«La transición de cristal: Franquismo y democracia» de Pío Moa

Debo empezar diciendo que Pío Moa no está entre mis analistas favoritos de la historia reciente por la sensación en más de un libro de que se ha pasado de frenada. Sin embargo, este libro tenía como atractivo un prólogo de Stanley Payne, para muchos el mejor hispanista vivo, y un capítulo final del propio Moa que fue lo que me decidió a comprarlo, donde en 21 puntos hace un magnífico análisis de la transición al que sólo le pondría un par de «peros» menores.

Stanley Payne raramente decepciona cuando habla de historia de España por ese visible esfuerzo en mantener la objetividad, que no la equidistancia, que caracteriza a todos sus libros. En este caso, pone el dedo en la llaga sobre el simple hecho de que en el momento de la muerte de Franco no había fuerzas democráticas españolas importantes: Casi todos los grupos de la oposición de izquierda o de nacionalistas eran aproximadamente tan autoritarios como Franco y algunos aún más totalitarios. Absolutamente cierto: En una especie de pirueta conceptual, parecía que estar o haber estado contra Franco acreditaba a alguien como demócrata, incluyendo bajo esa etiqueta a partidos abiertamente racistas entre otros.

Moa, por su parte, hace un buen resumen final en el último capítulo aunque, en algunas cosas, parece que se le va la mano. En su intento de atacar a Zapatero, señala que Rodríguez Zapatero ha afirmado que su partido mantiene íntegras las viejas tradiciones, lo cual ayuda a entender sus movimientos anticonstitucionales recientes. Claramente, Moa se está refiriendo al comportamiento del PSOE en la etapa previa a la Guerra Civil y su responsabilidad sobre el estallido final de ésta y a cuestiones como el comentario de su fundador, Pablo Iglesias, en el sentido de que respetarían la legalidad como medio para conseguir el poder pero, si no lo conseguían por esa vía, se la saltarían. Sin embargo, es sumamente dudoso que Rodríguez Zapatero tenga el conocimiento de historia necesario para conocer esos detalles y es más que probable que toque de oído y piense que su partido es «demócrata de toda la vida».

Otro aspecto dentro de este resumen que puede ser discutible es la importancia que concede a la Ley de Memoria Histórica, como motor de una revisión que intenta conectar la época actual con la República de pre-guerra, bajo el supuesto de que aquélla era una situación democrática a la que se ha de volver. Lo cierto es que una gran mayoría de los españoles, incluidos muchos socialistas, ve tal ley como una patochada o una forma de intentar reescribir una historia que, afortunadamente, no le interesa o, al menos, no lleva la carga emocional que le quieren poner sus autores.

En lo demás, el capítulo de cierre que resume la evaluación de la transición es no sólo correcto sino brillante.

En cuanto al cuerpo central del libro, llama la atención la relevancia que Pío Moa le presta al GRAPO, mostrando el resto de los grupos, armados o no, opuestos al régimen como infiltrados por la policía a diferencia del GRAPO. Los que, en aquella época teníamos edad para darnos cuenta de algo aunque fuéramos muy jóvenes, recordamos el GRAPO como algo de muy escasa relevancia y digno de toda sospecha empezando por el nombre: Parece que, al poner el nombre de «Grupos Revolucionarios Antifascistas Primero de Octubre» a nadie se le ocurrió que Franco asumió el poder máximo el primero de octubre de 1937 y lo conservaría hasta su muerte. Casi tan significativo como haberlos llamado «Grupos Revolucionarios Antifascistas Dieciocho de Julio».

Moa desmonta unos cuantos mitos históricos, comenzando por el en su época zaherido y después mitificado Adolfo Suárez pero se inventa algunos otros, relacionados sobre todo con la figura de Franco. Según Moa, Franco prestó un gran servicio a los aliados al mantener la neutralidad en la II Guerra Mundial y este servicio no fue adecuadamente retribuido. Incluso justifica la cercanía de Franco a Hitler señalando que, en aquel momento, Hitler aún no había comenzado los asesinatos en masa como sí lo había hecho ya Stalin. Quizás con la perspectiva de la época previa a la II Guerra Mundial puede haber cierta justificación para la cercanía con un personaje que, cuando se vio más seguro en su posición, cometió las atrocidades de todos conocidas pero tampoco olvidemos que Stalin fue sumamente hábil durante unos años ocultando crímenes e incluso es de su época el invento de las «aldeas Potemkin», escenarios de cartón-piedra fabricados para mostrar a incautos visitantes occidentales lo bien que se vivía en la U.R.S.S.  Los crímenes de Stalin habían comenzado pero no eran conocidos en aquella época.

En cuanto a la impagable ayuda de Franco a los aliados, dos matizaciones:

  • Hasta bien entrada la II Guerra Mundial, la posición oficial de España no fue de neutralidad sino de «no-beligerancia», es decir, alineación con Alemania pero sin entrar en guerra. Esto daría lugar, entre otras cosas, a que en las islas Canarias se recibiera a submarinos alemanes. A pesar de esto, hay un hecho cierto que Moa destaca de esa época y es la gran cantidad de refugiados judíos que huían de Hitler y fueron salvados de él por la España franquista de postguerra.
  • La otra matización se refiere a un hecho muy simple: España estaba destrozada y su valor militar era completamente nulo. Hitler no presionó excesivamente para la entrada en la guerra de España porque sabía que, de hacerlo, tendría que desviar parte de sus recursos para la defensa de un teórico aliado que no tenía capacidad para defenderse por sí mismo. Más adelante, cuando las cosas se empezaron a torcer para Hitler, llegaría la época de posición española de neutralidad.

Al final, el libro sigue la constante de otras obras de Pío Moa: Un tremendo esfuerzo en desmitificar épocas, organizaciones y personajes de la historia española reciente. Teniendo en cuenta que hay una tendencia «oficial» encaminada a hacernos comulgar con ruedas de molino como los planteamientos democráticos de todo el que se opusiera a Franco, racistas y stalinistas incluidos, o presentar la II República como una época democrática rota por un golpe fascista, es un esfuerzo que se agradece. Sin embargo, lo que ya no se agradece tanto es que esa desmitificación venga siempre seguida por una conclusión ni necesaria ni cierta y es la revisión de la figura de Franco para convertirlo en una especie de ser sensible y preocupado casi en exclusiva por el bienestar de los españoles. Moa toca en el libro casos de corrupción como la situación en la etapa final de Felipe González o el Pujol de Banca Catalana. Sin embargo, cuando se trata de la época franquista, parece que toda la corrupción se redujo al caso Matesa y ciertamente estaba mucho más extendida.

Conclusión: Es una buena compra por sus magníficos prólogo y capítulo final. Para el resto, diremos casi como en el viejo anuncio del detergente Colón: «Busque, compare…y no compre al peso todo lo que está escrito».

#democraciarealya ; #15m; #pp ; #psoe : El momento de la verdad

A estas alturas, después de las elecciones y a la vista de los resultados, «Democraciarealya» podría considerarse algo muerto. ¿Qué ha pasado, qué se ha conseguido y qué impacto ha tenido en las elecciones?

Ayer mismo, había bastantes críticas señalando que castigar a Zapatero no significaba apoyar al PP pero es posible que haya habido demasiados paralelismos con un «13M» de hace ahora siete años y eso haya provocado una reacción favorable al PP: Hace ahora siete años, se violó la jornada de reflexión con «manifestaciones espontáneas» encerrando a los miembros del PP en su sede. Los atentados del 11M, aún no clarificados por mucho que se hable de «teorías conspiranoicas» cuando alguien señala a los agujeros de la versión oficial, fueron utilizados para dar un vuelco electoral.

«Democraciarealya» dice no tener nada que ver con las elecciones pero aparece justo antes de unas elecciones, toma como su principal centro de operaciones en la Puerta del Sol, frente a la sede de la Comunidad de Madrid, gobernada por el PP y, a pesar de que los tribunales señalan que no se puede permitir la manifestación en la jornada de reflexión, el Ministerio del Interior decide permitir que prosiga una acampada en la que, entre otros, se encuentra una de las hijas del propio Zapatero. Probablemente mucha de la gente que ha apoyado y apoya este movimiento estará molesta con la mera sugerencia de instrumentación pero, al final, se han producido demasiadas coincidencias con un «13M» que muchos no han olvidado ni están dispuestos a admitir que se repita. Muchos votantes, que no iban a votar al PSOE pero podían estar pensando en quedarse en casa, han podido ser movilizados por ese recuerdo del «13M» y haber acudido a votar al PP como respuesta.

Por otro lado, una de las pocas cosas en que parecía haber acuerdo entre los de «democraciarealya» es la necesidad de un cambio urgente de la ley electoral. Dos partidos llevaban ese punto en su programa y los dos han subido, el primero espectacularmente y el segundo en algunos sitios: UPyD e IU. Por su propio interés, es de esperar que estos dos partidos recojan el testigo de «democraciarealya» en lo referente a ese tema y, al hacerlo, contribuyan a que esta última se vacíe por completo de contenido.

En cuanto a los dos grandes partidos, señalar lo decepcionante de la intervención de los líderes de ambos que, tras los resultados, no dijeron absolutamente NADA. Cierto que no es muy sorprendente: Uno nos tiene acostumbrados a palabras huecas y el otro a la nada en su mismidad y, por ello, esperar algo distinto podía ser prueba de un optimismo injustificado pero, especialmente al PP, la situación que tiene por delante le va a impedir practicar la receta favorita de sus dirigentes y su arúspice principal: «No hacer nada que vamos ganando».

El intento de configurar un partido fiel imitando al Alfonso Guerra de «el que se mueva no sale en la foto» no ha salido muy bien en Asturias, donde Álvarez Cascos se ha movido y ha sacado a patadas de la foto a la candidata oficial del PP. Lo tuvieron tan fácil como que Cascos hubiera sido el candidato del PP a la presidencia asturiana pero, como ha demostrado repetidamente, el líder del PP prefiere tener a su alrededor a pesos ligeros y con poca historia y, si hay asuntillos que los puedan hacer caer en algún momento como ocurre en el caso de Valencia, mejor todavía. Rajoy, en esto, se parece a Zapatero y su lucha permanente por rodearse de mindundis que no le hagan sombra.

«No hacer nada que vamos ganando» dejó de ser una receta válida, si es que lo fue alguna vez, cuando se conocieron los resultados electorales. Un discurso vacío y la falta de respuesta cuando la gente agrupada frente al balcón de Génova gritaba «Bildu fuera» no son buenos augurios cuando se va a encontrar, hasta las elecciones generales, con una situación de poderes central y autonómicos enfrentados. Aguirre ha plantado cara en el enfrentamiento y le ha salido bien. ¿Lo harán también los demás? ¿Les saldrá bien? El «no hacer nada que vamos ganando» no va a ser una solución.

Por parte del PSOE, la lógica mandaría una convocatoria inmediata de elecciones pero aún no han lanzado un candidato y tratarán de esperar hasta estar en condiciones de poder salvar algo. Aunque ayer mismo negaron la posibilidad de un Congreso extraordinario y hablaron de primarias. Sin embargo, la situación puede ser tan urgente que obligue a una designación inmediata y directa de candidato evitando los tiempos que impone un proceso de primarias y, con ello, favoreciendo al «candidatable» que no quería primarias bajo ningún concepto, es decir, Rubalcaba.

«Democraciarealya» puede haber lanzado también un mensaje al exterior y eso agravaría la necesidad de actuar urgentemente del Partido Socialista: Hasta hace poco, la idea predominante era que, a través de sus terminales sindicales y de partido, el PSOE tenía controlada la situación y no iba a haber una revuelta social en España del estilo de las que se produjeron en Grecia. Eso, hoy, gracias a «democraciarealya» y especialmente gracias a «spanishrevolution» ha dejado de estar tan claro, aumentando la desconfianza de los mercados exteriores: La situación, tanto social como política, se está escapando en todas direcciones del control de Zapatero y, en esas condiciones, fuera de España se preguntan: «¿A qué esperan?».

Imponer los tiempos propios -de partido- a los tiempos que exige el Estado no es solución y, en este momento, es difícil que se pueda llegar al final de la legislatura e incluso a cubrir todos los trámites y los tiempos necesarios para unas primarias. Necesitan lanzar un candidato y hacerlo ya. ¿Será Rubalcaba o será un «tapado»? Lo ocurrido en las elecciones a pesar del eco mediático de los «indignados» puede mostrar que las «manifestaciones espontáneas» no tienen ya la acogida y el impacto popular del «13M» y anteriores intentos de «sacar la democracia a la calle» como el «No a la guerra» o el «Nunca mais». Los estruendosos silencios de los sindicatos cuando el poder es amigo, a pesar de los cinco millones de parados, también han tenido su papel en el descrédito alcanzado por la algarada callejera que cada vez es un instrumento menos eficaz. En estas condiciones, continuar como si nada hubiera pasado es una forma de garantizarse la marginalidad para el propio Partido Socialista y para el país en su conjunto.

Nos esperan tiempos interesantes.

#Democraciarealya : Las manos que quieren mecer la cuna.

A medida que pasan las horas, hay más datos y más confusos sobre la evolución de «Democraciarealya». Algún periodista que ha tratado de ponerse al frente de la manifestación -curiosamente de un medio especialmente afin al Gobierno y aún más especialmente afín a su presidente- contaba que las acusaciones de que no había un programa eran falsas. Tenía razón: No hay uno; hay doscientos y contradictorios entre sí.

Otro periodista, afin al partido del Gobierno pero no al Gobierno en sí mismo, nos daba «claves» y, entre ellas, nos contaba cómo en el PSOE el problema son los dirigentes mientras que en el PP lo malo es el partido en sí mismo. En realidad, el problema podría ser la clase política en conjunto y cómo se ha conformado una casta totalmente aparte y ajena a los problemas de sus teóricos representados pero eso no es algo que le intereses a nuestro periodista, que defiende unos intereses muy concretos, intereses que más que siglas llevan nombre y apellidos.

No se puede salir corriendo en todas las direcciones a la vez pero parece que la diversidad de planteamientos que se han agrupado bajo el paraguas de «Democraciarealya» ha conducido precisamente a eso. Cuando ocurre así, suelen ser los antisistema y los más radicales los que se hacen con el cotarro. No sé si vale la pena recordar que lo que derivó en una República Islámica -bonito modelo democrático- se inició como una más que justa y justificada protesta en contra del dictador Reza Pahlevi…para acabar trayendo a otro peor.

Estoy tentado de darle la razón a Esperanza Aguirre cuando dice que «si la derecha no funciona se cambia de gobierno y si la izquierda no funciona se quiere cambiar el sistema». Algo hay de eso pero hay algo más: Si mientras las cifras de desempleo se van a las nubes, el partido de Esperanza Aguirre opta por la inacción cuando no por el acuerdo ¿no hay una parte de corresponsabilidad?

Cuando se habla de los privilegios de los políticos ¿no participan de ellos y votan que no cuando se trata de retirarlos? ¿No han participado en el enjuague de las cajas de ahorros y en la defensa numantina de los Bancos frente a los endeudados?  Cuando critican una sentencia del Tribunal Constitucional, están en su derecho y no hay nada «sacrosanto» como decía su presidente ni hay que presuponerles independencia puesto que votan en función de la ganadería a que pertenecen pero  ¿no politizaron hasta extremos vomitivos la justicia, incumpliendo su programa electoral, mediante un acuerdo entre los dos grandes partidos? ¿No aceptaron hace poco la renovación de ese mismo Tribunal Constitucional al que critican?

Esperanza Aguirre puede tener toda o parte de la razón pero hay mucho que criticarle a su partido, especialmente haberse tragado el mensaje de su aprendiz de brujo oficial, de «Para ganar, no tienes que hacer nada: Perfil bajo, Mariano» y haber actuado en consecuencia, callando cuando no asintiendo. Pocos mensajes más cómodos y más falsos que ése pero, además de eso y aún peor, su aceptación deja en evidencia que se subordinan los principios a la conveniencia electoral. El mensaje de Groucho de «estos son mis principios y, si no le gustan, tengo otros» ha calado en toda una clase política, cada vez más desconectada y viviendo en su mundo de privilegios pagados por todos.

Hay motivos para la protesta y para la indignación pero no todos tienen el mismo grado de responsabilidad: A ver si al final se va a dejar que se coloque a la cabeza de la manifestación el que más motivos ha dado para esa protesta y esa indignación. Los distintos manifiestos que van saliendo tienen puntos comunes con programas de distintos partidos -¿casualidad o están ahí «las manos que mecen la cuna»?- pero, en este momento, precisamente por ese intento de rentabilizar las movilizaciones desde distintos partidos políticos, la disgregación es un escenario más que probable.

Si la disgregación se produce, su más probable resultado sería que la calle, con la ya anunciada aquiescencia del Ministerio del Interior, quedaría en manos de los más radicalizados, antisistema o «perroflautas», elija cada cual la denominación que prefiera  mientras que los demás, los que están hartos de una situación pero no compran determinado tipo de motos ni tienen intención de dejarse manejar,  se lanzarían a su casa a fundir el Twitter.

La única solución posible para que eso no ocurra pasaría por exigir un mínimo común denominador en el que pudieran estar todos de acuerdo y, además, lo hay:

  1. Cambio de ley electoral con circunscripción única en todo el territorio, de forma que todos los votos valgan lo mismo y se eviten chantajes.
  2. Listas abiertas de los partidos para asegurar que sus candidatos responden ante el ciudadano y no ante su jefe.
Incluso temas tan relevantes como la separación de poderes acabarían llegando de la mano de esas dos simples medidas. Sólo con eso, la «democraciarealya» estaría en camino. Entrar en más detalles programáticos, afines a unos u otros partidos o incluso sacar cosas que no vienen a cuento como lo del concordato con el Vaticano o el sueldo de los banqueros, sólo puede servir para romper un movimiento o que sea instrumentado por el más listo y,  cuando se trata de manipulación…casi todos le pondríamos el mismo nombre. ¿Es eso lo que se quiere?  Algunos, entre otros los dos personajes citados sin nombre al principio, seguro que sí. Muchos otros, no.

El galimatías de #democraciarealya

Si alguien tiene dudas de que esto no es un movimiento unitario, puede leer este artículo más los comentarios: http://twitpic.com/4z9bnr

Muchos firmaríamos por los principios reflejados ahí pero pueden verse comentarios tan simpáticos como que «las listas abiertas no son garantía de nada», comentario que tiene toda la razón pero el problema no es ése: El problema es que «las listas cerradas sí son garantías de algo». Del mismo modo, la independencia del poder judicial no es garantía de calidad en las decisiones judiciales pero su falta sí es garantía de que las decisiones van a estar dictadas por el amo político. Las pruebas son demasiado recientes.

El origen o los orígenes de este movimiento son fáciles de identificar aunque, viendo la dimensión que ha cogido el asunto, alguno hay que tiró la piedra y ahora trata de esconder la mano. La cosa pudo empezar con la protesta por una norma más o menos estúpida pero el ámbito de la protesta se fue generalizando y fue abarcando a gente con motivaciones muy diversas. La situación en las acampadas puede acabar siendo parecida al que no quería comprar un chalet adosado en una cooperativa de un sindicato porque no aguantaba que el vecino le llamase «compañero».

Un actor de segunda fila identificado con la dictadura castrista y un periodista de un medio afín al gobierno tienen muy poco que ver con alguien que esté dispuesto a firmar un manifiesto como el que se vincula al principio y, sin embargo, ahí están juntos mientras buena parte de los políticos merodean alrededor para encontrar un flaco débil y sacar tajada.

Habrá acampados que están dispuestos a entrar en el juego mientras que otros ya han visto demasiado de «manifestaciones espontáneas» convocadas por SMS incluso desde dependencias de algún Gobierno y están con todas las antenas puestas para no dejarse estafar una vez más. ¿Quién prevalecerá? Probablemente ninguno. Las acampadas se han convertido en una unión contra natura de gente que no tiene nada que ver entre sí y, en muchos casos, sin más vínculo común que el desprecio mutuo.

Muchos, al acudir a las acampadas y tener como vecinos a gente con unas motivaciones tan distintas de las propias, no están considerando una realidad muy simple: LOS ENEMIGOS DE MIS ENEMIGOS NO SON NECESARIAMENTE MIS AMIGOS. Inevitablemente esa realidad se impondrá.

Crisis explicada sin pretenderlo: Umberto Eco en «El cementerio de Praga»

Umberto Eco es un autor raro: Tan pronto le sale un libro denso pero magistral como «El nombre de la rosa» como algo tan difícil de digerir como «El péndulo de Foucault». Todavía no tengo catalogado «El cementerio de Praga» pero he encontrado el siguiente pasaje que no tiene precio:

Quede claro, querido Simone -le explicaba, habiendo pasado ya al tú-, que yo no fabrico falsificaciones, sino nuevas copias de un documento auténtico que se ha perdido o que, por un trivial accidente, nunca ha llegado a ser producido pero que habría podido o debido serlo…Jamás osaría cometer un crimen de ese tipo porque soy un hombre de honor. Claro que, si un enemigo tuyo aspirara a tu herencia y tú supieras sin lugar a dudas que el fulano no nació ni de tu padre ni de tu madre sino de una buscona de Odalengo Piecolo y que ha hecho desaparecer su certificado de bautismo para aspirar a tu riqueza; pues bien, si tú me pidieras que fabricara ese certificado desaparecido para confundir a ese malhechor, yo ayudaría, permítaseme la expresión, a la verdad, probaría lo que sabemos que es verdadero y no tendría remordimientos.

-Sí, pero ¿cómo sabría usted de quién nació de verdad ese fulano?

-¡Pues tú me lo dirías! Tú que lo conoces bien.

-¿Y usted se fía de mí?

-Yo me fío siempre de mis clientes, porque sirvo sólo a personas de honor.

-¿Y si, por casualidad, el cliente le mintiera?

-Entonces sería él el que pecaría, no yo. Si me pongo a pensar que el cliente puede mentir, entonces dejaría este oficio que se basa en la confianza.

¿Hablamos ahora de auditorías, agencias de calificación, calificaciones triple A y de todos aquellos que, de una u otra forma, justifican su presencia en el sistema certificando la veracidad de lo que dicen sus clientes? ¿No se parecen demasiado muchas organizaciones al personaje de Umberto Eco?

Crónicas de «muymuylejano»: ¿De dónde salen y quién maneja a los «indignados»?

Todo movimiento requiere de un hecho o una obra a la que engancharse y sobre la que empezar a adquirir fuerza. Esa obra está claramente identificada: Es el libro Indignez-vous de Stephane Hassel del que puede encontrarse una reseña crítica aquí mismo:

https://factorhumano.wordpress.com/2011/01/23/indignez-vous-de-stephane-hessel-contrapunto-de-jean-francois-revel/

La crítica, como fácilmente se verá, se refiere a las distintas varas de medir utilizadas para indignarse acerca de unos temas y pasar de puntillas sobre otros de la misma magnitud y tipo.

¿Hay motivo para la indignación? Ciertamente. ¿Contra todos? En buena parte sí pero ¿por qué estos movimientos «espontáneos» no van contra todos sino que van contra algunos y siempre contra los mismos?

¿Hay alguien que está manejando los hilos de los «indignados»? Si se quiere tener una respuesta a esa pregunta, obsérvense algunos detalles:

  1. El movimiento surge en vísperas de unas elecciones que pintan mal para el partido que gobierna muymuylejano.
  2. Las manifestaciones se hacen en lugares muy señalados y con fuerte aparato de gresca e insultos hacia los políticos contrarios a Lord Farquard. De hecho, las principales protestas no se organizan frente al castillo de lord Farquard sino frente al de la princesa Fiona.
Hay un historial de elecciones recientes en muymuylejano donde algunos acontecimientos luctuosos han sido oportunamente explotados para conseguir un vuelco electoral. ¿Es éste el acontecimiento de las siguientes elecciones de muymuylejano o habrá que esperar algún otro?
Si Shrek esperaba que le regalasen las llaves del palacio sin hacer nada más que esperar que Lord Farquard saliese por su propia voluntad, lo lleva claro. Va a tener «indignados» hasta en la sopa, teóricamente contra todos pero dirigiendo todas sus acciones casualmente contra él y contra la princesa Fiona.

Blanco y en botella.

Sitios de pago para encontrar trabajo: El caso Experteer #buscartrabajoporinternet

Hace un tiempo publiqué un post preguntando quién pagaría por encontrar trabajo y tocaba, de pasada, el caso Experteer.

Con ocasión de la publicación del libro «Buscar trabajo por Internet», Carlos Arriaga, directivo de Experteer me ofreció la posibilidad de escribir algún artículo para ellos y le manifesté las dudas que tenía sobre el modelo de negocio de Experteer. Expresamente le solicité permiso para publicar el intercambio de mensajes que tuvimos acerca de este tema y aceptó. Lo que viene a continuación es un intercambio de preguntas y respuestas que -espero- sirva para clarificar al lector lo que ofrecen servicios como el de Experteer. Sólo me queda, para finalizar antes de pasar al intercambio,  agradecer a Carlos Arriaga su transparencia y el hecho de no haber eludido preguntas incómodas:

Respuesta JSA a contacto inicial CA (Experteer)

Efectivamente conozco Experteer e incluso el pasado martes, en una presentación del libro, me preguntaron expresamente por la utilización de lugares como Experteer,XXX e incluso es posible que conozcas una iniciativa que hubo en España llamada XXX y patrocinada por exdirectivos de XXX.

Mi planteamiento al respecto es el siguiente, y si estoy equivocado no tendré el menor inconveniente en reconocerlo: No me supone ningún problema el hecho de que alguien esté dispuesto a pagar por encontrar un trabajo o por recibir ayuda con ese objetivo, tanto si se trabaja a precio fijo como si se trabaja 100% variable y se hace totalmente a éxito. Hasta aquí, por ello, no tengo nada en contra de iniciativas como la de Experteer. Sin embargo, entiendo que en cualquier transacción comercial las partes tienen que tener claro qué es lo que compran, qué es lo que pagan y a cambio de qué.

Cuando un candidato recibe semanalmente un mensaje indicándole que dos o tres head-hunters se han interesado en su curriculum. ¿Cómo sabe este candidato que eso es cierto? ¿Qué información tiene acerca de qué head-hunters y para qué puestos? Si no recibe ningún tipo de información salvo un mensaje escueto ¿cómo sabe que es cierto? ¿por qué está pagando? Nos podemos refugiar en cuestiones como que somos una empresa muy seria y no engañamos e incluso exhibir unos datos impresionantes –nada fáciles de comprobar- sobre la cantidad de contrataciones que se han realizado a través de nuestro sitio web…el candidato sigue sin saber por qué está pagando ni tiene prueba alguna de que la otra parte está cumpliendo con el acuerdo.

Éste es el problema que, por cierto, no creo que sea insoluble: Bastaría, por ejemplo, con que el candidato comprase unas horas de consultoría especializada y la permanencia en la base de datos se le regalase. De esta forma, ya puede evaluar por qué está pagando y si le merece la pena mantener o no viva la transacción pero el funcionamiento basado en pagar una cuota por estar presente en una base de datos supuesta o realmente muy exclusiva es un modelo de negocio basado en la fe del candidato y por ello no me gusta. Por añadidura, cualquier head-hunter tiene un acceso de pago a redes como Linkedin –por el precio de unos 500 euros mensuales- y puede encontrar allí todos los perfiles de candidatos imaginables, incluso aquéllos que no están pensando en cambiar de trabajo y, por tanto, no pagan por estar en una base de datos.

Si en algún momento Experteer cambia hacia la provisión de servicios más tangibles y que no exijan esa fe ciega por parte del candidato sino que éste pueda tener la certeza de que está recibiendo un valor como mínimo equivalente a aquello que está pagando, estaré encantado de colaborar con vosotros y, en la medida de mis modestas posibilidades, de contribuir a daros a conocer.

Respuesta CA (Experteer)

Gracias por tu respuesta. Te agradezco tu sinceridad y honestidad en la respuesta, aunque creo que no conoces Experteer en detalle. Voy a intentar responder a tus dudas y cuestiones.

  1. Todos los datos de los headhunters registrados en Experteer son públicos y transparentes, accesibles de una manera libre y gratuita. Puedes acceder a ellos en la siguiente URL, http://www.experteer.es/headhunter/ o realizar búsquedas en http://www.experteer.es/headhunter/search.  Podrás encontrar tanto las compañías, como los nombres de los headhunters registrados, nombre, foto (si así lo ha decidido el headhunter), así como número de ofertas publicadas en Experteer y contactos a  candidatos. Todo ello, como puedes comprobar, ofreciendo la máxima transparencia y credibilidad.

Por ponerte un ejemplo concreto de una firma tomada al azar: XXX se encuentra registrada como compañía: XXX

Dentro de esta compañía, XXX, es el headhunter registrado en Experteer y encargado de la publicación de las ofertas y contactos con los candidatos. Puedes encontrar su perfil en XXX. Igualmente es posible conocer con detalle el número de ofertas publicadas y los contactos a candidatos.

Todos estos datos son comprobables. Es tan sencillo como identificar la compañía, teléfono y comprobárlo. Evidentemente, y por cuestiones básicas de privacidad, nosotros no hacemos pública esta información de contacto.

  1. Cuando un candidato recibe un contacto de un headhunter, éste es informado individualmente de la petición de contacto.
  2. Nuestra plataforma ofrece, además de la red de headhunters, otra serie de servicios: identificación, búsqueda y clasificación de 30.000 nuevas ofertas de empleo mensualmente, a sumar a las publicadas por las empresas, headhunters y profesionales de recursos humanos. En estos momentos, superamos las 90.000 ofertas de empleo online en todo el mundo. Experteer es el único servicio que contrasta y clasifica las ofertas propuestas individualmente.
  3. Todos los datos publicados por Experteer son comprobados y comprobables: número de ofertas publicadas, número  de headhunters registrados, etc. El control de calidad es riguroso en este sentido.
  4. Cada vez más, aumentan los registros por parte de headhunters y candidatos basados en el feedback de compañeros que han usado la plataforma y han quedado satisfechos de nuestra propuesta. Personalmente, creo que esa es la mejor garantía de calidad.
  5. Tu idea acerca de los servicios de consultoría es interesante, pero no es nuestro modelo de negocio. Experteer es una empresa tecnológica, que ofrece soluciones de reclutamiento para managers y directivos, centrándonos en el segmento más alto del mercado laboral, consiguiendo en tan sólo cinco años un gran expansión por toda Europa. Hoy en día estamos presentes en 9 países europeos y en USA.

Respuesta JSA:

Había un punto que no conocía sobre el modelo y creo que sí lo hace interesante, siempre que naturalmente se defina con claridad qué se entiende por «head hunter que quiere establecer un contacto» y que sea algo que va más allá de un interés genérico por un curriculum.

Si es así y, por ejemplo, el interés se coloca en el punto en que se decide llegar a una entrevista, creo que el modelo de negocio cambia con respecto a lo que conozco de él.

¿Cuál es el incentivo de un head-hunter para utilizar Experteer, base de datos donde sabe que el candidato ha pagado para estar presente, frente a otros recursos? Permíteme que te aclare la pregunta con un símil: Si tienes acceso a la lubina salvaje ¿por qué consumirla de piscifactoría?

Respuesta CA (Experteer)

los headhunters encuentran una serie de ventajas en Experteer que no ofrece ningún otro servicio online. Voy a intentar resumirte algunas de ellas, muchas de las cuales me han sido transmitidas directamente por los propios headhunters:

–          Acceso a una base de datos de 2,7 millones de candidatos de alto nivel en toda Europa. Como te comenté, nos centramos en el segmento más alto del  mercado laboral. Esto les asegura unos estándares de calidad no ofertados por ninguna otra plataforma.

–          Una plataforma diseñada por ellos y para ellos (se implicaron a HHs en la concepción) a diferencia de otras plataformas (Linkedin, Xing, etc.) que nacieron con otro propósito y que luego se han adaptado hasta un cierto punto para cumplir con las necesidades de los HHs. Experteer está especialmente concebida para poder identificar a perfiles de manera eficiente.

–          Privacidad. A diferencia de una red como Linkedin, los perfiles en Experteer son privados, lo que atrae a aquellos candidatos que no quieren tener su perfil público.

–          Una base de datos internacional,  pan-Europea. Muy pocos servicios ofrecen esto hoy. Por ejemplo, LinkedIn empieza a ser conocido en España, pero en el momento en el que se necesita identificar un perfil alemán, LinkedIn no funciona. Al final, ningún reclutador usa una sola fuente, todas son complementarias, ya que los candidatos tienen una preferencia personal por una u otra en función de sus gustos y lo que es importante para ellos.

–          Poder distinguir fácilmente qué candidatos están en búsqueda activa de los que no. Uno de los problemas en Exec Search es que se pierde mucho tiempo identificando a candidatos que en realidad no tienen interés por cambiar. Eso conlleva unos costes en el proceso de selección. Experteer, en función del uso que hace el candidato en la plataforma, establece un nivel de probabilidad de que esté más interesado o menos en un cambio.

–          El número de canditaturas recibidas por los headhunters se reduce, pero la calidad de éstas aumenta enormemente. Esto tiene un impacto directo en reducción de costes y tiempo necesario para cerrar un proceso de selección. Igualmente, los headhunters  y empresas, aumentan los niveles de satisfacción de sus clientes.

–          El uso de la base de datos es gratuita para HHs (las empresas finales no tienen acceso para garantizar la confidencialidad de sus empleados), a diferencia de la mayoría de portales de empleo.

–          Los candidatos no pagan por tener el CV en Experteer, ese servicio es gratuito ya que no podemos garantizar que su perfil tenga demanda y despierte el interés de un reclutador para un puesto. En cambio, en el momento que un HH se ha interesado por el perfil y quiere establecer un contacto, consideramos que hemos aportado un valor, y sí que pedimos al candidato que se registre a Premium.

–          Los candidatos de Experteer tienen tanto la posibilidad de estar registrados en la modalidad básica –gratuita- como en la  modalidad premium -de pago-. Estando registrado como candidato básico es posible recibir peticiones de contacto de headhunters, y acceder a una parte de las ofertas de empleo publicadas, aproximadamente un 20% del total. Evidentemente, la modalidad de pago aumenta las posibilidades de éxito en la búsqueda de empleo.

Desde el punto de vista del candidato en búsqueda de empleo:

Un candidato que está a un nivel medio en su carrera quiere ver ofertas de empleo: le damos acceso al 20% de las ofertas para que pueda juzgar por él mismo si son del tipo que busca. Si realmente le interesa, ver el resto de las ofertas es un servicio de pago.

Un candidato que está a un nivel más alto sabe que sus puestos se mueven por Executive Search: poner el CV en la base de datos es gratis, pero si facilitamos un contacto con un HH, sí que es de pago el poder hacer el seguimiento de ese contacto.

Entiendo que es un modelo diferente al habitual, y entiendo que es complicado de entender al principio, pero sinceramente estamos convencidos –y nuestro éxito en diferentes mercados europeos lo prueba- que es el modelo que demanda en España el mercado laboral de alto nivel. Espero haber respondido a todas tus pregunta y haber “vencido” tus dudas acerca de Experteer.

Hasta aquí el intercambio. El debate queda abierto a cualquiera que quiera hacer alguna pregunta o comentario y, por supuesto, el primero que está invitado a hacer cuantas matizaciones o apuntes desee es el propio Carlos Arriaga, a quien agradezco una vez más la transparencia mostrada alrededor de los servicios de Experteer.


Evaluación de rendimiento: Usos y abusos

Hace pocos años, tuve el dudoso honor de ganarme un enemigo por el simple procedimiento de realizar una pregunta. La pregunta no fue del estilo «¿con cuántos señores mantiene relaciones la madre de usted además de con su padre?» pero su destinatario la tomó como si hubiera sido algo así. Sin embargo, era una pregunta referida a una evaluación de rendimiento, sencilla en su formulación pero que escondía, poco, una reducción al absurdo de la posición que mantenía la persona en cuestión.

La situación era la siguiente: La empresa disponía de un sistema de gestión por competencias y el máximo directivo de un área funcional quería utilizar tal sistema como única y exclusiva forma de evaluación de rendimiento. Existía un problema: El coste del área funcional representaba, en términos porcentuales, algo más del doble de lo que esa misma área representaba en empresas competidoras. Por mi parte, sabía que un sistema de gestión por competencias sin referencia externa podía transformarse, por bien diseñado que estuviera, en una quiniela a rellenar en función de resultados decididos a priori, o sea, el disfraz por excelencia de la arbitrariedad. El directivo también lo sabía y por eso lo defendía.

Puesto que el directivo se había enrocado en su posición de «sólo evaluaré rendimiento utilizando competencias» y se negaba a buscar medición alguna de resultados, llegó la pregunta:

«¿Quieres decir que, en ausencia de un sistema de gestión por competencias, no tienes forma de saber quién funciona bien, quién lo hace mal y por qué?».

Después de un incómodo silencio, no contestó a la pregunta sino que siguió insistiendo en las grandes dificultades de evaluar resultados y, a partir de ese momento, procuró evitarme y prefirió enviarme esbirros. Las posiciones habían quedado demasiado claras. No era, desde luego, la primera vez que me encontraba con el fenómeno de la ingeniería reversa en recursos humanos: La primera vez, y ya hacía bastante tiempo de eso, se presentó en una ocasión en que un Director General nos facilitó una lista de salarios pretendiendo que «ajustásemos» un proceso de valoración de puestos de forma que, casualmente, salieran los valores salariales de la lista que nos había facilitado. En esta ocasión, se trataba de un fenómeno parecido: Alguien que se considera el dueño del cortijo y quiere seguir manejándolo como tal. Si encuentra un sistema que le permite disfrazar el hecho, el sistema le vale; si se busca un sistema que no se lo permita, el sistema no le vale. No hay más.

Una posición de consultor permite ciertos lujos pero, ante casos así, un director de Recursos Humanos con vocación de supervivencia puede preferir sintonizar las antenas con las corrientes de poder y, si así le interesa, vender la aceptación del sistema de competencias como un avance cuando, en realidad, se había llegado a un callejón sin salida. Naturalmente, esto puede servir para evitar enfrentamientos inconvenientes pero, al mismo tiempo, la función de Recursos Humanos y su director ganan unos cuantos puntos en descrédito y se hace difícil pedirles a otros que se tomen en serio la evaluación de rendimiento cuando este tipo de movimientos dejan en evidencia la escasa seriedad que están poniendo sus artífices.

Al final, una evaluación de rendimiento no puede convertirse en un trámite vacío a cubrir cada cierto tiempo sino que requiere cuatro condiciones: Validez, Efectos, Objetividad y Motivación.

La validez podríamos denominarla también relevancia: Medimos cosas que tienen una relación clara con el rendimiento y con el trabajo puesto para conseguirlo. Hay quien confunde la validez con la objetividad y, sin embargo, no tienen nada que ver. Yo puedo decirle a alguien: «Te subiré el sueldo si el día del solsticio de verano llueve». La medida es, desde luego, objetiva puesto que puedo determinar con claridad si ese día concreto ha llovido o no pero, salvo que el puesto sea de meteorólogo y la condición haga referencia al acierto de alguna previsión, pocas condiciones más se me ocurren bajo las cuales una medición como ésa, claramente objetiva, sea al mismo tiempo válida. Pensemos primero en las cosas que necesitamos medir y, más tarde, planteémonos cómo lo medimos y hasta qué punto la forma de medición no está sujeta a subjetividad alguna.

En cuanto a los efectos, podemos decir que una condición necesaria para que la evaluación de rendimiento tenga algún valor está en que, como consecuencia de sus resultados, ocurra algo y que ese algo sea conocido previamente por todos, es decir, tiene que haber unas reglas del juego claras,  conocidas y respetadas. De hecho, una buena razón para no realizar una evaluación de rendimiento consiste precisamente en que no se vayan a derivar resultados de ella.

La objetividad es una de las condiciones siempre consideradas básicas en la evaluación de rendimiento. Sin embargo, si hay alguna característica sobrevalorada, es precisamente ésta. Es cierto que es una meta a la que acercarse lo más posible pero también lo es que hay situaciones que dificultan la consecución de medidas totalmente independientes del sujeto. Sin embargo, antes de proseguir una lucha a ultranza por la objetividad, habría que considerar dos cosas: En primer lugar, nunca se puede sacrificar la validez en favor de la objetividad; es decir, no se pueden escoger indicadores fáciles de objetivar a costa de una pérdida de validez o, en la tradición de la falacia McNamara, medir lo que es fácil de medir en lugar de medir lo importante. En segundo lugar, hay situaciones donde la subjetividad es importante: Si alguien no se siente a gusto con un tercero ¿vale la pena hacer una especie de psicoanálisis para determinar por qué o el hecho mismo de no estar a gusto puede ser motivo suficiente como soporte de una decisión? En el ámbito político se habla de puestos «de confianza» pero en el empresarial, aunque no se utilice la denominación, el fenómeno es idéntico y hay algunas relaciones profesionales que exigen cierta compatibilidad en el nivel personal. Cuando ésta no se da, averiguar por qué puede no tener excesivo interés y la opción correcta puede consistir en aceptar la subjetividad.

En cuanto a la motivación, dos consideraciones: Ciertamente, la evaluación tendrá efectos sobre la motivación si tiene unos efectos organizativos claros y conocidos, en carrera profesional, en salario o ambos. Sin embargo, se dan situaciones organizativas muy cerradas donde tales efectos no existen y, a pesar de ello, la percepción de la persona evaluada de que su trabajo no es invisible, tiene un carácter motivador. Naturalmente, este efecto no se produce si la evaluación se reduce a un formulismo periódico vacío.

En suma, la evaluación de rendimiento no es un tema sencillo. Implica un esfuerzo por darle valor refiriéndola a asuntos relevantes, estableciendo efectos y, sobre todo, poniendo el mayor esfuerzo en evitar una de las mayores injusticias que se pueden cometer: No tratar de la misma forma a los que tienen comportamientos diferentes.

Valores y pragmatismo en la gestión política: Crónicas de «Muymuylejano».

Un partido político importante del país  Muymuylejano decide que su principal objetivo es alcanzar el poder y, una vez que lo tenga en su mano, llega el momento de poner en marcha sus programas de acción. Su acción está dirigida por el más puro pragmatismo al pensar que, si no consigue el poder, no tendrá posibilidades de conseguir una sociedad dirigida por sus valores y, por tanto, entiende que es mejor aparcar discretamente los valores en favor de la pura búsqueda del poder.

Como consecuencia, dirige su acción a buscar los caminos de menos resistencia. Está utilizando un modelo de gestión del cambio que, hace años, fue presentado por el profesor de Harvard, Michael Beer y continúa siendo uno de los mejores modelos en este terreno. Beer recomienda no afrontar directamente las resistencias sino ir rodeándolas de forma que el proceso de cambio vaya adquiriendo fuerza y reservarse para el momento en que se esté en condiciones de vencer las resistencias que aún no hayan desaparecido. Los aprendices de brujo de nuestro partido han decidido que ésa es la línea correcta y se aplican a ella con esmero.

Nuestros aprendices de brujo también saben que, en el ámbito empresarial, el modelo de cambio de Beer es probablemente mucho mejor que otros modelos mucho más directos como la reingeniería pero tal vez han adoptado para el ámbito político de forma demasiado acrítica el modelo:

Sentarse a ver pasar el cadáver del enemigo implica el riesgo de que, si no se miden bien los tiempos y sobre todo los apoyos, el cadáver que pase primero acabe siendo el propio. La opción pragmática implica rehuir el enfrentamiento y dar un paso atrás cada vez que se produzca una situación en la que ese enfrentamiento parece inevitable. Cuanto más bochornosa sea la situación, más crece la desconfianza de los propios y, aunque si los adversarios son suficientemente ineptos, dejarlos es una forma de permitir que se vayan desgastando ellos solos, rehuir el enfrentamiento desgasta también al que sigue esa línea.

Los viejos partidos marxistas funcionaban con la lógica de «cuanto peor, mejor» como forma de provocar una revolución para hacerse con el poder. Sin embargo, el ciudadano no politizado y que pensaba en salir del infierno presente en lugar de soñar con el paraíso futuro puede hacerse varias preguntas razonables:

  1. ¿Por qué has permitido ese nivel de deterioro?
  2. ¿Qué garantías tengo de que, en caso de que llegues al poder, mantendrás los valores que dices defender cuando no lo has hecho cuando no estabas en el poder?
  3. Si, una vez en el poder, continúas con el camino de menos resistencia ¿no permitirás que el poder real lo tengan tus adversarios?
  4. En ese camino de menos resistencia ¿te has quitado de encima a personas que no estaban de acuerdo con él y pretendían actuar de acuerdo con unos valores?
  5. ¿Has dado ejemplo o has permitido conductas corruptas en tus allegados porque no te podías permitir el lujo de perderlos?
  6. En suma, si llegas al poder ¿qué garantías tengo de que tu única finalidad no será mantenerte en él y seguirás ignorando los valores de referencia de tu organización?
Cuando se tiene un adversario suficientemente torpe, hay que esperar que éste pierda apoyos rápidamente pero la línea de menos resistencia -muy adecuada casi siempre en gestión empresarial- puede hacer que quien la practica también pierda los apoyos que considera propios, es decir, puede haber un número creciente de personas que no se sientan representadas por las acciones de la que, en condiciones normales, sería su opción política. Incluso en el ámbito empresarial, la reingeniería ha sido causa de numerosos fracasos pero también se ha considerado que es la única posibilidad en situaciones de crisis extrema, es decir, si no hay tiempo para bordear las resistencias y las circunstancias invitan a afrontarlas directamente, hay que hacerlo.
Cuando el pragmatismo de las encuestas y de conseguir el poder se coloca por delante de los propios valores, se puede no excitar las resistencias del lado contrario pero, a la vez, se pierden a gran velocidad apoyos propios, máxime si ha habido operaciones de limpieza en las que se ha procurado quitar de escena a las personas que más pudieran representar esos valores. Los que se consideran propios nunca votarán a un adversario al que desprecian pero podrían dejar de votar también al «político práctico» cuya única finalidad es obtener el poder a costa de renunciar a lo que haga falta: Las primeras renuncias conducen a la desconfianza; las siguientes a un desprecio de magnitud parecida al reservado para el adversario. Al fin y al cabo, al adversario ya le conocían; al propio le consideran un traidor.
Esto es lo que ocurre cuando el pragmatismo invita a dejar de actuar según los propios valores pero, afortunadamente, estas cosas sólo pasan en Muymuylejano.

Quo vadis, Twitter? #buscartrabajoporinternet

Confesaré que uso mucho Twitter. Más que el blog, más que Linkedin y mucho más que Facebook y, sin embargo, cada vez más tengo la sensación de que es un valioso batuburrillo. Es valioso puesto que permite conseguir información con más rapidez que por cualquier otro medio. Cualquiera que se suscriba a periódicos o agencias de prensa podrá leer las noticias que esa misma noche verá en la televisión con unas cuantas horas de diferencia.

En el ámbito de la búsqueda de trabajo, pueden encontrarse algunos portales de empleo y especialistas en el ámbito de la orientación laboral. En España, los portales de más relevancia se prodigan poco en la utilización de Twitter como lugar de anuncios y, en su lugar, utilizan los tweets como forma de atraer a los candidatos a su web para leer artículos relacionados con la búsqueda de trabajo y que, en muchos casos, vale la pena leer. La oferta directa en Twitter es más frecuente en portales de segunda línea dedicados a atender necesidades de ETTs con los tipos de puesto y urgencias que eso conlleva.

Dentro de ese mismo terreno,  y como una pequeña ayuda a quien se encuentre en situación de búsqueda de trabajo, puedo ofrecer dos recursos dentro de Twitter:

  1. #buscartrabajoporinternet Cuando encuentro algo interesante, suelo «retweetearlo» bajo esa etiqueta de forma que, utilizándola, puede encontrarse una buena colección de artículos, tanto propios como de terceros, relacionados con la búsqueda de trabajo.
  2. Personas a las que sigo: A diferencia de Linkedin, en Twitter, los seguimientos no están ocultos y, entre las personas a las que sigo, pueden encontrarse unos cuantos orientadores que publican cosas que valen la pena. Un vistazo a la relación puede venir bien a quien busque trabajo para determinar qué personas le resultan interesantes e incorporarlas a su propia lista de seguimientos.
Hasta aquí la utilidad. Sin embargo, incluso siguiendo a un número relativamente bajo de personas u organizaciones -136 en el momento de escribir este «post»- encuentro que el ritmo de renovación es demasiado alto como para poder atender con cierta calma a todo lo que va saliendo y hay demasiado ruido, entendiendo como tal una gran cantidad de temas que tienen poco o nada de interés y que son difíciles de filtrar.
No voy a irme muy lejos a buscar un ejemplo: Yo mismo. Siempre me ha interesado la forma de funcionar de las personas y ello me ha llevado a trabajar -y a escribir- sobre una serie de temas distintos sin más relación entre sí que el factor humano -nombre que tengo registrado y que utilizo como denominación en Twitter y en muchos otros sitios. Consecuencia: Lo mismo puedo escribir un día sobre recursos humanos que sobre factores humanos y organizativos en seguridad aérea que hacer mis pinitos en el área de análisis político. Quien me siga -158 en el momento de escribir esto- puede interesarse en una faceta pero no en las demás que pasan a ser «ruido», ocasionalmente merecedor de un «unfollow». Obviamente, no se trata de un caso único y esta conducta es bastante frecuente en muchos usuarios de Twitter.
¿No va siendo hora de que Twitter tenga canales? Del mismo modo que en un blog podemos separar los temas y alguien puede decidir cuáles son los temas que sigue y cuáles no ¿no sería conveniente que Twitter fuera separando tipos de contenidos en lugar de tener un único canal con una mezcla de temas difícilmente soportable?
Hoy, Twitter todavía sigue siendo un canal interesante para el buscador de trabajo. Que lo siga siendo en un futuro o que, simplemente, empiece a perder relevancia hasta su desaparición como ya les ha ocurrido a otras redes depende única y exclusivamente de Twitter.