donde se hacen muchas transacciones con tarjeta y siempre da un mensaje de error exigiendo al usuario que considere ese sitio como una excepción ¿no es ése el sitio ideal para tratar de entrar sabiendo que la propia conducta que le exige al usuario va a ir en mi beneficio? ¿Cómo va a saber el usuario cuando la alarma es verdadera y cuándo es falsa? Como no lo sabe y la da como falsa por rutina…no puede haber un sitio mejor donde piratear.
De modo que me remito a lo dicho: Cuidado con las compras por Internet en Renfe.
Las preguntas sobre el vuelo JKK5022 de Spanair
No soy parte interesada en Spanair pero la conducta tanto de los políticos como de la prensa ha sido tan extraña desde el accidente que creo que habría que responder a unas cuantas preguntas.
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¿Por qué se publica el en la web de la Cadena SER el 16 de septiembre un borrador de un informe preliminar de la Comisión de Investigación que tiene fecha de aprobación 19?
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¿Quién y, sobre todo, para qué o para cubrir o favorecer a quién está pasando a la prensa datos que se supone que son confidenciales y están sujetos al secreto de la Comisión de Investigación?
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¿Quién aprueba los manuales de operación de los operadores aéreos, ésos que se supone de acuerdo con lo publicado que son ilegales porque no responden a lo establecido por el fabricante?
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¿Por qué el informe preliminar de la Comisión de Investigación incluye entre sus recomendaciones que se establezca la obligatoriedad de incluir en las comprobaciones pre-vuelo aquello que, de acuerdo con lo publicado, se supone que ya era obligatorio?
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¿Quién audita tanto los manuales como las prácticas de los operadores aéreos?
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¿Puede decirse que unos manuales conocidos, aprobados y auditados tanto por el regulador como por el fabricante son ilegales y no responden a lo establecido por el fabricante?
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La pretendida práctica ilegal incluida en el manual de operaciones ¿afecta sólo a Spanair o es común a todos o la mayoría de los operadores aéreos?
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¿Por qué se utiliza como referencia un accidente ocurrido en Detroit en 1987 cuyas recomendaciones no dicen nada sobre inclusión de comprobaciones en cada vuelo de la alarma de configuración? (Ver las recomendaciones al final de este post).
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¿Por qué se omite que en esas mismas recomendaciones se le decía al fabricante que incluyese un indicador de fallo de circuito para ese mismo dispositivo sin que esto se hiciera (ver negrilla en las recomendaciones)? Nótese que la fecha de fabricación del avión accidentado es posterior al accidente que utilizan como referencia.
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Es cierto que el fabricante (McDonnell Douglas, por ser antes de la absorción por Boeing) envió un fax con una recomendación (no modificación) a los operadores antes de la finalización del informe de Detroit y sin que éste reflejase tal recomendación ¿cuántas recomendaciones de fabricantes o de comisiones de investigación están pendientes de implantar por los reguladores? La CAA británica mantiene una lista pública con este asunto y edita un informe anual ¿Por qué en España no?
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¿Por qué al técnico de mantenimiento no le avisaba su manual de que la avería inicial, de poca importancia, podía a su vez ser provocada por otra más importante y que eso tenía que ser comprobado?
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¿Por qué nadie ha hecho un análisis comparativo de distintas compañías acerca de cuántas averías y de qué gravedad tienen los aviones que están operando y en cuanto a sus prácticas?
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¿Cuál es el criterio de selección de noticias que puede llevar a un periodista a fijarse en bombillas fundidas e ignorar que Ryanair ha sido denunciada por sus pilotos por las prácticas de esta compañía en lo relativo a carga de combustible?
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¿Por qué la prensa ha estado bombardeando con todas las cancelaciones o desviaciones de vuelos de Spanair sin indicarnos -con una única excepción (Air Europa)- si ésta era una práctica normal y quién desviaba, cancelaba o retrasaba más vuelos?
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¿Ignora una ministra en el momento de comparecer en el Congreso que, si el vuelo parte de la base del operador, la práctica de tener preparado un avión de reserva por si es precisa la sustitución es normal? Si lo ignora ¿por qué comparece? Si comparece ¿no debería saberlo?
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¿Por qué la dirección de Spanair, en lugar de aclarar eso y volverlo en su favor -tenían un avión de reserva, luego no había presión por volar con el primero si lo hubieran creído inadecuado-, mintió y quedó en evidencia?
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¿Tiene algo que ver este segundo asalto sobre Spanair con la manifestación de la presidencia de SAS en el sentido de no vender la compañía?¿Se ha decepcionado algún potencial comprador que quería comprar barato?
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¿Estamos hablando en todo esto de irresponsabilidad, de sensacionalismo o de intereses? Si es la última opción ¿a quién se quiere beneficiar hundiendo a Spanair?
NOTA.- RECOMENDACIONES DE LA NTSB SOBRE EL ACCIDENTE DE DETROIT
4. RECOMMENDATIONS
As a result of its investigation, the National Transportation Safety Board made the following recommendations:
–to the Federal Aviation Administration:
Conduct a directed safety investigation to determine the reliability of circuit breakers and the mechanisms by which failures internal to the circuit breakers can disable operating systems and to identify appropriate corrective actions as necessary. (Class II, Priority Action) (A-88-64)
Require the modification of the DC-g-80 series airplanes to illuminate the existing central aural warning system (CAWS) fail light on the overhead annunciator panel in the event of CAWS input circuit power loss so that the airplane conforms to the original certification configuration. (Class II, Priority Action) (A-88-65)
Develop and disseminate guidelines for the design of central aural warning systems to include a determination of the warning to be provided, the criticality of the provided warning, and the degree of system selfmonitoring.
(Class II, Priority Action) (A-88-66)
Require that all Parts 121 and 135 operators and principal operations inspectors emphasize the importance of disciplined application of standard operating procedures and, in particular, emphasize rigorous adherence to
prescribed checklist procedures. (Class II, Priority Action) (A-88-67)
Convene a human performance research group of personnel from the National Aeronautics and Space Administration, industry, and pilot groups to determine if there is any type or method of presenting a checklist which produces better performance on the part of user personnel. (Class II, Priority Action) (A-88-68)
Expedite the issuance of guidance materials for use by Parts 121 and 135 operators in the implementation of team-oriented flightcrew training techniques, such as cockpit resources management, line-oriented flight training, or other techniques which emphasize crew coordination and management principles. (Class II, Priority Action) (A-88-69)
training, or other techniques which emphasize crew coordination and management principles. (Class II, Priority Action) (A-88-69)
Issue an Air Carrier Operations Bulletin-Part 121 directing all principal operations inspectors to emphasize in MD-80 initial and recurrent training programs on stall and windshear recovery the airplane’s lateral control characteristics, potential loss of climb capability, simulator limitations, and flight guidance system limitations when operating near the supplemental stall recognition system activation point (stall angle of attack). (Class II, Priority Action) (A-88-70)
–to all Part 121 Air Carriers:
Review initial and recurrent flightcrew training programs to ensure that they include simulator or aircraft training exercises which involve cockpit resource management and active coordination of all crewmember trainees and which will permit evaluation of crew performance and adherence to those crew coordination procedures. (Class II, Priority Action) (A-88-71)
Linux .vs. Windows: ¿David contra Goliat?
Soy un total neófito en Linux. Tengo que añadir que lo soy gracias a Microsoft y su servicio de soporte para Windows Vista sobre el que tengo publicado aquí el intercambio de mensajes bajo el título «Servicios inservibles: Microsoft».
Como no me gustan los saltos sin paracaídas, he instalado Linux junto con Windows XP para ir familiarizándome con el primero y he descubierto para mi sorpresa que mi ordenador es rápido (es un Centrino 1.7 con 2 Gb de memoria) trabajando bajo Linux.
La instalación ha ido sola sin dar ningún problema y algún asuntillo tengo todavía pendiente de resolver. A menudo Linux da demasiadas opciones y eso puede despistar al neófito; también hay fabricantes que siguen ignorando a Linux y, por ejemplo, configurar una conexión a Internet por telefonía móvil es más fácil con Windows porque hay programas que lo hacen sin casi intervención del usuario y en Linux es algo más complejo. A partir de ahí, el resto son ventajas incluyendo la disponibilidad de software para las cosas más diversas y algo más que podría animar incluso a los más «windófilos»:
Si se instala Linux en el mismo disco duro que Windows y Windows se nos contamina con un virus o un «rootkit» o cualquiera de las porquerías que circulan por Internet, se puede descontaminar el sistema desde Linux sin arrancar Windows y sin encontrarnos con el problema de que la descontaminación no se produce porque hay procesos vivos.
Los que saben de verdad de esto podrán dar muchos más elementos de decisión en favor y en contra. La mía ya está tomada porque una de las ventajas teóricas de trabajar con una gran empresa es el soporte; si éste no existe, la ventaja tampoco y no hay justificación para cualquier desembolso que se haga por ese concepto.
La otra parte interesante es la organizativa: Estamos ante dos modelos totalmente distintos: Una organización compleja pero centralizada donde todo el mundo tiene unos objetivos y aporta trabajo a un objetivo común frente a un cúmulo de voluntarios que, de alguna forma, se organizan para conseguir crear un producto que es capaz de hacerle frente a la poderosa organización monopolística del software.
Lo primero es una cuestión de diseño organizativo soportado por tecnología; lo segundo es otra cosa que sería muy interesante de tratar desde el punto de vista de los fenómenos organizativos. No es un caso único ya que algo parecido tenemos con productos como la Wikipedia y algunos otros pero sigue resultando asombroso.
Servicios inservibles: Microsoft
Acabo de enviar una carta con el siguiente texto a Microsoft. Cualquier respuesta, positiva o negativa, que reciba de ellos será colgada aquí como comentario y servirá para evaluar su funcionamiento a los interesados:
Productividad y tiempo pasado en el trabajo
Hace un tiempo, alguien se molestó en sacar datos sobre cuáles eran los países donde la gente pasaba más horas en el trabajo. Los resultados fueron sorprendentes porque los dos países con mayor cantidad de tiempo pasado en la oficina no estaban precisamente en primera línea de productividad: Brasil y España.
Parkinson contaba, como una característica fundamental del trabajo, que ocupa todo el tiempo disponible para su desarrollo, es decir, que a más tiempo disponible no se hacen más cosas sino las mismas en más tiempo o, dicho de otro modo, disminuyendo la productividad.
¿Por qué ocurre esto? Empecemos por la existencia de un equívoco en el lenguaje. Cuando alguien habla de «dedicación» e incluso utiliza este factor en evaluaciones de rendimiento, no nos engañemos: El uso de la palabra dedicación es perverso y suele referirse, ni más ni menos, al tiempo que alguien pasa en el trabajo y a su disponibilidad para pasar más horas de las marcadas por la jornada laboral.
Si esto se prima, no tiene nada extraño que acaba dándose una especie de competencia donde salir antes que el jefe es anatema. Sin embargo, es posible que haya algo más: Parkinson, en su ley, vio bastante claramente que la productividad no es directamente proporcional al tiempo consumido en el trabajo pero su medición fue de tipo cuantitativo dejando escapar una dimensión cualitativa de gran interés.
En un experimento clásico en psicología, se consiguió inducir estrés en monos con sus enfermedades asociadas como, por ejemplo, úlceras. En el experimento, tenían dos monos; a uno de ellos le podían dar una descarga eléctrica sin que éste tuviera posibilidad de evitarlo mientras que al otro le daban una posibilidad que unas veces funcionaba y otras, haciendo lo mismo, recibía igualmente la descarga.
¿Se adivina cuál desarrolló estrés y sus consecuencias fisiológicas? Premio; el segundo. El mono que estaba en una posición que podríamos denominar «semicontrol» era el que desarrollaba estrés y, por cierto, esa situación de «semicontrol» es muy semejante a la que se sufre en muchos tipos de trabajo.
La comparación puede ser molesta para algunos pero eso es exactamente lo que hace a muchas personas desarrollar también estrés pero hay una forma de disminuirlo. Si nuestro tipo de trabajo está sujeto a contingencias fuera de nuestro control pero no fuera de nuestra responsabilidad -cosa frecuente en posiciones altas o en otras que, no siéndolo tanto, están en organizaciones que funcionan mal- una forma de escape es la «dedicación».
Si las cosas salen bien, se atribuirán a la «dedicación»; si salen mal, se le quitará hierro al asunto porque la «dedicación» mostrada deja en evidencia que se ha hecho todo lo posible para que las cosas funcionasen bien.
Se dice que un directivo puede estar en su despacho el tiempo que le dé la gana porque lo que importa es que consiga resultados. Falso. El directivo sabe muy bien que en su trabajo hay numerosas contingencias que pueden hacer que las cosas salgan bien o mal con independencia de su acción (y, si no lo sabe y cree que todo lo bueno o malo que pase es cosa suya, es que es tonto y no debía estar ahí) y tenderá a proveerse de «dedicación» como una especie de póliza de seguro por si las cosas salen mal.
Hay aún otro tocomocho relacionado con la «dedicación» y es cuando ésta se considera uno de los elementos componentes de la «profesionalidad». Como somos muy profesionales, dedicamos el tiempo que haga falta para que salgan las cosas y, de esta manera, permitimos que caigan sobre nuestras costillas situaciones donde hay una carencia deliberada de personal con el consiguiente ahorro de costes.
No creo que sea para enorgullecerse el tiempo pasado en el puesto de trabajo, especialmente, si ese tiempo acaba siendo la auténtica unidad por la que alguien es medido muy por encima de los resultados que se consiguen.
La «dedicación», entendida como tiempo de permanencia en el puesto, es una trampa de la que deben huir tanto empresarios como trabajadores. Valórese lo que importa, es decir, los resultados porque, si lo que se valora es la «dedicación», o la empresa está mal organizada o está funcionando con menos plantilla de la que necesita.
En organización, cuando no quiera hacer nada…invéntese un cargo
Hace años, conocí un caso en una empresa alemana en que un buen día le exigieron a la filial española -que funcionaba como una especie de virreinato independiente- que contratase a un director de calidad porque así lo exigía el programa de certificación que estaban poniendo en marcha.
El presidente español, que sabía jugar sus cartas y no quería que nadie se metiese en sus asuntos, se limitó a buscar a la persona más incompetente que pudo encontrar, le puso un despacho y dejó que las cosas siguieran funcionando como hasta entonces, eso sí, con el añadido de alguien que se paseaba con un walkman por los pasillos y cuya contribución se reducía a arengas a la tropa del estilo Chicos, vamos a hacer grandes cosas...o sea, nada.
¿Qué ocurrió cuando se puso de moda la gestión del conocimiento? Muchas empresas se limitaron a nombrar un director de gestión de conocimiento y con esto ganaron algún titular de prensa. ¿Efectividad? Escasa o nula. Con la gestión del conocimiento ocurre algo parecido a lo que ocurría con los círculos de calidad: Las organizaciones donde los círculos funcionan son aquéllas muy abiertas a las ideas que vienen de la base y funcionarían igual sin círculos de calidad porque las ideas encontrarían su camino. Sin embargo, si esa apertura no existe, los círculos no la van a lograr y ello nos plantea una duda sobre la efectividad del instrumento. Lo que vale es la actitud de apertura y no el instrumento organizativo.
Si vamos a la política reciente, tenemos hermosos ejemplos de cargos inútiles como el Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo, el Ministerio de Igualdad o el Ministerio de Vivienda. En la anterior etapa socialista hubo otro ejemplo notorio y fue el puesto de reinona que le dieron a Baltasar Garzón, puesto cuya inutilidad era tan manifiesta que acabó marchándose e intentando procesar de nuevo a aquél de cuya mano entró en la política activa.
En todos los casos, la dinámica es idéntica: Alguien no quiere o no puede hacer o no sabe qué hacer y, para ocultar esa situación, se inventa un cargo. A partir de ahí, no habrá resuelto el problema pero habrá salvado su posición. Si las cosas no se arreglan, ya tiene un culpable. ¿No se trataba de eso?
¿Volverá Raúl a la selección?
Tal vez sea mucho aventurar pero, entre los pocos españoles que lamentan la victoria de la selección española en la final europea podría encontrarse a Raúl.
El hecho de que la selección española sea capaz de ganar el campeonato sin Raúl, debido a que el seleccionador jamás quiso contar con él, deja a las claras que se trata de un jugador prescindible y eso dolería a cualquiera.
¿Por qué el empeño del seleccionador? Probablemente ha utilizado a Raúl como un símbolo: Si lo que quería es un equipo y no una constelación estelar, nada mejor para pasar el mensaje alto y claro que prescindir precisamente de la estrella por antonomasia.
En el Real Madrid no se atrevieron a hacer lo mismo. Cuando el tandem Raúl-Hierro impuso su ley, el Real Madrid pasaportó a Hierro confiando en que ello sirviera para mostrarle a Raúl que el camino emprendido no era el adecuado. Lo cierto es que contrastaba el divismo, dirigido por ambos jugadores, de negarse a salir a saludar con la actitud mostrada por la selección alemana que, tras la derrota, apareció con carteles agradeciendo su apoyo a los aficionados en el campo.
A Luis Aragonés le ha funcionado la receta de prescindir de estrellas y de divos y parece que ha querido escenificarla mediante el sencillo recurso de prescindir del mayor divo que había en la selección española.
¿Habrá, en una etapa posterior, quien quiera volver al camino andado y preparar un grupo de estrellas o el seleccionador que suceda al actual seguirá la misma política?
Naturalmente, los primeros que reciben el mensaje de que nadie es imprescindible son los propios seleccionados y ello también es una forma de imponer la autoridad de un entorno que no debe resultar precisamente fácil.
La victoria en la Eurocopa de la selección española podría haber sido también un jaque mate al rey blanco.

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